viernes,21 enero 2022
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Terrorismo financiero en la red Creso

Futurolandia
Continúo mis aventuras veraniegas en 2020. Ahora Larry Newsletter se ve implicado en una operación de terrorismo financiero internacional que trata de abortar el World Intelligence Center. Una pesadilla para las noches calurosas de agosto que se inicia en El Cairo.

La capital de Egipto se ha transformado, en los últimos años, en la sede principal de las instituciones de la Unión Económica de los Pueblos (UEP), eufemismo utilizado para disimular el hecho de que se limitaba la entrada para los países de religión musulmana de África y Asia. Con sus más de diez millones de habitantes, esta megalópolis del siglo XXI sigue mostrando los rasgos de las últimas décadas, ahora incluso más acentuadas, de un crecimiento urbano desordenado, al borde de lo caótico.

A pesar de todo, sigue siendo uno de los polos de atracción más importantes del mundo para todo tipo de reuniones, no sólo económicas, sino también políticas y de reivindicación social. En muchos aspectos puede considerarse la capital de los movimientos anti-sistema, de los herederos de las luchas frente a la globalización, del repudio al predominio político-económico de los países más desarrollados y de los defensores de las variantes más moderadas, que sustituyeron al violento terrorismo árabe de hace unos años.

En un hotel nuevo, aislado y de gran tamaño -lo ideal para que un viajero pasase desapercibido- James War se había reunido con tres conspiradores potenciales contra el actual orden internacional. La discreta sala tenía una mesa central, seis cómodos butacones, una pequeña nevera en una esquina y un equipo de conexión en red en el ángulo opuesto. Un gran ventanal dejaba ver, a lo lejos, las tres célebres pirámides y más allá, pero casi confundida en la distancia, la enorme ciudad de El Cairo, con su sombrero gris de contaminación.

James llevaba muchos meses preparando este encuentro. No había sido fácil localizar a personas que cumpliesen los tres requisitos que él considera necesarios: poseer una gran fortuna, tener ambiciones políticas no satisfechas y estar dispuestos a derribar el orden económico internacional. Poco importaban los motivos de unos u otros. Lo importante era unir esfuerzos, aunque en el futuro, y tras el éxito de la misión, siguiesen caminos diferentes.

En realidad sólo gracias a su experiencia y contactos como ex-director de la CIA había podido llegar a reunir en aquella sala a tan valiosos compañeros de viaje. Por razones de seguridad había decidido preservar el anonimato de sus tres interlocutores entre ellos. Se conocerían con sobrenombres de pájaros de presa, ya que su propósito era atacar el sistema.

Cóndor era un mafioso de la droga con ramificaciones en diversos países latinoamericanos. Robusto, con algunos kilos de más, pelo negro muy liso y ojos profundos. Apenas debía haber cumplido los cuarenta años. Intentaba, sin gran éxito, vestir con elegancia y moverse y hablar con la distinción de los hombres de mundo.

Frente a él se había sentado una de las mayores fortunas del mundo: un príncipe árabe resentido por no haber alcanzado el poder en su país y con una ambición sin límites. Desde luego, le venía al dedo el apodo que habíamos acordado de Águila Real. Alto, grueso, con perilla y bigote, lento de movimientos y con un aire que le hacía parecer como ausente del mundo que le rodeaba. Sesenta años largos. Vestía, con la dignidad de un monarca, aunque sin reino, un tradicional traje del país: túnica, amplia capa y pañuelo blanco con un cordón negro rodeando su voluminosa cabeza.

A su lado y enfrente de James, se había acomodado el tercer invitado, al que se referían con el nombre de Gavilán. Posiblemente era el de una fortuna más modesta, el más idealista y también el más resentido de todos con una sociedad a la que consideraba no ya injusta sino cruel. Por sus ademanes se veía que era un hombre educado, acostumbrado a mandar, pero también capaz de escuchar. Sus ojeras y su cara afilada apuntaban que se trataba posiblemente de un hindú.

