viernes,28 enero 2022
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Disminuye el número de spin-off

Sólo el 12% de las patentes nacionales nace en el entorno universitario

ibercampus.info
El proyecto no era sencillo: desarrollar ingredientes bioactivos para la elaboración de alimentos funcionales combinando tecnologías de fluidos supercríticos con procesos enzimáticos avanzados. Con esta idea, el catedrático Guillermo Reglero y los doctores Javier Señorans y Carlos Torres, los tres de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de Madrid, inventaron en los últimos meses de 2008 la empresa Critical Enzymes SL, situada en el Parque Científico de Madrid. Es una de las 120 spin-off —o empresas de base tecnológica que surgen en el entorno universitario— que se crearon en 2007.

 

“En España hay muchas facilidades para constituir este tipo de empresas pero no tanto para mantenerlas”, explica Guillermo Reglero. “No hay tiempo para dedicar a la investigación. En mi caso, para mantener esta empresa, debo dedicar ocho horas extra a la semana, que no forman parte de lo que se contabiliza como mi jornada laboral”, dice. Y añade que “es importante incentivar la creación de estas empresas de base tecnológica por la repercusión que tienen en la actividad económica de un país”.

En España, la investigación en los campus tiene todavía poca trascendencia en el mundo empresarial. A pesar de que en 2007 aumentó el importe de los recursos captados de la relación con las empresas (617 millones frente a los 568 del año anterior), ha descendido la creación de estas compañías spin-off y los ingresos procedentes de licencias.

Siempre lejos de EEUU

En relación a las patentes, de las 3.439 que se solicitaron a nivel nacional en 2007, sólo un 12% (concretamente, 434) surgieron del entorno universitario. Un dato alejado de las macrocifras que se manejan en los campus estadounidenses, donde se obtienen más de 3.000 al año, según la Association of University Technology Managers. Como dato significativo, en 2006, las universidades de Stanford y de Nueva York generaron 61 y 157 millones de dólares respectivamente a través de la investigación. Por otra parte, mientras la media española de licencias vendidas al año es de 3,6, en Estados Unidos alcanza las 26,3.

En España, las licencias de patentes, grupo más numeroso y relevante para la transferencia de tecnología, han crecido un 2,1% respecto al año anterior, con 94 contratos. Las licencias de software han disminuido (de 82 en 2006 a las 71 en 2007), al igual que la transferencia de know-how, de 14 contratos a 8. Sin embargo, han crecido las licencias sobre material biológico no patentado, que alcanzan las 16 en 2007.

El informe de la RedOTRI 2007, presentado la semana pasada en el Ministerio de Ciencia e Innovación, concluye que “se está produciendo un cambio en los tipos de licencias hacia más patentes y menos software que mejora el perfil de la actividad licenciadora”.

Distante de la empresa

Dicho informe también detecta deficiencias en la relación entre la universidad y las empresas. Advierte de que “comparado con otros países, el sistema de transferencia de las universidades españolas tiene unas relaciones desequilibradas con las empresas. Éstas valoran las capacidades de I+D de las universidades contratándoles servicios de investigación pero apenas contemplan transferir al mercado los resultados de la investigación”. Añade que “hay indicios de que esta situación comienza a corregirse, pero todavía queda mucho por hacer”.

Por otra parte, ha disminuido un 16,1% el número de spin-off en comparación con el año anterior. Algunas universidades, como la Autónoma de Madrid (con 21) o la Politécnica de Cataluña (con 14), concentran un número elevado de estas empresas, aunque la gran mayoría de las 28 que crearon alguna en este periodo declaran entre una y cinco.

Por otra parte, sólo 14 universidades han entrado a formar parte del accionariado de estas empresas, cifra muy inferior a las 44 del año anterior. Además, el personal investigador que ha promovido estas empresas en 2007 ha sido de 197, 18 menos que en 2006. El informe de la RedOTRI destaca que "las spin-off sigue siendo una via de transferencia de conocimiento que precisa de mayor desarrollo legislativo a nivel general y una mejor organización a nivel institucional para que pueda desarrollarse adecuadamente”.

Por otra parte, también ha disminuido la evolución de ingresos procedentes de las licencias de I+D+i que venden las universidades y ha pasado de 2.401 millones de euros en 2006 a 1.979 en 2007.

El estudio también destaca que a pesar de que la contratación de I+D sigue creciendo año tras año, “se observa una mayor concentración de dicha contratación en el número de universidades”.

Los profesores piden tiempo para investigar

Es la principal denuncia del personal universitario en el foro abierto por el Ministerio de Ciencia e Innovación para debatir el borrador del Estatuto del del Personal Docente e Investigador (PDI). Es uno de los aspectos que incorpora la Etrategia Universidad 2015, el proyecto estrella de la ministra de Ciencia Cristina Garmendia para lograr situar las universidades españolas en los primeros puestos de las clasificaciones mundiales.

El nuevo documento sustituirá a un Real Decreto que llevaba 23 años sin actualizar, ya que el que regula ahora el régimen de profesorado universitario es de abril de 1985. El documento por fin aborda la dedicación del profesor e investigador, que podrá ser a tiempo completo o a tiempo parcial. En el primer caso, señala que debe distribuirse de la siguiente forma: el 80% a actividades docentes, de investigación, innovación y transferencia, en función de la orientación correspondiente; un 10% a actividades de formación continua; y el 10% restante, para actividades que faciliten o favorezcan sus funciones como profesorado universitario.

Además, el texto describe por primera vez las tareas del profesor, que serán cuatro: la docente (clases, tutorías con los alumnos o preparación de materiales docentes), investigadora (proyectos, publicación de trabajos, dirección de grupos, formación de investigadores), de innovación (desarrollo de patentes, creación de empresas de base tecnológica) y dirección y gestión académica.

Por otra parte, el nuevo documento propone la regulación de una estructura de carrera funcionarial que esté basada en la obtención de méritos docentes e investigadores, así como las condiciones en las que los profesores o investigadores funcionarios universitarios podrán participar en la gestión y explotación de los resultados de su investigación.

Además, el Estatuto tiene como una de sus principales misiones potenciar la movilidad del PDI. En el documento se entiende por movilidad del personal docente e investigador.

Fuente: Artículo publicado en ‘La Gaceta de los Negocios’ y que por su interés reproduce ibercampus.es

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