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Investigación internacional

Un estudio indica que los rayos cósmicos que llegan a la tierra se originarían en núcleos galácticos activos

ibercampus.info
Un estudio con colaboración del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en el que participan 17 países señala que los rayos cósmicos de alta energía podrían proceder de galaxias relativamente próximas a la Tierra. Estas galaxias, con núcleos activos en su parte central, se encuentran entre los objetos más violentos del Universo. Los datos se han obtenido en el Observatorio Pierre Auger, en Argentina, el detector de rayos cósmicos más grande del mundo y las conclusiones se publican en el último número de la revista Science.

 

El investigador del CSIC y colaborador del estudio, Sergio Pastor, que trabaja en el Instituto de Física Corpuscular (centro mixto del CSIC y la Universidad de Valencia), señala la importancia del hallazgo: “Comparando las direcciones de procedencia de las 27 partículas con las posiciones conocidas de 381 núcleos galácticos activos, creemos que la mayoría pueden provenir de los núcleos activos más cercanos, que se encuentran a menos de 200 millones de años luz de la Tierra, como es el caso la galaxia Centaurus A”.

Estos rayos cósmicos, las partículas más energéticas que existen, son protones y núcleos atómicos que surcan el Universo con una velocidad similar a la de la luz. Cuando estos rayos inciden en la atmósfera, convierten su energía en múltiples partículas secundarias y producen una avalancha de partículas o chubasco atmosférico. Según la investigación, los núcleos galácticos activos podrían ser los productores de estos rayos cósmicos aunque, hasta el momento, no se conoce el mecanismo de aceleración de estas partículas. Estos núcleos capturan gas, polvo y materia y, a su vez, emiten enormes cantidades de radiación y chorros de partículas que alcanzan dimensiones muy superiores a las de la galaxia anfitriona. Además, alcanzan una energía 100 millones de veces mayor que la del acelerador de partículas más grande del mundo.

Hasta el momento, los investigadores han registrado 81 partículas con energías superiores a 40 trillones de electrovoltios. “Incluso después de recorrer 200 millones de años luz, la enorme energía de estas partículas subatómicas permite determinar, con pocos grados de incertidumbre, la dirección de la que procede el rayo cósmico”, explica el investigador del CSIC. De estas partículas, 27 tienen energías superiores a 57 trillones de electronvoltios y, según los autores, no proceden de la misma dirección.

El observatorio Pierre Auger

El Observatorio Pierre Auger está formado por una red de 1.600 detectores de partículas que cubren una superficie de 3.000 kilómetros cuadrados y 24 telescopios que detectan la luz de fluorescencia que emiten las moléculas de nitrógeno de la atmósfera con el paso del chubasco.

La investigación internacional, en la que han participado científicos de 17 países, ha sido desarrollada a partir de una idea del premio Nobel de Física James Cronin, de la Universidad de Chicago (EEUU), y de Alan Watson, de la Universidad de Leeds (Reino Unido), director de la investigación.

La colaboración española la conforman investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela, la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Alcalá de Henares, la Universidad de Granada y el Instituto de Física Corpuscular de Valencia (centro mixto del CSIC y la Universidad de Valencia). A este último, asociados a la universidad gallega, pertenecen los investigadores del CSIC Sergio Pastor y Teguayco Pinto.

Los investigadores del CSIC han estudiado los eventos originados por partículas cósmicas que inciden en la atmósfera con mucha inclinación. En concreto, han analizado los eventos causados por neutrinos cósmicos de alta energía, que son partículas elementales neutras muy difíciles de detectar.

Fuente: Andalucía Investiga

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