sábado,29 enero 2022
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Vivir en democracia

Goliardos s.XXI
Vivir en democracia no es lo mismo que vivir en una democracia. Según decía el escritor francés del S. XX Jules Romains en su obra Les hommes de bonne volunté: "Una democracia, es en primer lugar esto: una forma de vivir en la que la gente se atreve a comunicarse las cosas importantes, todas las cosas importantes, en la que se siente con el derecho a hablar como adultos, y no como niños disimulados".

En muchas ocasiones denuncié la sociedad del miedo a la que estábamos sometidos. Cómo nos ponían una mordaza que generaba en nosotros un proceso de autocensura castrante. Algo que se podía comprobar en el entorno laboral, en la universidad, e incluso en la vida familiar. Con el tema de la corrupción hemos visto cómo funciona esa desdichada autocensura. ¿Cuántas cosas nos callamos por miedo?, y sólo nos libramos de ese miedo con una de las armas más tradicionales del pueblo español: el humor. Parafraseando a  Bernard Shaw “mi manera  de decir la verdad, es hacer bromas”, y creo, sinceramente, que pronto oiremos y veremos multitud de bromas sobre el presidente Rajoy.

Esto es uno de los síntomas que nos indican que se ha iniciado la decadencia de una idea o de una persona. Que se ha empezado a dejar de tener miedo.

Han sido muchas las proclamaciones de advertencia de que viene la izquierda, y con ella el desastre económico, la miseria, el hambre y la necesidad. Proclamaciones realizadas y consentidas por el Sr. Rajoy que ya no son efectivas, pues gran parte de la sociedad se encuentra inmersas e ellas, y se sabe que de esta crisis sólo se han salvado los que la produjeron, es decir, la banca. Mientras, cada día se aumenta la distancia entre ricos y pobres,  y por cierto cada  día hay más procedentes de las clases medias.

Vivir en democracia sólo se  conseguirá cuando nuestros políticos empiecen a legislar sobre todo para el conjunto de la mayoría de los ciudadanos y no para unos pocos.

De las elecciones siempre se aprende, pues a muchos se les cae la careta. Vemos, por ejemplo, cómo el que eliminó el método de análisis marxista en el PSOE realiza declaraciones contrarias a un posible pacto con Podemos. Es paradójico ya que él consiguió que el Partido Socialista Obrero Español se convirtiera en un partido liberal. Olvidando las tendencias “Largo Caballeristas”, “Prietista” o “Besteiristas” de su partido y reprimiéndolas al prohibir las tendencias dentro de su organización.

Supongo que esto que está pasando es el triunfo temporal de la sociedad capitalista y de su sentido de libertad. Ésta puede ser reprimida de muchas maneras, y cada vez se más evidente la falta de debate. Dicen que es como a una epidemia, que se manifiesta con los síntomas de la gripe. ¡Tengan cuidado!

Está claro que en su momento se inició un proceso de cambio de ideología por liderazgo, y con Pedro Sánchez da la impresión que se está intentado volver a la ideología. Y han iniciado una campaña de desprestigio personal, como hicieron con Zapatero.

El liderismo fue siempre un método que anulaba el debate ideológico y de análisis social y sólo interesa a aquellos que consideran que están por encima de las organizaciones y de las ideologías. Para comprobar lo que digo sólo es necesario dejar pasar tiempo, y todo, como en la época de González, saldrá a la luz.

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