Como anfitrión fue James quien quiso iniciar la reunión dejando claro para todos el objetivo común que les unía:

-Queridos amigos. Se bien que vuestro tiempo es oro y que no habéis venido aquí a hacer relaciones sociales. Así que voy a ir directamente al grano. Nos hemos reunido para trazar un plan conjunto de ataque a la economía mundial. Sin bombas, ni muertes violentas, vamos a tratar de provocar un gran caos en la economía, que termine afectando incluso a la estabilidad política y a los equilibrios de poder en el mundo. Espero que estéis de acuerdo en poner en marcha inmediatamente una acción conjunta que, además, nos va a hacer ricos y a la que he puesto el nombre de Operación Creso. Vamos a hundir las bolsas, a provocar un pánico bancario sin precedentes, a acabar con el dominio de las monedas de los grandes países, a paralizar la economía de todos los países industrializados, … y, además, ganando nosotros dinero y poder.

Simultáneamente, en las instalaciones del WIC en Mil Islas se me convocaba a una reunión secreta y, al parecer, importante.

-Larry, tenemos que hablar urgentemente. Te espero dentro de dos horas en mi despacho..

Ese fue el recibimiento a la vuelta de un reciente viaje. Parecía evidente que Peter World, mi amigo y director de estrategia del WIC estaba preocupado y además no era normal una reunión formal y de urgencia. Peter pasó directamente “al grano” de la cuestión:

-Mientras tu realizabas tu viaje, nuestros servicios de inteligencia en Latinoamérica han detectado algunos movimientos y conversaciones sospechosas de un mafioso de la droga, Hugo Gálvez, al que tenemos, desde hace años, bajo vigilancia. Ha estado un par de veces encarcelado pero cada vez es más difícil encontrar pruebas de sus actividades ilegales.

-¿Eso es todo?

-El caso es que sus últimos movimientos bancarios apuntan hacia alguna operación de muy gran escala. Ha estado realizando todo tipo de activos financieros y parece que la fiebre por conseguir el máximo de dinero en efectivo ha contagiado también a su entorno más cercano, incluidos otros presuntos “capos” de la droga y del tráfico de armas. Nuestras sospechas van en la dirección de que se está montando una acción de altos vuelos de tipo financiero-especulativo, con adquisición de paquetes de acciones de empresas estratégicas a través de diversas Bolsas mundiales -añadió Peter. Pero bien podría ser alguna otra faena la que tenga en la cabeza: entrar en el mercado mundial del oro, en los mercados de futuro de materias primas, en la especulación del suelo, en prestamos internacionales de alto riesgo, …

Yo iba escuchando mientras observaba a Peter. Lo único claro es que estaban nerviosos y que consideraban el asunto como de alta prioridad. Pero, ¿qué tenía yo que ver con todo esto?

-Mira Larry, tenemos que poner toda nuestra organización en marcha. Un fallo en un asunto de posible repercusión económica mundial pondría a nuestro centro en el disparadero de las críticas. Hemos pensado que tu también podrías ayudar. Como periodista, tienes contactos y sensibilidad. ¿Qué te parece un poco de periodismo-investigación?.

-No tratéis de liarme a base de ensalzar mi “ego” -respondí de inmediato. Podéis contar conmigo como modesta ayuda, en una operación en que se bien que habréis ya implicado a cientos o miles de personas.

-De acuerdo, pero debes empezar de inmediato. Preséntanos tu propio plan. Confiamos en tu discreción.

Estas fueron las palabras de cierre de aquella reunión que ahora recuerdo con cierta nostalgia. Y es que en los últimos meses han pasado muchas cosas. Pero no adelantemos acontecimientos. ¡Vamos al plan!

Mi propuesta estaba terminada en pocas horas. No pensaba emplear el tiempo en conocer mafiosos y buscar información. ¡ Para eso estaba la amplia sección de WIC-Information!. Ya me irían dando nuevas pistas. Centraría mis esfuerzos en idear posibles acciones de un desaprensivo, carente de moral, con mucho dinero y el resentimiento de alguien que se siente expulsado de una sociedad a la que debe considerar puritana e hipócrita.

Para formar equipo necesitaba gente con la que yo tuviese ya una relación previa. Nadie mejor, como complemento, que un profesor de economía como Juan Macro y un empresario con amplia experiencia como John Business. Tendría las sugerencias innovadoras de un hombre de negocios y el filtro del saber de un economista,para iniciar nuestros trabajos de la Operación Ajedrez, como yo había decidido denominar a la búsqueda de jugadas y contrajugadas posibles en relación con el mafioso de la droga Hugo Gálvez.

Mis amigos y ahora colaboradores, habían llegado hacía pocas horas a Mil Islas y pronto tuvimos nuestra primera sesión de trabajo. Una vez puestos al día de la situación, les propuse empezar buscando respuestas hipotéticas a una pregunta clave ¿Qué podría hacer un mafioso sin escrúpulos con un importante capital disponible y la capacidad de multiplicar sus recursos a través de mecanismos financieros más o menos enrevesados?

