viernes,28 enero 2022
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¿Arte o ciencia de la predicción?

Futurolandia
El periódico británico The Telegraph publicó el pasado 30 de Octubre un curioso artículo titulado "We can learn to predict future events". Sus autores, Philip Tetlock y Dan Gardner lo son también de un libro de éxito en el mundo anglosajón, "Superforecasting:The art and science of prediction".

¿Cuánto van a crecer las Economías Avanzadas durante los próximos cinco años?¿Alrededor del 2% anual? ¿Reduciendo ritmos progresivamente a partir de 2017, por desaceleración de las economías emergentes? ¿Con una caída más acusada en 2016, como consecuencia del impacto adicional del cambio en los flujos internacionales de capitales?. Estos son los tres "escenarios" que contempla el FMI. ¿Son creíbles?

La consideración de la actividad predictora como una mezcla de ciencia y arte, responde a un enfoque interesante, pero que exige múltiples matices y aclaraciones. Su carácter científico creo que está sólidamente sostenido por las rigurosas herramientas estadístico-matemáticas o estrictamente econométricas que utiliza. Pero es cierto que la mayoría de las predicciones económico-empresariales  tienen su propia "cocina" y no son un producto puro, objetivo y limpio de toda manipulación, que muchos piensan y los más "puristas" defienden. Como ese proceso admite muchas variantes y, en último término, puede apelar a la intuición y subjetivismo del predictor, hay quienes apuntan a la existencia de un cierto "arte" en ese afán de vislumbrar el futuro.

Acepto que tanto la predicción económica, como el diagnóstico médico, la construcción de edificios o la gestión de empresas, tienen un cierto componente extra-científico que va más allá de los resultados técnicos de modelos econométricos, pruebas diagnósticas, estudio de resistencias o normas básicas de dirección y liderazgo. Esos grados de libertad que tenemos en economía, medicina, arquitectura… y en las ciencias sociales en general, puede calificarse de arte (como forma de actuar, al referirnos p.ej. al "arte de la pesca") o, simplemente, de habilidades desarrolladas por acumulación de experiencias.

Como cualquier habilidad, existen en la predicción comportamientos que pueden mejorar sus resultados y  convertirse en guías recomendables, más allá de los debates puramente científicos. En ese sentido Tetlock y Gardner, en su artículo, insisten en que podemos aprender a predecir mejor acontecimientos futuros: "está demostrado que son mejores los predictores que reflexionan más profundamente a la hora de hacer sus valoraciones y que reciben precisas y rápidas respuestas sobre el grado de error de sus juicios".

Pero el ser cuidadoso en el proceso y aprender de los errores es un consejo demasiado general. Personalmente creo que, en predicción económica y empresarial, hay que matizar mucho el proceso a seguir según diferentes situaciones y, muy en particular, según el horizonte temporal. Los pronósticos a corto plazo tienen mucho de ciencia y relativamente poco de arte; el futuro está fuertemente condicionado por el pasado y sólo informaciones privilegiadas de entorno pueden aportar mejoras relevantes sobre los resultados de las ya muy refinadas técnicas de proyección de series temporales y modelos econométricos estructurales.

La situación cambia rapidamente según se amplía el plazo para el que se realiza la predicción. La información y las reglas de comportamiento del pasado no son ya una herramienta segura para definir un futuro incierto a tres, cinco, diez o veinte años vista. La habilidad del predictor (el "arte", si así se quiere etiquetar) juega un papel creciente. Ya no hay una predicción técnica, sino múltiples apuestas de futuro posibles, condicionadas por los supuestos sobre un entorno cambiante.

En estas circunstancias, una predicción que no haga explícitos los supuestos sobre los que se elabora, carece prácticamente de valor informativo para el posible usuario. Se reduce a una opinión a tener más o menos en cuenta según el nivel de confianza que otorguemos al emisario.

Por ello, la utilización de escenarios o entornos de futuro alternativos es una solución recomendable, especialmente en momentos de alto riesgo y para horizontes de predicción de medio y largo plazo. La habilidad del predictor consiste en seleccionar los factores de riesgo más relevantes, valorar cuantitativamente sus alternativas de evolución y aplicar un procedimiento adecuado de análisis de impactos. No garantiza la certeza de los futuros alternativos diseñados, pero ayuda al proceso de toma de decisiones de los usuarios , en particular si se explicitan con detalle los supuestos y se  asigna una probabilidad (necesariamente subjetiva) de ocurrencia a cada escenario.

Pero no olvidar: no sea trata de predicciones técnicas objetivas; sólo son apuestas de futuro con una importante componente científica y una nada despreciable componente subjetiva. Son sólo incursiones útiles en el futuro que pueden ayudar a tomar decisiones en un ambiente de incertidumbre.

Antonio Pulid0: twitter.com/PsrA

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