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Por intereses empresariales, según coinciden los expertos

Sánchez sigue su ninguneo al CERSE para que no fiscalice su estrategia de descafeinar los ODS 2030

Redacción /Actualizada 17-7-1021
El primer Consejo de Ministros reunido por Pero Sánchez tras cambiar las caras a 7 carteras ministeriales del PSOE y mantener las 5 de Unidas Podemos ha seguido su ninguneo al Consejo Estatal de Responsabilidad Social de las empresas (CERSE), renovado por Decreto el 9 de abril con la promesa oficial de impulsarlo tras 6 años parado.Consejo y expertos coinciden en que ello se debe a la presión de grandes empresas, algunas del sector mediático, a fin de descafeinar los ODS 2030 y no cuantificarlos

La nueva estrategia gubernamental para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) será presentada este mes de julio por el Gobierno a la ONU. También se anunció oficialmente el impulso del CERSE mediante un Decreto publicado en el BOE el pasado 11 de marzo.  Pero este Consejo no podrá antes cumplir las funciones que dos leyes le encomiendan (los artículos 35 y 39 de la Ley 3/2011 de Economía Sostenible y la  Ley 11/2018 de Información No Financiera), según presuponía Ibercampus.es el pasado 10 de marzo a raíz de que el Gobierno anunciaba el impulso del CERSE (RSC y ODS, objeto de humo en redes y lavado de índices ASG) y confirmamos el pasado lunes (El nuevo Gobierno Sánchez lleva a ONU su estrategia ODS 2030 sin consultar al CERSE pese a Podemos).

No tenemos noticias de los nombramientos ni si se ha avanzado en este sentido por parte del Ministerio de Trabajo, respondía este martes Orencio Vázquez, coordinador del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa (ORSC), preguntado si desde aquellos anuncios de mayo o luego tras el anuncio de presentación de la estrategia a la ONU se ha producido algún nombramiento o reunión entre los 14 miembros por cada una de las 4 partes que integran el CERSE creado por Decreto en 2008:  14 vocalías en representación de las organizaciones empresariales, de las organizaciones sindicales, de otras organizaciones e instituciones de reconocida representatividad e interés (ONGs, asociaciones, consejos u organizaciones de los campos de los consumidores, el medio ambiente, la discapacidad, la igualdad,instituciones académicas o investigadoras y fundaciones o asociaciones) y en cuarto lugar otras 14 vocalías en representación de las Administraciones públicas,.

No se ha convocado ninguna reunión por parte del Ministerio. El CERSE no se reúne desde (…) hace al menos tres años, añadió el coordinador del ORSC. Confirman así también que el CERSE lleva sin reunirse desde que  Pedro Sánchez llegó al Gobierno otros consultados en medios empresariales y sindicales. Ni siquiera se ha reunido a partir enero de 2020 cuando Unidas Podemos se incorporó al Gobierno y este dio más realce a la sostenibilidad, término citado hasta 48 veces en las 50 páginas del texto íntegro del Programa de coalición progresista PSOE-Unidas Podemos. Un nuevo-acuerdo para España, donde entre otros aspectos se declara la Integración de los principios de buen gobierno y responsabilidad social corporativa en el sector público fundacional y empresarial –organismos autónomos, entidades públicas empresariales y agencias estatales.

Además de ese énfasis literario, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias coincidían simbólicamente en su compromiso con la Agenda 2030 de objetivos de desarrollo sostenible de la ONU al incorporar el Gobierno de coalición del PSOE con Unidas Podemos esa Agenda de ODS como segundo apellido del Ministerio de Derechos Sociales, además de dedicarle una Secretaria de Estado bajo la vicepresidencia del dimitido Pablo Iglesias. 

¿Quienes, a ser posible con nombres y apellidos institucionales y o personales, paralizaron el anterior y están paralizando el nuevo CERSE? Algunos de los grupos estaban menos cómodos que otros con el CERSE, principalmente la CEOE. Otros han sido críticos con el funcionamiento, operatividad y en ese momento efectividad del CERSE, entre ellos el Observatorio de RSC, añade el coordinador de éste, que dice desconocer los motivos o excusas alegados y esperar que se reactive en breve, con el nuevo curso académico.

"El CERSE lleva sin reunirse 6 años. Y el efecto de todo esto podemos contemplarlo hoy mismo, viendo la reacción combinada de  sectores e intereses empresariales, alineados con los grupos políticos y mediáticos que los apoyan, ante los tímidos intentos regulatorios relacionados con la transparencia y trazabilidad"

Más explícitos en la atribución del secuestro del CERSE a los lobbis empresariales han sido otros dos consultados, José Carlos González Lorente, Consejero del CERSE desde su constitución y en el último periodo, miembro de su Comisión Permanente, y  Andrés Villena-Oliver, economista y doctor en sociología por la Universidad de Málaga Andrés Villena Oliver, autor del libro Las redes de poder en España: élites e intereses contra la democracia. Dijo textualmente el primero, responsable de Sostenibilidad y RSE en CCOO durante los últimos 15 años y autor además del blog Cambio EcoSocial

Hemos vivido un periodo negro en la historia de nuestro país en cuanto a la regulación, los sistemas de inspección, el ataque a al sindicalismo de clase y a la sociedad civil organizada, y, en lo que más afecta a la esencia del CERSE, al diálogo social. Un periodo en el que los lobbies (¡regulen los lobbies!) han campado a sus anchas. Un periodo en el que los escándalos de corrupción público/privados han dominado el sistema económico social. El sistema lobbis + consultoras + Estado/Villarejo ha estado vetando no sólo al CERSE, sino a cualquier sistema de indicadores claros y relevantes que pusiera en peligro muchas situaciones de privilegios y ventajas competitivas.