En pocos días John Business, nuestro amigo empresario, estaba impaciente por contarnos sus adelantos en la búsqueda de negocios en que pudieran emplear sus cuantiosos recursos unos traficantes de drogas. Aunque era un hombre de baja estatura, y casi calvo, emanaba actividad y fuerza por los cuatro costados. Como era habitual en él cuando tenía algún tipo de reunión, especialmente si se trataba de asuntos importantes, jugueteaba con las gafas, dejando al descubierto unos ojos azules de intensa mirada.

-Queridos amigos, he estado dando vueltas a la Operación Ajedrez. Parto del supuesto de que los mafiosos disponen de una cantidad importante de dinero, por ejemplo 1.000 millones de dólares. ¿Os parece razonable?.

-Es muy posible -contesté de inmediato. Sabemos que puede tratarse de una cifra elevada y, para nuestras reflexiones, valdría igual 1000 que 500 o 2000

-Pues bien. Se me ha ocurrido que nuestros contrincantes en esta partida de ajedrez financiero podrían empezar por crear un número importante de empresas con un elevado capital, pero con un desembolso de dinero mínimo en su fase de constitución, ya que no van a tener casi personal contratado ni gastos de actividad.

-Pero entonces, ¿dónde está el negocio?, -preguntó Juan.

-Esperar un poco. Esas empresas se establecerían en diferentes países del mundo entero y aparecerían, generalmente, como filiales de empresas de otros países. Toda la inversión necesaria sería en gastos de notaría, un despacho representativo y unas secretarias o secretarios de confianza de la organización.

e un millón y repetirlas sucesivamente durante los, pongamos, tres o seis meses que transcurran hasta el vencimiento de la primera letra. Lo segundo es que, en ese momento, ya no será posible localizar a ninguna de las empresas del fraude, que dispondrán ahora de su capital inicial multiplicado por tres, cuatro, cinco, …

-Supongamos que ya tenemos las empresas constituidas. ¿Ahora qué harían? -insistió Juan.

-Ahora la empresa Zero Manufactures, pongamos por ejemplo, situada en Arabia Saudita compra a la empresa One Metals, de Sudáfrica por valor de un millón de dólares, ambas creadas por nuestro grupo de mafiosos. Con la justificación de esta operación ficticia One Metals puede disponer de una letra de cambio aceptada por Zero Manufactures y, si es necesario, avalada por otra tercer empresa del grupo, que pasa a descontar en un banco sudafricano.

-Bueno John -le interrumpí- pero con esto tenemos un millón de dólares menos el descuento y gastos bancarios, del que sólo podemos disponer hasta el vencimiento de la letra. A partir de esta fecha viene el protesto y el banco reclamará a las tres empresas implicadas la devolución del dinero más gastos.¡Vaya un negocio!.

-Debéis tener en cuenta dos aspectos que pueden haberse escapado a vuestro análisis. Primero, que la cantidad a obtener puede ser fabulosa, ya que podemos empezar, con el capital inicialmente disponible, 1.000 operaciones de un millón y repetirlas sucesivamente. Además si ya no fuese posible localizar a ninguna de las empresas del fraude, dispondrán des capital inicial multiplicado n veces.

-De acuerdo hasta aquí. Pero ahora, orden de búsqueda y captura internacional para los socios de todas las sociedades implicadas. Se les habrían acabado éste y otros negocios habituales -añadí rápidamente.

-Tienes razón, Larry. Inicialmente este riesgo me llevaba a desechar la idea. Pero al final he llegado a la conclusión de que no les tiene que importar.

-¿Qué no les tiene que importar tener a la policía de todo el mundo buscándoles?.

-Se me han ocurrido, al menos, dos salidas. Una, los implicados se refugian en algunos países del mundo, con identidad falsa y donde existan además ciertas garantías de no extradición. Otra, las identidades de los propios socios de las empresas implicadas son ya ficticias y corresponden a personas no existentes o muertas cuyos papeles de identificación han falsificado. ¡Con 1.000 millones de dólares de partida, ausencia de escrúpulos morales y 4 o 5.000 millones de posible beneficio de la operación, no creo que tuvieran muchas dificultades!.

