jueves,21 octubre 2021
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Hay presidenciales en 6 países, entre ellos Brasil y México

Este año 2018 Latinoamérica decidirá acentuar o corregir su giro conservador

Redacción
Este año 2018 tendrán elecciones presidenciales 6 países iberoamericanos: Colombia, México, Brasil, Paraguay, Venezuela y Costa Rica. La izquierda aspira a importantes avances en los 4 primeros y a perpetuarse en Venezuela, después de que en los dos últimos años haya sufrido un ascenso conservador en Argentina, Brasil, Perú y por último en Chile. El 7 de octubre podría replantearse la tendencia en Brasil ,tras el también crucial 1 de julio de México, las dos grandes potencias iberoamericanas.

El asunto despierta interés en algunos de los principales diarios españoles, empezando por EL PAIS, cuyo titulo es que América Latina afronta un trascendental año electoral.Brasil, México y Colombia, entre otros, renovarán sus liderazgos a lo largo de 2018. Resalta que los procesos electorales serán en Brasil y México, los dos grandes gigantes de la región, y en Colombia, cuarta economía del área, añadiendo que en Cuba Raúl Castro ha anunciado para este año su retirada de la jefatura del Estado. 

Destaca este diario que las elecciones más importantes e imprevisibles desde 1989 y el fin de la dictaduraserán en Brasíl, donde el entonces metalúrgico izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva vuelve a ser protagonista y preferido en las encuestas en la disputa de la presidencia a Michel Temer, quien accedió a ella tras el traumático impeachment que forzó la salida del cargo de Dilma Rousseff en 2015, pero ha dicho que no se presenta. Pero no está claro si Lula da Silva, dos veces presidente del Gobierno al frente del Partido de los Trabajadores (PT), podrá concurrir en 2018 como candidato, ya que pende sobre él una sentencia condenatoria que ha recurrido por un supuesto caso de corrupción. Tampoco está claro si, de no poder presentarse, tendría fuerza para concitar apoyos en torno al nombre que lo sustituya al frente de la lista del PT.

El interés de estos procesos está para ABC en si se pronunciará o rectificará el volantazo a la derecha de 2016-2017, y en consecuencia las alianzas comerciales o apuestas efectivas de cada país por los clubes económicos de la Alianza del Pacífico y de Mercosur o, en cambio, por la agenda más política que económica de Unasur. Tambien por el hecho de que varios de los países con elecciones son los principales productores latinoamericanos de petróleo.

Las citas presidenciales comienzan en Costa Rica (febrero), siguen en Paraguay (abril) y luego llegan a Colombia (mayo), México (julio) y Brasil (octubre), para acabar, según lo previsto, en Venezuela (diciembre).

El orden en el interés internacional empieza por México, donde podría producirse el cambio más radical el 1 de julio,  si las encuestas se confirman y gana Andrés Manuel López Obrador, quien ya perdió por muy poco las elecciones de 2006 y luego las de 2012 como candidato del izquierdista PRD, y ahora es candidato de su propio partido, Morena, un movimiento que los medios conservadores juzgan homologable al bolivarianismo. Según el citado ABC, el intento del PRI de separarse de su propia corrupción poniéndose en manos del candidato independiente José Antonio Meade, en el Gobierno del actual presidente (PRI) y del anterior (PAN), parece haber dado al priísmo nuevas expectativas. Pero va a ser una campaña muy inusual, ya que además el derechista PAN, dividido, irá en coalición con el PRD, con el panista Ricardo Anaya como candidato conjunto. López Obrador ha querido moderar su discurso, para no espantar de nuevo a empresarios y otros sectores temerosos, aunque su oferta de amnistía a narcotraficantes recuerda al panorama de Colombia y además añade serias objeciones al tratado de libre comercio con Estados Unidos y su deseo de dar marcha atrás en la apertura de la industria petrolera mexicana, por lo que su eventual presidencia provocaría una sacudida política en el continente.