¿Cómo iban a permitir un sistema de indicadores que hiciera efectivo el derecho a saber, la trazabilidad, las huellas fiscales, medioambientales, laborales…? El CERSE lleva sin reunirse 6 años. Y el efecto de todo esto podemos contemplarlo hoy mismo, viendo la reacción combinada de  sectores e intereses empresariales, alineados con los grupos políticos y mediáticos que los apoyan, ante los tímidos intentos regulatorios relacionados con la transparencia y trazabilidad. El ejemplo de hoy está relacionado con el consumo de carne, que le sigue a la polémica sobre el sistema de etiquetado Nutriescore. ¿ Y qué decir sobre el intento regulatorio de la selva de la tarifa eléctrica? ¿y de las reacciones ante el intento de regular la publicidad de las casas de apuestas?.(…)  La pandemia ha roto la agenda de recuperación de esos órganos claves de diálogo social. El absoluto fracaso de una RSE basada en la voluntariedad, y del propio CERSE son un freno a la reactivación del mismo, que puede sea contemplado como un órgano inútil (o peligroso) por gran parte de la coalición de gobierno. Sería interesante visualizan mejor las oportunidades existentes (mucha atención a la regulación europea sobre la gobernanza sostenible) para colocarlo en la agenda. 

Por su parte, Andrés Villena, autor previamente al citado libro de la tesis doctoral titulada Fundamentos estructurales de los gobiernos democráticos: cohesión interna y grupos de poder. Análisis de dos ejecutivos españoles: 2004 y 2012, declaró a Ibercampus.es: . 

Dados los objetivos oficiales del CERSE, el Ministerio presidido por la ministra Yolanda Díaz contaría con una enorme oportunidad para dar pasos decisivos en esa transición entre capitalismo de accionistas y capitalismo de ‘stakeholders’ que ha sido decretada por foros como la Business Rountable, el banco de inversión Blackrock u otras instituciones como el propio Foro de Davos, por citar algunas poco sospechosas de subversión capitalista. Sin embargo, el comportamiento empresarial, y la paradoja de que las empresas que más incumplen los objetivos de RSE sean las más capacitadas para invertir en información dedicada al RSE, demuestra empíricamente que los objetivos del CERSE distan mucho de cumplirse. 

Solo hay que fijarse en los casos de súper empresas como Banco Santander, Iberdrola, BBVA o Endesa, ‘pack’ de publicidad imprescindible para toda empresa periodística que se tercie, y que conforman un complejo financiero industrial informativo que hace imposible la transparencia social perseguida con buena fe por organismos como el citado. Su estrecha relación con el Estado –en sus consejos de Administración entra todo tipo de ex ministros y altos funcionarios– hace pensar que el affaire Villarejo les afecte a casi todas. 

Se hace difícil imaginar un medio de tirada nacional como El País iniciando una cruzada periodística contra el blanqueamiento de la RSE o el Greenwashing, máxime si se conoce el ‘interlocking’ de sus directivos o exdirectivos con el mundo financiero e industrial: véase casos como los de Juan Luis Cebrián, Javier Monzón u otros. Lo mismo ocurre con medios de Unidad Editorial –El Mundo o Expansión–, o con el resto de los massmedia, obligados financieramente a ser correa de transmisión o, simplemente, a decretar un silencio mediático sobre el funcionamiento de las empresas por dentro. La financiación de dichos medios requiere la aquiescencia del gran capital que con relativamente poco dinero puede detener cualquier tipo de iniciativa o escribir por encima de esta.  

En la paralización del CERSE influye asimismo la eterna conexión funcionarial, ejecutiva y empresarial, destacando como ejemplo el reclutamiento de la exministra de Trabajo Fátima Báñez por la patronal CEOE –uno de los componentes más importantes del CERSE. La relación entre CEOE y PP es íntima, con el caso sobresaliente del exministro Cristóbal Montoro, entre otros. Son las grandes empresas las que hacen imposible el avance y la coherencia de los objetivos de esta última institución: lo impiden por su labor de lobby, y de presión frente al ejecutivo, pero además lo impiden por su capacidad de influir vía mediática sobre la acción de cualquier gobierno que por la vía de la exigencia del cumplimiento de estos objetivos pueda poner a estas entidades en dificultades.

 

Directivos de RSC, otra fuente de presión tras  CEOE y presidentes y CEOs de grandes empresas
La Asociación Española de Directivos de RSC (DIRSE) es confirmada, junto a la CEOE y las grandes empresas de Forética y de su Consejo Empresarial  para el Desarrollo Sostenible, como tercera fuente de presión para descafeinar los ODS 2030 y especialmente que la cuatificación  de su cumplimiento en cada empresa sea utilizado por las administraciones públicas para  incentivar o desincentivar a las empresas, junto a entidades como Spainsif ( Asociación sin ánimo de lucro que promueve la inversión sostenible) y el Pacto Mundial España, etc.

Constituida por más de 400 socios entre directivos, consultores y académicos, DIRSE es financiada por grandes empresas que son socios protectoress premium como Abertis, Acceture, Bankia, BBVA, Caixabank, Decathlon, DKW, Deloitte, EY, Garrigues, Iberdrola, ImpacHubMadrid, LeroyMerlin, RealeSeguris, Rpche, Santander, Telefónica, Suez, además de una treintena de  socios protectores entre los que figuran Aquaval, Atades, Ocaso, CocaCola, Cofar, CQ, Cruz Roja, Ferrovial, Hidralia, Ibercaja, Ifema, Merco, KPMG, LOreal, Vodafone y Sabadell.

 

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