No se si realmente esta primera idea podría llevarse a la práctica, pero era un buen inicio para nuestro dossier. Gracias a John ya teníamos en cartera una posible jugada de nuestros adversarios. Me acordé entonces de aquellas letras ficticias de tiempos de aquellos banqueros-comerciantes, como Simón Ruiz ,para conseguir el cobro de intereses, moralmente no admitidos en aquellos años. ¡Casi cuatro siglos y medio antes, a algunos ya se les había ocurrido una forma de levantar dinero a base de «letras de peloteo»!.Ahora debemos seguir pensando en otras posibles acciones de los mafiosos y en cómo desbaratarlas.

Mientras, el servicio de inteligencia del Centro, el que dirige Peter World, había tenido acceso a un informe sobre una reunión celebrada en Tokio a la que habían acudido desde un enemigo declarado del WIC, como James War, el ex-dirigente de la CIA, al propio mafioso de la droga, Hugo Gálvez que, con sus últimas actividades, nos había puesto en alerta sobre posibles operaciones financieras ilegales a gran escala. Ahora se sabía que no era una operación aislada, sino una acción coordinada de varias personas. Los otros asistentes a la reunión no habían sido aún identificados.

Ahora WIC-Strategy estaba trabajando bajo la hipótesis de que se estuviese montando alguna acción desestabilizadora para la economía mundial, a través de algún tipo de lo que podría llamarse «terrorismo financiero». Aunque la información era muy confusa e incompleta, parecía que en la reunión se habían tratado cuestiones referidas a las principales Bolsas mundiales, a los mercados de futuros, a la falsificación de dinero (no estaba claro de qué tipo) y al acceso electrónico a bancos de información.Ante esta situación, todos los efectivos del WIC se habían puesto en marcha y nuestra Operación Ajedrez tenía ahora máxima prioridad.

El Centro Mundial de Inteligencia es un hervidero de actividad. Tampoco en nuestro pequeño equipo de la Operación Ajedrez (John, Juan y yo mismo) hemos parado ni un momento, aunque dependemos de la información que nos va llegando poco a poco sobre las actividades del grupo terrorista.

En el momento actual ya sabemos bastante sobre la Red Creso. Para empezar, que no se trata de una operación más o menos importante de algún mafioso de la droga, como Hugo Gálvez, sino de una auténtica red mundial dispuesta a sembrar el terrorismo económico a gran escala.

A pesar del tiempo que llevaba en el WIC, hasta estas últimas semanas no había comprendido que era mucho más que un centro de información, estrategia y formación. En particular WIC-Information no se limitaba a suministrar datos en formato electrónico y a facilitar su visualización a través de las Pantallas de Gestión Estratégica Mundial (PGEM) que tanto me habían llamado la atención en los primeros momentos de mi llegada. Realmente era una auténtica red de espionaje mundial que unía una tecnología muy avanzada con una alta capacidad para estar presente en todos los puntos de poder mundial.

Sólo muchos meses después de los hechos que aquí relato, supe cómo se había obtenido la información sobre la Red Creso. WIC tenía dos agentes infiltrados en la organización. Uno era un hombre de confianza del mafioso Hugo Gálvez, del que nunca supe el nombre. El otro era Takashi Togo, un alto funcionario de la bolsa de valores japonesa, metido en intrincados negocios de traspaso de información privilegiada y que participaba como asesor técnico en la Red Creso. A cambio de no dar a conocer sus actividades, WIC había conseguido que suministrase todo lo que iba “tejiéndose” en la red. Además, el Centro mantenía una vigilancia constante, con los medios técnicos más evolucionados, sobre James War, del que siempre había sospechado por sus conocidas ideas radicales sobre cómo mantener el orden internacional.

El hecho es que en aquellas semanas fuimos conociendo quiénes habían sido los integrantes de la reunión celebrada en Tokio. En ella habían participado, además de James War y Hugo Gálvez (“Cóndor”), el magnate árabe Abu al Hamadani (conocido en la red por el seudónimo de “Águila Real”) y un poderoso comerciante de la India, Rajiv Saravasti (“Gavilán”). En la segunda parte de la reunión se había añadido una ejecutiva de un gran conglomerado empresarial chino, Li Wong, presentada a los restantes miembros del grupo con el nombre de “Alcotán”, siguiendo la costumbre establecida por War de utilizar diferentes variantes de aves de cetrería.

