martes,30 noviembre 2021
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Hacia la mutabilidad de la economia

Modelos de gestión cibernéticos

Neuronas del alma. El intangible del cambio
Los modelos de gestión basados en la ironía de lo tangible están mostrándose día tras día cada vez más soslayados por el desarrollo de nuevas formas o modelos que entienden la economía como un proceso dinámico vivo y, por ende, mutable.
La adaptación de las nuevas formas de hacer negocio se basan en varios pilares que cada día cobran más vigor y relevancia en la gestión empresarial, a saber:
  • La reputación digital de la empresa así como de sus miembros.
  • El análisis de datos.
  • La calidad del servicio o producto ofrecido.
  • Análisis detallado de la experiencia del cliente con nuestro producto o servicio.
  • La distribución del trabajo en el mercado de la competencia.

Veamoslos por partes:

LA REPUTACION. DIGITAL

Es obvio que es prudente informarse sobre la empresa o compañía cuyo servicio vamos a contratar. Sin embargo, ese conocimiento no solo podemos obtenerlo a través del boca a boca, sino además de una forma digitalizada. De hecho, en muchas ocasiones esas informaciónes son suministradas por  aplicaciones diseñadas gracias a la inteligencia artificial, que además son capaces de captar hasta qué punto dicha información está convenciendo a quien la lee, escucha o vea.

e.

Nuestras emociones, pensamientos, recuerdos, procesos de pensamiento, se vuelcan en esa nueva realidad virtual estableciéndose una relación cibernética que a la vez busca  analiza y clasifica todos los datos obtenidos, determinando unas prioridades respecto al usuario que solicita los mismos.

Todo ello con un fin último que repercute en la nota social de la empresa en cuestión, readaptándola si ello fuera necesario.

  

No sólo buscamos esa nota, ese prestigio, sino que además contribuimos a construirlo.

EL ANÁLSIS DE DATOS, CALIDAD DEL PRODUCTO Y EXPERIENCIA:

En la gestión de los recursos de la empresa, así como en su sistema productivo, es de vital importancia saber a dónde se dirige. Es transcendental conocer como el cliente interactúa con aquello que compra o contrata. Que limitaciones impone el propio cliente en el uso del producto y que limitaciones crea el producto en sí en su prestación.

Todo este proceso se trata adecuadamente con el fin de obtener, no solo un perfil de cliente, sino también un perfil del tipo de experiencia que nuestro cliente tiene con nuestro producto. De esta forma, se establece otro tipo de relación entre lo que compramos o contratamos y la utilidad que tiene en nuestro día. Nuevamente la relación como punto de unión entre empresa y usuario.

También aquí nos podemos encontrar con máquinas inteligentes que recaban de nosotros toddos estos paramtros para nuevamente ser analizados.

 LA DISTRIBUCIÓN DEL TRABAJO:

Todo lo anteriormente expuesto, nos lleva también a un nuevo aspecto a considerar en estos nuevos modelos cibernéticos de gestión. ¿Cómo distribuimos el trabajo en nuestros operarios? ¿En base a qué criterios lo hacemos?

Parece obvio pensar que la distribución laboral está lejos de lo que hasta ahora conocemos, ocho horas mínimo en el puesto de trabajo, “produciendo”. Está disparatada realidad ya quedó superada a finales del siglo pasado. Hoy en día si queremos desarrollar modelos cibernéticos económicos de gestión empresarial vivos, adaptables y dinámicos, los trabajadores que lo desarrollen también han de serlo. Esto no se consigue en jornadas laborales rígidas, rutinarias en donde quien las desarrolla no cree en muchas ocasiones en aquello que está haciendo.

La idea arcaica que a mayor tiempo en el trabajo mejor y mayor producción debe descartarse de una vez de nuestro sistema arquetípico. No por mucho trabajar produces más, ni la calidad de lo que produces es mejor.

En un mundo hiperconectado en donde interactuamos con máquinas debemos entender como empresarios que lo intangible cobra importancia frente a lo material.

LA FISCALIDAD:

Los modelos económicos y de gestión de recursos públicos y privados que se ejecutaban en el siglo XX se centraban fundamentalmente en aquellos productos o bienes de consumo tangibles, con lo que la fiscalidad derivava de una política económica localista  hacia recaudación en el rendimiento del trabajo fundamentalmente y menor en los bienes generados por dicho productividad a nivel individual. La fiscalidad de lo que no se toca, de lo virtual, la fiscalidad de nuestra satisfacción, ¿cómo se puede llegar a tipificar? ¿Podríamos llegar a una fiscalidad de la satisfacción de nuestra producción? ¿Se podrían primar con reducción impositiva fiscal a aquellas empresas que usen procesos de digitalización y valoren al alza la creatividad y el grado de satisfacción y felicidad de sus empleados?

Son todas estas reflexiones que debemos entre todos discernir.

FRANCISCO JAVIER MARIN MAURI

Doctor en piscologia

Productor "Querer vivir Radio" en 107.3 FM

MAR SOUTO ROMERO

Profesora Doctora Universidad.

Consultora de Empresas.

Programa liderazgo en marsouto.romero@gmail.com

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