miércoles,19 enero 2022
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La sociedad norteamericana, más populata y nacionalista

Ser bilingüe y hablar español en Estados Unidos se convierte en problema para migrantes hispanos

Dung Tran
En la era de Donald Trump, la sociedad norteamericana se ha vuelto cada vez más populata y nacionalista. Alrededor de 57,5 millones de hispanos viven en los Estados Unidos en la actualidad, y siguen aumentando cada día más. Pero el hecho de hablar otro idioma distinto al inglés atrae las miradas condenatorias hacia los hispanos. Saber más de un idioma es una ventaja, aunque las cuestión está en el sentimiento antiinmigrante

El sueño americano ha atraído gran números inmigrantes latinoamericanos al Estados Unidos. Según el centro de estudios Pew Research Center, en 2011 había 37,6 millones de hispanohablantes en EE UU. Entre 2000 y 2012, la población hispana creció un 50%. La cifra sube a 57,5 millones en un país con una población total de 323,1 millones de personas, según una investigación de Instituto Cervantes.

Según Pew Research Center, el 50% de ellos son  bilingües, se centran en la segunda generación, y dominan el inglés igual que el español.Ser multilingüe en Estados Unidos tiene sus ventajas, como más oportunidades laborales y en las relaciones sociales, pero cuando se habla otra lengua que no sea el inglés en algunos sitios públicos puede generar inconvenientes, como se hizo evidente en videos ampliamente difundidos recientemente de un abogado que increpaba a dos personas que hablaban español en un restaurante y de un agente de la Patrulla Fronteriza que interrogó a personas por el simple hecho de que hablaban español.

“Veo que con este nuevo gobierno la gente está más impaciente, no hay mucha comprensión”, declaró Lily Mucarsel, ecuatoriana de 62 años residente en el sur de California. “Cuando hablas en español, automáticamente te juzgan y piensan que no puedes hablar en inglés. Eso demuestra mucha ignorancia”.

Lo mismo pasa con las personas que hablan árabe, farsi y otras lenguas asiáticas o indias hace rato que deben decidir cuándo hablar sus idiomas nativos y cuando es preferible no hacerlo. Algunos sienten que la retórica agresiva del gobierno de Trump y sus políticas rígidas hacia los inmigrantes de México y América Central han hecho que las miradas desaprobatorias den lugar a una hostilidad abierta. Informó AP

La realidad es que el sentimiento antiinmigrante es hoy mucho más palpable. Se percibe no solo en los bares y en las zonas rurales. Está presente en las conferencias de prensa de Washington”, afirmó Brian Levin, director del Centro de Estudios sobre el Odio y el Extremismo en la Universidad Estatal de California con sede en San Bernardino.

Para muchos, hablar español no es una opción sino una necesidad, pues tienen padres, abuelos y amigos inmigrantes que no hablan inglés. Otros se las arreglan hablando un poco de inglés, pero se sienten mejor hablando sus propios idiomas natales.

En muchos casos lo hacen por decisión propia. A veces es algo delibrado y otras porque es el idioma que más les gusta, el que siempre han hablado. Es la lengua con la que pronunciaron sus primeras palabras y con la que aprendieron matemáticas, por lo que tienden a contar el dinero en ese idioma por más que hablen inglés perfectamente. Otra posibilidad es que se enamoraron en español y eso no se puede traducir.

Algunos nativos pueden pasar al español para analizar los términos que les ofrecen en una concesionaria de autos o para retar suavemente a sus hijos sin que el resto del mundo lo sepa.

“De niña, mi madre nos hablaba en español cuando nos portábamos mal”, dijo Vanessa Viana, de 37 años y quien pasó su infancia en el norte de California. “Creo que le inculcaron la idea de que lo que decimos en español es algo privado”.

Viana dijo que eso no funciona en el sector de Los Ángeles donde vive ahora, ya que todo el mundo habla en español. Ella lo hace en todos lados con sus dos hijos, con la esperanza de que aprendan el idioma y se sientan orgullosos de él.

En los últimos años, escuelas de todo el país, no solo las de comunidades de inmigrantes, han reconocido a los estudiantes que hablan inglés y al menos otro idioma. En una cantidad de campos, que van desde la policía hasta la salud, la gente bilingüe tiene más oportunidades.

Diana Olivera dijo que el saber español la ha ayudado mucho en su trabajo como enfermera especializada en pediatría en un hospital de Phoenix, donde la mayoría de los familiares de los pacientes habla español. “A la gente con la que trabajo le encanta porque todos salimos beneficiados”, dijo Olivera.

 

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