Al parecer, Li Wong era la responsable de establecer una red de colaboradores a escala mundial, conocedores de que formaban parte de una amplia operación de obtención de dinero por métodos poco escrupulosos, que encontraban su justificación en un orden internacional injusto. No tenían, sin embargo, mayor información sobre los otros componentes y la coordinación de actividades.

En la reunión de Tokio, nuestros informantes nos avisaron de que se habían dado nombres de unos veintitrés participantes en la Red Creso, agrupados alrededor de cinco núcleos coordinadores para Europa (Massimo Pavese), Asia Central (Karolina Paulova), Asia del Este (la propia Li Wong), África (Ndugu Umbu) y América (Emily Doolittle).

Por lo que sabíamos en aquellos momentos, no había aún un plan definido de actuación, aunque se estaba trabajando en diversas propuestas iniciales del quinteto que llevaba la iniciativa. Al parecer se habían citado hasta diez líneas para obtener rápidos beneficios y socavar el funcionamiento de las economías, en particular la de los países más desarrollados, y provocar un desorden a escala mundial que permitiese cambios radicales, sobre los cuales aún no había acuerdo entre los promotores de la Red Creso. Posiblemente, cada cual tenía sus propios fines. Unos tratarían de cambiar el gobierno implantando regímenes más cercanos a sus apetencias; otros, simplemente tomarse la revancha de lo sufrido o aprovechar la confusión para coger más poder, político y económico; algunos, buscarían cambiar un orden internacional que valoraban como injusto.A efectos de conseguir esta situación de crisis aguda, se trataba de buscar acciones de impacto rápido que pudieran potenciarse entre sí y provocar un auténtico pánico económico.

Entre las actividades que estaban siendo objeto de estudio: creación de redes de empresas ficticias, intervención en mercados de futuro, fraudes bursátiles, control de mercados de materias primas esenciales, huelgas de transporte, entrada masiva de inmigrantes ilegales, contaminación de alimentos, paralización de la red eléctrica, … Para concretar actuaciones, se programaba una nueva reunión en Pekín para dentro de unas semanas.

Por nuestra parte, teníamos ya suficiente información como para preparar nuestras contramedidas de la Operación Ajedrez.

-No se qué pensareis vosotros –dije dirigiéndome a mis dos colaboradores- pero a mí me parece que hay tantas opciones de posible intervención terrorista como para que sea poco operativo intentar disponer de un plan de actuación ante cada una de ellas y sus variantes.

-Salvando las diferencias, yo lo veo como cuando una empresa trata de estar preparada para las posibles acciones de la competencia –interrumpió John Business. Hay que intentar localizar nuestros propios puntos débiles y las opciones más rentables para la competencia. Ya sabéis, aplicar la técnica de valorar debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades.

-Creo que podríamos empezar por ponernos en el papel de los terroristas y decidir qué acción es la que podría hacer más daño a escala mundial -propuso Juan Macro. En particular, a la economía de los países más desarrollados.

-Si yo quisiera destrozar la economía de EEUU, Europa y Japón, lo tendría bastante claro -señaló John. El punto más débil está en el sistema financiero. Destrozar un país poniendo bombas en centrales eléctricas, grandes instalaciones industriales o líneas de ferrocarril es un proceso muy lento y sangriento, que además permite a los afectados tomar medidas y crearía una opinión pública en contra. Hundir los mercados financieros es mucho más rápido y más limpio.

-Pues ya tenéis tarea para los próximos días –propuse. ¿Qué podría hacerse para hundir las bolsas de valores? ¿Podrían utilizar los instrumentos más especulativos, como las opciones de compra a futuro?

Durante horas nos enzarzamos en una discusión técnica que terminó levantándome dolores de cabeza. Un periodista, como yo, tiene la obligación de saber que existen mercados de acciones, de bonos, de divisas o de otros muchos productos financieros. Debe saber que se puede comprar al contado o a crédito, a precios actuales o de futuro. Pero cuando se empieza a hablar de “apalancamiento”, “derivados”, “opciones call y put”, “warrants”, …, lo mejor es abandonar el campo de batalla con una retirada a tiempo. Así que conseguí convencer a mis amigos y colaboradores de que lo mas práctico era que ellos estudiasen a fondo el tema y me lo explicaran más tarde, cuando volviese de mi próximo viaje.

La pesadilla termina en mi próximo post:El abrazo del oso

Antonio Pulido http://www.twitter.com/@PsrA

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