lunes,18 octubre 2021
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Encíclica ecológica previa a la cumbre global de diciembre

El Papa Francisco acusa a empresas y Gobiernos del cambio climático y la pobreza

Redacción
Este jueves se publica la primera encíclica completa del Papa Francisco, que defiende la conservación del Planeta como "casa común" y acusa a empresas y Gobiernos del cambio climático y la pobreza. La encíclica ecológica, como ya se la llama, precede a la cumbre global de diciembre, donde se debe aprobar el protocolo que sustituirá a Kioto para reducir las emisiones y cuyo objetivo final es limitar el aumento de la temperatura global a dos grados Celsius a final de siglo.

La protección del planeta es la demanda principal del papa en su nueva y esperada encíclica (cuyo texto ha sido filtrado y aparece en este enlace) sobre el medio ambiente, en la que el santo pontífice critica los excesos de la humanidad y exige un comportamiento más responsable basado en la sobriedad. De 191 páginas y titulada Alabado seas, tiene un primer capítulo demoledor titulado Lo que está pasando en nuestra casa. Aborda la interconexión entre la contaminación y el cambio climático, la mala gestión del agua, la pérdida de la biodiversidad, la gran desigualdad entre regiones ricas y pobres o la debilidad de las reacciones políticas ante la catástrofe ecológica.Según EL PAIS,  no solo diagnostica los problemas, sino que señala a los culpables:  la voracidad de las grandes compañías, pero también la falta de una respuesta valiente por parte de los gobernantes: 

Según el Papa, el calentamiento originado por “el enorme consumo de algunos países ricos tiene repercusiones en los lugares más pobres de la Tierra, especialmente en África, donde el aumento de la temperatura unido a la sequía hace estragos en el rendimiento de los cultivos”. De ahí que Francisco señale muy claramente la responsabilidad del actual sistema económico mundial: “La deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de control, pero no ocurre lo mismo con la deuda ecológica. De diversas maneras, los pueblos en vías de desarrollo, donde se encuentran las más importantes reservas de la biosfera, siguen alimentando el desarrollo de los países más ricos a costa de su presente y de su futuro”.

“Llama la atención la debilidad de la reacción política internacional”. Bergoglio se muestra aquí especialmente duro con los políticos que “enmascaran” los problemas ambientales o subestiman las advertencias de los ecologistas. “Las predicciones catastróficas”, advierte, “ya no pueden ser miradas con desprecio e ironía. A las próximas generaciones podríamos dejarles demasiados escombros, desiertos y suciedad”. El Papa cree que detrás de esa displicencia de la política hay algo más grave: “El sometimiento de la política ante la tecnología y las finanzas se muestra en el fracaso de las Cumbres mundiales sobre medio ambiente. Hay demasiados intereses particulares. Y muy fácilmente el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común y a manipular la información para no ver afectados sus proyectos”.

Bergoglio advierte incluso de que la propiedad privada no puede estar por encima del bien común. Dice que una regla de oro del comportamiento social –“y el primer principio de todo el ordenamiento ético-social”—es el “principio de subordinación de la propiedad privada al destino universal de los bienes”. Y añade una de las frases que sin duda provocarán un respingo a quienes, desde los sectores más conservadores de dentro y fuera de la Iglesia, ya le venían acusando de comunista. Dice el Papa: “La tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada y subrayó la función social de cualquier forma de propiedad privada”. Eso sí, el papa revolucionario se cura en salud apoyándose a continuación en Juan Pablo II: “Dios ha dado la Tierra a todo el género humano para que ella sustente a todos sus habitantes, sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno”. La última frase, eso sí, Francisco la resalta con la intencionalidad de las cursivas.

Encuestas

Según una encuesta de Pew Research, uno de los sectores más escépticos con el cambio climático es el de los republicanos conservadores y cristianos, a quienes no les ha gustado la encíclica papal. Son republicanos, conservadores, cristianos… y no creen en el cambio climático. Y no les ha sentado muy bien la última encíclica papal sobre el asunto, que saldrá publicada de forma oficial este jueves en el Vaticano. Son uno de los sectores más fuertes dentro de la negación del cambio climático y el Papa les acaba de contradecir. 

El sector estadounidense más crítico con el calentamiento global es el de los cristianos republicanos:sólo un 24% de estos creen que el fenómeno ha sido provocado por el ser humano, mismo porcentaje de los que creen que es un problema serio.

En cuanto a si es algo real o no, están divididos de forma más equitativa: un 51% de los republicanos cristianos cree que se está calentando el planeta. Una cifra muy lejana del otro gran partido: las posiciones de este grupo tienen más que ver con ideología que con la fe: entre los cristianos demócratas, el porcentaje de los que cree en el calentamiento global es del 85%. Entre la población general, la tasa está en el 68%, mientras que los cristianos que creen que el cambio climático es real es del 71%.

En plena campaña presidencial en el partido republicano, que tiene que elegir candidato para 2016, las palabras del Papa, que denunció la inacción sobre el cambio climático, aseguró que ha sido en gran parte producida por el hombre y criticó duramente que fuera ignorada por algunos sectores, no habrá sentado demasiado bien. El Senador Ted Cruz, por ejemplo, ha asegurado en anteriores ocasiones que "los datos demuestran que no se ha producido un calentamiento significativo en 17 años", aseguró en enero, denunciando a los "alarmistas del calentamiento global". Las palabras del papa le dejan a él, y a otros candidatos, en una situación muy comprometida: él y Jeb Bush han negado el cambio climático de forma continuada, y sus campañas tienen precisamente el apoyo monetario de multimillonarios fuertemente en contra de políticas contra el cambio climático.  Pero a la vez, la religión juega un importante rol en la campaña de EEUU. Aunque ya se han posicionado: Jeb Bush, por ejemplo, ya se ha posicionado. "No tomo mis políticas económicas de mis obispos o cardenales o de mi papa", aseguró en un evento esta semana, "creo que la religión debería ser sobre hacernos mejores personas y menos sobre cuestiones que tengan un efecto en el ámbito político".

No es el único sector del catolicismo a quienes no les ha venido muy bien la encíclica papal. En el documento que se filtró este lunes a L´Espresso, el papa denunciaba, entre otros, el uso y consumo del carbón. Algo que ha preocupado ligeramente en uno de los países más católicos de Europa… Polonia. Es uno de los países más dependientes del producto, y, como informa el diario nacional Rzeczpospolita, el informe señala a los países productores del fuel: Polonia es el segundo mayor país productor de carbón, el noveno del mundo. 

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