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Trabajar entre glaciares

Un grupo de investigadores de distintas universidades españolas estudia las peculiaridades de la fría Antártida

ibercampus.info
Investigadores han llegado junto a militares del Ejército de Tierra a la base antártica española "Gabriel de Castilla" para cubrir la primera fase de la campaña antártica 2007/2008. Desde Ushuaia (Argentina) embarcaron en el Buque de Investigación Oceanográfica "Las Palmas", de la Armada Española. Tras cruzar el estrecho del Drake llegaron el 29 de noviembre a Bahía Foster en Isla Decepción para continuar los trabajos del proyecto "Voltedec-Permaflux". La campaña la cerrará en marzo el profesor José Agustín García, coordinador del Grupo AIRE.

 

El permafrost es un tipo de suelo que aparece en zonas glaciares y periglaciares y que se caracteriza por su permanente estado de congelación. El permafrost está limitado por sus fronteras, que son activas, es decir, que cambian. Usualmente, el límite más próximo a la superficie aflora en invierno y se aleja de ella en verano. La razón principal de este cambio es la radiación solar y el intercambio de energía entre el suelo y la atmósfera.

El proyecto que desarrolla la Universidad de Extremadura ha introducido dos novedades esenciales en la línea de micrometeorología antártica, explica el investigador principal, Mariano José Rodríguez-Arias, que junto a Rafael Benítez, cubrió la campaña 2006/2007. En primer lugar, la responsabilidad de preparar todos los detalles necesarios para desarrollar las campañas de medida. Y en segundo, la coordinación con dos de las líneas más importantes de la investigación antártica española: el estudio de la sismicidad asociada al volcanismo, desarrollada por la Universidad de Granada; y la utilización de la geodesia en la determinación del geoide en la Antártida, y el estudio de la deformación y del origen de la sismicidad en la región delimitada por la Península Antártica y el Arco del Scotia, principalmente en las Shetland Sur, a cargo de Manuel Berrocoso de la Universidad de Cádiz. “La UEx se coordina con estas líneas para entre todos diseñar el seguimiento termométrico de la actividad volcánica en Decepción”.

“Nos interesa estudiar la evolución térmica del suelo en la isla Decepción para observar el intercambio de energía entre la atmósfera y el suelo y la actividad volcánica mediante los registros térmicos del suelo. Queremos generar un mapa distribuido de la temperatura de la superficie de la Isla y un mapa distribuido de la radiación solar. Además pretendemos resolver los problemas de suministro de energía a las estaciones micrometeorológicas durante el invierno, uno de nuestros retos tecnológicos”, apunta este profesor de Matemáticas.

Lo más importante de esta investigación es la aplicación de estas técnicas al seguimiento de la actividad volcánica en otros lugares, por ejemplo en el Teide, en las islas Canarias. Además el equipo se está planteando estudiar la patente de la sonda de perfiles térmicos que han diseñado.

El proyecto de los investigadores extremeños comenzó en octubre de 2005 y finalizará el 30 de septiembre de 2008. Mucho tiempo ha estado dedicado a diseñar soportes de sensores y estaciones micrometeorológicas y a la adquisición de equipos y preparación de campañas. También han buscado apoyos de empresas que pudiesen estar interesadas en algunos aspectos puntuales de su actividad, como por ejemplo, el problema del suministro de energía o la prueba de ropa de montaña en esas latitudes. Este apoyo ha venido de las empresas Astilleros de Huelva y Soluciones Técnicas Extremeñas.

Dificultades por el aislamiento

En este largo camino los investigadores se han enfrentado a los habituales problemas en este tipo de proyecto derivados de la lejanía de las zonas de medida y de su aislamiento, la Antártida. “Ambos condicionantes nos limitan los accesos a esas zonas durante los períodos correspondientes a las campañas antárticas españolas y ademá, nos obligan a realizar una exhaustiva preparación de cada campaña. Hay que prever cada tornillo, cable, sensor y herramienta que vamos a utilizar. Además necesitamos preparar ese material y transportarlo a las zonas de carga, al menos, con dos meses de antelación al comienzo de la campaña, para que los responsables de la logística española transporten dicho material a las bases antárticas. Estos problemas se acentúan más cuando, como es nuestro caso, realizamos medidas durante los períodos de invierno, cuando no hay presencia humana en la Antártida”, explica.

“Es necesario desprenderse del hipnotismo que crea la Antártida y realizar durante las campañas un trabajo muy exhaustivo y en muchos casos muy exigente. No somos exploradores, ni atletas, y es necesario ser conscientes que nuestra labor allí es la de investigadores y técnicos. Debemos realizar una sistemática tarea de observación, además de la gestión de nuestras estaciones de medida. Nadie está exento de fallos, pero allí los errores tienen un alto coste económico e implican graves retrasos para la consecución de los objetivos marcados en el proyecto”.

Las Matemáticas y el análisis de problemas

Con este trabajo los investigadores aplican las matemáticas para otras actividades más allá de la docencia. “Creo que las Matemáticas se han transformado en un lenguaje capaz de describir casi cualquier problema. Gran cantidad de empresas están contratando matemáticos en sus plantillas por la capacidad reconocida para el análisis de problemas”, añade Rodríguez-Arias.

El proyecto tendrá continuidad más allá de 2008 ya que el MEC ha aprobado una acción complementaria para cubrir la campaña 2008/2009 y se mantendrán las colaboraciones con el grupo de la Universidad de Cádiz en futuras acciones complementarias y proyectos.

 

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