miércoles,20 octubre 2021
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Soy Tierra que camina, así habla Chamalú

El Envés
Cada pensamiento de este libro rezuma optimismo y vitalidad, ayudará a disfrutar de la vida como regalo, como paraíso... lo importante es aprender a caminar con los pies descalzos" ... y el corazón a la escucha, con los brazos abiertos para acoger y ser acogido por los demás en solidaridad inefable

Esta tarde la empleé en releer antiguos subrayados míos en viejos libros de mi recuperada biblioteca. Y entre otros muchos, he disfrutado de “Soy tierra que camina” a quien tantas veces cité en mis clases, artículos y conferencias.

Voy a compartir con vosotros, amigos, estas palabras que aún me siguen conmoviendo.

"Y el cacique indígena, poco antes de ser conducido a la hoguera, acusado de conspirador por conseguir la libertad de su pueblo, dijo: "Soy Tierra que camina, la cáscara de la semilla está presa, pero el germen vital permanece libre y dispuesto a seguir volando…Y mirando a lo lejos a sus hermanos dijo: Me voy a las estrellas, más volveré. Los indios siempre volvemos. Me voy, pero me quedo en todo cuanto hice, en todos a los que amé, y en la huella invisible del tiempo, por donde, en forma de tierra, caminamos rumbo a la eternidad". 

Por favor no dejen de leer "Soy tierra que camina" un libro para escuchar el corazón, para saborear los pensamientos de sabiduría que hunden sus raíces en las tradiciones indígenas. Ha sido escrito por Chamalú, un indio boliviano con alas de corazón salvaje, ojos de eternidad y alma de poeta. Cada pensamiento de este libro rezuma optimismo y vitalidad, ayudará a disfrutar de la vida como regalo, como paraíso… lo importante es aprender a caminar con los pies descalzos” … y el corazón a la escucha, con los brazos abiertos para acoger y ser acogido por los demás en solidaridad inefable. Esta es una de las más convenientes formas que ayudan a superar el duelo… se sufre, claro que sí. Porque no se pueden borrar, así, de repente, 53 años de convivencia con todos sus momentos, oportunidades, flaquezas y felicidad que ahora nos golpean o saludan, nos hunde o ayudan a levantarnos en una especie de deambular "desolado"… esta es la expresión que más me sirve para calificar este paso, esta catarsis, esta explosión del tiempo, de los espacios, de los momentos vividos, de las cosas compartidas, de los objeto, muebles, cuadros, cosas y objetos, músicas y comidas… compartidas con familiares, amigos, compañeros y robadores de momentos… Ya miro con ilusión y esperanza otra noche compartida en esta terraza con amigos ciertos, que hablamos a borbotones, que no seguimos esquema alguno, que saltamos por décadas, pueblos, países, experiencias, lágrimas y risas pero sobre todo… auténticas experiencias vividas, guardadas como vivencias inefables y que sólo podemos compartir nosotros, como aquel viernes de agosto. Ya se acercan tiempos nuevos y se me ocurren mil cosas y estrategias…¿podría ser de otro modo?

 

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