sábado,16 octubre 2021
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Superando obstáculos

Por primera vez la Universidad de Salamanca incorpora para prácticas un alumno con síndrome de Down

ibercampus.es / Nortecastilla.es
Miguel Ángel Muelas es un salmantino de 24 años que va a remover ocho siglos de historia. Nunca antes en la institución académica salmantina había realizado prácticas en uno de sus servicios un alumno con discapacidad intelectual.

Ayer, en su primera toma de contacto con su nuevo trabajo, frente a una gran mesa de madera en la que desarrollará su labor, su sonriente naturalidad apenas tardó unos minutos en cautivar a sus compañeros.

Miguel Ángel afirma que el reto de ser el primero no le asunta, ni siquiera lo había pensado hasta que las preguntas de los periodistas dibujaron por un momento una cierta inquietud detrás de sus gafas. «No me asusta, creo que me he gusta, aunque veo que he venido a un sitio muy concurrido, donde entra y sale mucha gente, sé lo que es la Universidad de Salamanca y me alegra estar aquí, porque puedo tener la oportunidad de ayudar a otra mucha gente». Y eso que reconoce que enterarse de cuál iba a ser el lugar en el que tendría que desarrollar las prácticas lo cogió por sorpresa: «Sabía que teníamos que salir del centro donde nos habían dado la teoría para hacer las prácticas, pero cuando me dijeron, Miguel tú vas a la Universidad, me quedé flipado», comenta.

Hasta la institución académica lo ha llevado un curso integral de formación orientado a la profesionalidad de la Fundación AFIM (Ayuda, Formación e Integración del Minusválido). Hasta hace solamente unos días, Miguel, junto a otros nueve jóvenes salmantinos con discapacidad intelectual, ha aprendido todo tipo de habilidades necesarias para un auxiliar de oficina, desde un inglés básico, hasta tecnología, redacción profesional, capacitación telefónica o manejo de fotocopiadoras y faxes. Su presencia ahora en la Universidad de Salamanca es todo un testimonio del aprovechamiento de estos cursos.

Aunque ya había probado antes como jardinero, Miguel recuerda que «pensaba que era algo bueno para mí hacer algo más, tenía muchas dudas sobre apuntarme a ese curso de oficina, pero luego veo que he hecho bien, estoy muy contento porque me ha permitido estar aquí».

«Tirar para adelante»

Y eso que el joven reconoce que «yo no soy de los que llevan mucha contabilidad ni guarda muchos papeles», pero al final acabó animándose por el apoyo de su familia; «me dijeron que luego podía hacerles la declaración de la renta por el ordenador».

Miguel Ángel lleva ya tres años trabajando en distintas ocupaciones y asegura que en su nueva tarea intentará hacerlo lo mejor posible y «me gusta que me hayan dicho que si tengo dudas voy a tener gente que me las va a resolver». Lo importante, afirma, es «aprender a tirar para adelante, hacer fotocopias, ordenar papeles, coger llamadas, lo que sea, para eso estoy aquí».

En principio, le quedan cien horas lectivas por delante para aprender al máximo y disfrutar trabajando. Antes de empezar, ya se ha ganado el respeto de todos sus compañeros y de sus jefes. José Manuel Bustos, vicerrector de Estudiantes e Inserción Laboral se muestra convencido de que «va a hacer un trabajo fantástico, para nosotros contar con él es un absoluto privilegio».

Miguel Ángel Mulas es un pionero en la Universidad de Salamanca y uno de los primeros ejemplos de integración en el panorama universitario nacional, en el que se han producido casos tan brillantes como el de Pablo Pineda, joven malagueño que se ha convertido en la primera persona con síndrome de Down en obtener un título. Recientemente la Fundación Integra y la Universidad de Vigo han firmado un acuerdo que permitirá a una quincena de discapacitados intelectuales hacer prácticas en las consejerías del campus de Orense.Miguel Ángel Mulas no ha llegado al Servicio de Asuntos Sociales de la Universidad de Salamanca por casualidad. Este espacio lleva a cabo una labor admirable, y a menudo callada, por la integración de todos los miembros de la gran familia universitaria. Además, desde hace unas semanas está bajo la dirección de Maribel Campo Blanco, otro brillante ejemplo de superación en el seno de la institución académica. Maribel está a punto de cumplir 40 años, está embarazada y lleva casi veinte mirando la vida desde una silla de ruedas. Un accidente de tráfico truncó su carrera deportiva como baloncestista. Se le diagnosticó una grave lesión medular, que en vez de postrarla, actuó como estímulo para sumar a sus estudios en Empresariales una licenciatura en Psicología desde la que ha trabajado desde entonces para favorecer la integración social y laboral de todas las personas con discapacidad.

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