martes,7 diciembre 2021
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Patricia Krause, Adriana Meyer / Coface /

América Latina: Ganadores y perdedores de las medidas económicas de Trump

Redacción
La evolución política en Estados Unidos pone en duda las políticas comerciales que podrían ser implementadas y la vulnerabilidad de América Latina frente al endurecimiento de las condiciones financieras. Desde la victoria de Trump, las divisas de muchos de los países emergentes han caído frente al dólar. Partiendo de la hipótesis que la administración de Trump buscará enfocarse inicialmente en países con los cuales Estados Unidos presenta un déficit importante, la posición de México es delicada.

A nivel mundial, según resalta esta publicación de Coface, la divisa mexicana fue la más afectada, con una depreciación en 2016 del 19% frente al dólar. Es la mayor depreciación del país desde la crisis del Tequila en 1994. Por el contrario, el mercado bursátil reaccionó positivamente tras el anuncio de la victoria de Trump. 

Las incertidumbres que rodean al tratado NAFTA también podrían retrasar las inversiones, y particularmente reducir la entrada de inversión extranjera directa. Otro tema que ha causado preocupación es la amenaza de Trump de gravar las remesas que los trabajadores mexicanos en EEUU envían a su país de origen. Hasta este momento estos recursos no se han visto afectados.

Según el Instituto Peterson de Economía Internacional, si se pusiera fin al tratado NAFTA, el peso probablemente se devaluaría en más de un 25%, por lo que, seguramente, los automóviles fabricados en México serían más competitivos en Estados Unidos, lo que aumentaría el déficit comercial (justo lo contrario de lo que la administración norteamericana está tratando de conseguir).Incluso si Trump es capaz de cumplir con las promesas realizadas durante su campaña, es poco probable que se traduzcan en unos mayores tipos de interés en América Latina (con excepción de México). Durante 2016 la inflación aumentó de forma general en los países de la región. Estos aumentos se produjeron debido a unas condiciones meteorológicas difíciles, que presionaron los precios de los alimentos. Sin embargo, esta tendencia se ha disipado en 2017. Como respuesta, los Bancos Centrales de Colombia, Chile, Perú y, sobre todo Brasil, han flexibilizado sus tipos de interés de referencia.

Con el fin de evaluar los efectos potenciales de la política económica de Trump sobre la deuda denominada en moneda extranjera, es necesario tener en cuenta la evolución de los CDS de las economías de América Latina y el comportamiento reciente de sus tipos de cambio.  Desde la perspectiva del tipo de cambio nominal, no existió ningún país de América Latina que registrara depreciaciones importantes en el momento en el que Trump ganó las elecciones presidenciales. Una vez más, el peso mexicano fue el que experimentó la mayor volatilidad. En 2016, la divisa se depreció en un 19% frente al dólar, pero a mediados de enero de este año se empezó a recuperar.

En lo relativo al comercio, la posible aplicación de aranceles a la importación podría  afectar a los productos manufacturados. La posición de los países de Centroamérica (Honduras, El Salvador, y Costa Rica) así como  México, es particularmente delicada (dada su exposición comercial a Estados Unidos, comercio orientado principalmente hacía productos manufacturados). Además, los PIBs de estos países son más dependientes de las exportaciones que los de otros países de la región. Basándose en el supuesto de que  se espera que la administración Trump se centre inicialmente en países con los que Estados Unidos tenga un importante déficit comercial, la posición de México  parece ser la más vulnerable. 

Por otra parte, si Trump es capaz de implementar una política fiscal expansionista, la Reserva Federal continuará con su ciclo de ajuste monetario, lo que implicaría un mayor apreciación del dólar. Entre Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y México, solo el último ha incrementado sus tipos de interés en respuesta a este movimiento. Aunque el riesgo relacionado con el mercado de crédito local se ve debilitado por la baja penetración crediticia de México. Un dólar más fuerte podría también afectar a las economías con un alto endeudamiento en divisas extranjeras. Hasta este momento estas economías han mostrado una volatilidad moderada frente a la moneda norteamericana. Lo mismo ocurre con las percepciones de riesgo vinculadas a estas economías.

Los cambios políticos en Estados Unidos han provocado incertidumbre sobre las políticas comerciales que podrían ser implementadas y la vulnerabilidad de la región ante condiciones nancieras más complejas. Desde la victoria de Donald Trump, las divisas de varios países emergentes han caído frente al dólar. La divisa mexicana fue la más afectada a nivel internacional, con una depreciación de 19% frente al dólar en 2016. Esta es la peor depreciación que ha sufrido el país desde la crisis del efecto Tequila en 1994. En contraste, el mercado de valores estadounidense, reaccionó positivamente ante la victoria de Trump.Desde la perspectiva del comercio, la posibilidad de implementar aranceles de importación afectaría potencialmente a los productos manufacturados. La posición de países centroamericanos (Honduras, El Salvador y Costa Rica), así como México, es particularmente delicada (dada su exposición al comercio con los Estados Unidos, la cual está principalmente enfocada en bienes manufacturados). Además de la gran exposición a Estados Unidos, el PIB de esos países depende más en las exportaciones que el resto de los países en la región. Basados en la hipótesis de que la administración de Trump se enfocará en países con quienes los Estados Unidos tienen un dé cit importante. La posición de México aparentemente es la más vulnerable de la región.

 

América Latina, México y los países centroamericanos (El Salvador, Honduras y Costa Rica) son los primeros en términos de exposición comercial a Estados Unidos, comparados con sus iguales de la región. La exposición comercial mexicana ante Estados Unidos (+80% del total de las exportaciones) es, por mucho, la más importante de la región; seguida por El Salvador (47.2%), Honduras y Costa Rica (42.5% en promedio). Las exportaciones de Sudamérica se ven menos expuestas al mercado estadounidense, con excepción de Ecuador (cerca de 40% del total de sus exportaciones fueron destinadas a Estados Unidos en 2016) y Colombia (28.3%). Las exportaciones de Perú, Chile y Brasil a Estados Unidos representan, en promedio, 13.6% mientras que la exposición de Argentina es menor a 7%.

Además de su fuerte exposición a Estados Unidos, Honduras, El Salvador y México aparentan ser más dependientes de sus exportaciones que otros países de la región. Las exportaciones de Honduras a Estados Unidos representan 31.7% del PIB nacional, seguido por El Salvador (25.1%) y México (24.4%). Las exportaciones de Ecuador, el cuarto país más dependiente del comercio con Estados Unidos en términos de PIB, representa solo un 10.4%. A pesar de su exposición al mercado estadounidense, las exportaciones de Costa Rica corresponden 6.6% de su PIB, mientras que en el caso de Colombia es un 4.3% del PIB. Las exportaciones de Chile, Perú, Brasil y Argentina tienen una participación mucho menor, en promedio 2.5% del PIB. En términos de representación de bienes manufacturados de exportación en relación con el PIB, El Salvador (22.3%), México (21.1%) y Honduras (20.3%) serían los países con mayor exposición si Estados Unidos implementa aranceles sobre sus importaciones (debido a que esos aranceles solo afectarían productos de manufactura). Las exportaciones de naciones Sudamericanas son principalmente materias primas, las cuales no es probable que se vean afectadas por las políticas proteccionistas estadounidenses. 

Versión en español de este informe de COFACE

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