En Colombia, adelanta temnporalmente, las elecciones serán un test para las FARC, si bien la gran dispersión de la intención de voto hace aún difícil prever qué candidatos pasarán a la segunda vuelta (la primera es el 27 de mayo, la segunda el 17 de junio). Una de las pocas cosas claras por ahora es que el candidato de las FARC, Rodrigo Londoño, quien era el jefe guerrillero hasta la firma del acuerdo de paz, parece tener muy poco apoyo popular. El auge de la izquierda siempre se había visto lastrado electoralmente por el rechazo mayoritario de la sociedad a la guerrilla. Las elecciones legislativas que habrá previamente, en marzo, servirán de termómetro político. Sea cual sea el resultado, el acuerdo de paz asegura a las FARC al menos cinco puestos en el Senado y otros cinco en la Cámara.

Brasil especula con el pretendido regreso de Lula da Silva, quien ya fue presidente entre 2003 y 2010 y encabeza las encuestas, aunque antes de las presidenciales del 7 de octubre los jueces podrían determinar si el líder del Partido de los Trabajadores es culpable en los asuntos de corrupción de los que se le acusa. La heredera de Lula, Dilma Rousseff, ya ganó la reelección en 2014 por estrecho margen, y dado todo lo que se ha sabido desde su impeachment acerca del gobierno de la izquierda se esperaría un giro electoral. Pero los partidos del centro y de la derecha también se han visto alcanzados por denuncias y sospechas.

Para Venezuela, ABC da por asumido por la comunidad internacional que hay un claro fraude electoral,ya que se espera que las presidenciales sean otro mero trámite para que Nicolás Maduro consolide el régimen autoritario. La fecha electoral no está determinada; tradicionalmente es en diciembre, pero puede variar. Maduro las podría haber aplazado si hubiera estimado que era difícil colar otro fraude, pero dada la facilidad con que el Gobierno ha toreado a la oposición en las elecciones de gobernadores y de alcaldes las podría adelantar, incluso de manera sustancial.

En Paraguay, los dos partidos tradicionales concurrirán a las presidenciales del 22 de abril con caras nuevas. El presunto pacto entre el actual presidente, Horacio Carter, del Partido Colorado (derecha) y el expresidente Fernando Lugo, del Frente Guasú (izquierda), para reformar la ley y permitir la reelección presidencial se topó con violentas protestas callejeras y no prosperó. El colorado Mario Abdo Benítez se enfrenta al liberal Efraín Alegre, cuyo partido se ha aliado con el menor Frente Guasú. Paraguay es uno de los países con mayor percepción ciudadana de corrupción pública.

En Costa Rica, la primera vuelta tendrá lugar el 4 de febrero y la segunda el 1 de abril. Las encuestas reparten el voto principalmente entre los dos grandes partidos tradicionales –socialdemócratas y socialcristianos–, con posibilidades también para los conservadores. Los sondeos dejan fuera de la carrera al gobernante Partido de Acción Ciudadana, un centro-izquierda que rompió el bipartidismo hace cuatro años. El caso conocido como el «Cementazo» ha llevado la corrupción al primer lugar en la preocupación de los costarricenses, y ha cuestionado actuaciones del Banco central y del poder Judicial. Habrá que ver si todo es un resfriado institucional o si la ejemplar salud en valores democráticos de Costa Rica en realidad está enfermando.

La corrupción, caldo de cultivo de la impopularidad y crisis

Los recordatorios de EL PAIS y ABC fueron precedidos por el digital Animalpolítico.com, bajo el titulo Elecciones de 2018 en Latinoamérica: entre escándalos de corrupción, impopularidad y crisis. Dice est emedio que que los procesos están marcados por el descontento social de los votantes contra los políticos y una exigencia de cambio, según analistas: escándalos de corrupción interminables, gobiernos impopulares y una lenta reactivación económica pautan una sombría perspectiva para América Latina en 2018, un año rico en elecciones decisivas.

