sábado,29 enero 2022
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Humor y Comunicación Política

La importancia de que los universitarios sepan memorizar

Humor y Comunicación Política
Se ha formado un gran escándalo en España a propósito del último Informe procedente de una organización internacional sobre el estado de la educación en España. Y ha comenzado la jeremíada habitual, buscando las causas, razones, explicaciones y justificaciones

 Ya sé que memorizar un temario no asegura el éxito en la carrera profesional. Ni en la judicatura ni en la política. Aunque siempre constituye una garantía que una persona haya superado una oposición de verdad, no una de esas oposiciones aguadas, en las que quienes no han obtenido un puesto durante años, ven premiada su antigüedad. Algunas veces he escrito que los Sindicatos de la Enseñanza defienden, sobre todo, a los maduros, no a los jóvenes. Y sin embargo, los jóvenes licenciados han demostrado demasiadas veces que superan claramente a los maduros en conocimientos y en expresión verbal. Sin embargo, no consiguen plaza.

Menos mal que, al menos en la Comunidad de Madrid, las cosas van a empezar a cambiar. A ver si sirve como ejemplo para las demás Comunidades.

Pues bien, creo que memorizar es muy importante para los jóvenes, porque les permite mantener contacto ocular con su audiencia, sea ésta la que sea. Es decir, memorizar les ayuda a personalizar sus mensajes y a comunicar mucho mejor. Llegan a dominar el difícil arte de la espontaneidad. Lo que hacen les sale de manera natural, aunque lleva una gran preparación previa.

Una de las empresas que más éxito han tenido, en los últimos treinta años, dentro del campo de la Educación, ha sido Estudios Pascal. ¿En qué consiste fundamentalmente el trabajo de los profesionales de esta empresa? En enseñar técnicas para memorizar. ¿Y a qué van dirigidas estas técnicas? Sencillamente, a ahorrar tiempo para que los estudiantes lo dediquen al pensamiento creativo.

Toda desconfianza es poca ante quienes atacan la memorización. La mejor manera de imaginar a los adversarios de la memoria es como quienes se esfuerzan en mantener un corcho en el fondo del agua. Están condenados a fracasar.

Las técnicas de memorización no sólo facilitan asimilar una gran cantidad de contenidos. También con ellas es fácil memorizar caras. En cualquier profesión, acordarse de las caras y de los nombres ayuda mucho, algunas veces decisivamente, a la comunicación efectiva.

Saber memorizar ayuda a la fluidez verbal y hace posible prescindir de esos papeles que aburren tanto a la audiencia.

El fracaso de la oratoria en la inmensa mayoría de los políticos es la dejadez que siempre han mostrado a la hora de esforzarse por memorizar lo que iban a decir a su público.

Una de las maneras de regenerar la oratoria es cultivar las técnicas de memorización. Y el mejor tiempo para ponerlas en práctica es mientras duran los estudios, desde la Primaria hasta la Universidad.

Los libros que recomiendo para los interesados en aprender a memorizar son los de Harry Lorayne. Más en concreto, Cómo adquirir una supermemoria y El arte de la memoria. Fueron éxitos de ventas, durante años, en Editorial Bruguera, la editorial con más fondos de toda España. Quizá su gigantismo la llevó a la ruina. El caso es que no se han vuelto a reeditar esos dos libros. Sin embargo, el primero está en Internet. Es lo que suele ocurrir con muchos libros valiosísimos, pero descatalogados. Mantengamos la esperanza de que una Editorial se decida a publicarlos. Mientras tanto, «¡a ponerse las pilas!».


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