A continuación resalta tres puntos a tener en cuenta antes de que comience un ciclo electoral que, desde Brasil a México, pasando por Colombia y Venezuela, podría trastocar el escenario en la región:
El escándalo Odebrecht, la constructora brasileña implicada en una red de sobornos a cambio de obras, salpicó a la región hasta llegar a los máximos cargos del poder, como en Perú y Ecuador. Este caso emblemático es el árbol que esconde el bosque, estima Gaspard Estrada, director del Observatorio sobre América Latina de la universidad Sciences Po de París: “Los fenómenos de corrupción están arraigados en la región y persisten”.“Eso tendrá un impacto en el próximo ciclo político”, advierte Fiona Mackie, directora para América Latina de The Economist Intelligence Unit, quien agrega que el caso Odebrecht “está realmente sacudiendo la escena política”.
Frente a estos casos de malversación y de enriquecimiento personal, que son legión en esta parte del mundo, “hay una impaciencia en los electores porque están realmente hartos”, estima Mackie. “Las elecciones en Brasil, Colombia y México estarán dominadas por la ira de los votantes contra la política tradicional y una exigencia de cambio, por lo que serán difíciles de predecir, dando paso a sorpresas negativas”, advierte el grupo Eurasia en un reporte reciente.
“Los candidatos que capten mejor ese sentimiento serán los más competitivos, y el riesgo de tener sorpresas malas es elevado”, como muestra la elección en Chile, con el advenimiento de candidatos de extrema izquierda Beatriz Sanchez y de extrema derecha José Antonio Kast, añade Eurasia, subrayando que no se debería “subestimar la frustración de los electores”.

Buscar un outsider

En 2018 en América Latina, los candidatos fuera del sistema se multiplican. Esto se debe a que los casos de corrupción “descalifican a la clase política tradicional”, explica Estrada.
El experto lamenta esta “crisis de liderazgo” regional y teme que emerjan outsiders “con discursos retrógrados que buscan reencausar la democracia”, en referencia al ex militar brasileño Jair Bolsonaro, de ultraderecha.
Algunos políticos tradicionales “quieren ser vistos como outsiders porque les da popularidad, pero en realidad son insiders” o parte de la política tradicional. Tienen “una maquinaria política detrás de ellos”, principalmente gracias a un juego de alianzas, señala Mackie.
Por ejemplo, cita a uno de los principales candidatos a la presidencia en Colombia, Sergio Fajardo, quien lanzó un nuevo movimiento político o en México a Margarita Zavala, quien renunció al partido conservador PAN para presentarse como independiente.
México “va rumbo a su elección más incierta e importante en décadas”, el 1 de julio de 2018, anticipa Eurasia.
“El candidato mejor situado para aprovechar este contexto es el candidato de izquierda Andrés Manuel López Obrador, quien es actualmente el que hay que vencer”.
El jefe de gobierno de la Ciudad de México, quien aspira por tercera ocasión a la presidencia tras una larga carrera política, renunció al partido tradicional de izquierda (PRD) par fundar Morena, un acrónimo del Movimiento de Regeneración Nacional.
Viraje a la derecha
La victoria a mediados de diciembre del conservador Sebastián Piñera en Chile confirmó el viraje a la derecha en la región, después de que llegara al poder Mauricio Macri en Argentina, Michel Temer en Brasil y Pedro Pablo Kuczynski en Perú.
Para Estrada, “no se trata realmente de una cuestión de izquierda o derecha. Hubo un sofocamiento de los gobiernos en el poder, que eran de izquierda, lo que repercutió en beneficio de los partidos de derecha. Lo que ocurrió fue un fenómeno de alternancia”.
Pero más allá de la escena política, el próximo año en la región “el elemento central será la economía porque va mal”, agregó.
“Con algunas excepciones notables, el panorama político y económico en América Latina debería continuar mejorando en 2018. Pero la dinámica política será clave para determinar de qué modo evoluciona la región, con riesgos serios de que la tendencia positiva se ralentice o, en algunos países, se descarrile”, estima Eurasia.
Sin embargo, según el grupo, el presidente venezolano Nicolás Maduro “es probable que se mantenga en el poder y gane gane las elecciones en un proceso fuertemente controlado, pero también es probable que el gobierno caiga en default, complicando aún más una ya sombría perspectiva económica”.
 

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