miércoles,18 mayo 2022
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Humor y Comunicación Política

Una gran noticia: la ANECA (tal como está) desaparece

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O el cambio va en serio o que el Ministerio no anuncie lo que no va a cumplir Quiero empezar diciendo que, por una parte, me ha sorprendido la desaparición de la ANECA (tal como está). Y por otra, considero que es lo mejor ha podido ocurrir con un organismo que no tenía sentido tal […]

O el cambio va en serio o que el Ministerio no anuncie lo que no va a cumplir

Quiero empezar diciendo que, por una parte, me ha sorprendido la desaparición de la ANECA (tal como está). Y por otra, considero que es lo mejor ha podido ocurrir con un organismo que no tenía sentido tal como estaba funcionando.

El caso es que, en mi Blog Universo Dircom he escrito últimamente cuatro entradas en las que me he referido a la ANECA, porque considero que es un organismo desnortado. Más en concreto, he expuesto las Cuatro Perspectivas que Ronald G. Havelock distinguió en la Utilización del Conocimiento Científico: 1) De la Investigación, Desarrollo y Difusión; 2) De la Resolución de Problemas; 3) De la Interacción social y 4) Del Enlace. He ofrecido las afirmaciones fundamentales de cada perspectiva; los autores que la sostenían; las aplicaciones y las críticas.

Cualquiera que examine la literatura que ha producido la ANECA en estos últimos años comprobará que lo que falta es una sólida filosofía de base, una plataforma. En la ANECA ha habido diferentes Directores y estoy convencido de que el único que ha tenido las ideas claras y podría haber llegado al ideal, fue Ángel Marcellán Español. El actual, Rafael Van Grieken lleva algo más de un año y no ha dejado la más leve huella. Es más, un maquiavélico podría pensar que le ofrecieron ese puesto para que no se presentara a las elecciones a Rector de la Universidad Rey Juan Carlos. Todo el mundo sabía que el anterior Rector de la mencionada Universidad estaba llamado a ser miembro del Tribunal Constitucional y que, entre los posibles candidatos hubiera estado Rafael Van Grieken, su Vicerrector de Investigación.

Y es que, cuando hay un error en los principios, hay un tremendo error en las conclusiones. Por tanto, espero que la transformación de la ANECA no sea lampedusiana. Es decir, que sigan mandando los mismos y que todo siga igual, con grandes riesgos y posibles daños para tantos y tantos profesores.

Lo que urge cambiar en la ANECA

Lo que el Ministro Wert podría hacer es plantearse a fondo qué perspectiva y modelo quiere para la ANECA. Y escoger a la persona adecuada para poner en práctica esa perspectiva y modelo. No estoy hablando de un salvador de la patria, sino de una persona con una gran cabeza: el citado Ángel Marcellán Español. ¿Por qué no? Me consta que, después de salir de la Dirección, perteneció a un Comité Asesor, o como se llame, de la ANECA, donde ofreció propuestas de mejora. No le hicieron caso.

Para que la ANECA tenga credibilidad, hay que cambiar varias cosas:

1) Que la ANECA, en cada caso que tenga que dictaminar, identifique a un ponente y que quede claro qué miembros están a favor de su dictamen y quiénes se oponen. Hacia ese proceder avanzan las principales organizaciones en el mundo. Que se acabe ya esa pérdida de la identidad, y nunca mejor dicho, que rige en muchas comisiones, y no sólo en las de la ANECA.

Ironías de la vida: Las Comisiones que no quieren identificar al ponente, actúan al estilo tradicional soviético, en que el voto debía ser unánime (Ver Biografía de Anastás Mikoyan, en la Wikipedia, consultada el 23 de Octubre de 2013).

La nueva ANECA ha de impedir, por todos los medios, la posibilidad de que el anonimato pueda favorecer un posible ajuste de cuentas académico. Y que no se formen «lobbies». Y para muchos no piensen mal, que dejen de formar parte de las Comisiones quienes hasta ahora han participado en ellas. Y lo mismo con quienes repetidamente han formado parte de Comisiones que evalúan los sexenios. Ah, y los cargos que llevan varios años en los puestos de decisión. Nuca mejor dicho: Borrón y cuenta nueva. Si no, que todo siga como está.

2) Que la Comisión que ha de examinar las reclamaciones o recursos sea distinta de la que ha dictaminado desfavorablemente en primer lugar. Así se evitará el «sostenella y no enmendalla» de una Comisión. La ANECA puede aprender mucho de la experiencia de la ACAP (la “anequilla” de Madrid), donde ha habido grandes diferencias de puntuación entre la Comisión que califica y la que examina el recurso.

3) Que los encargados de corregir las redacciones de las competencias se conviertan en asesores y no en obstáculos que retrasan los procesos de aprobación de los Másteres Universitarios. Sí, hay que retirar a estos correctores el exagerado poder que ahora tienen. Si no, cualquier reforma de la ANECA fracasará. Y que no vengan a ofrecer cursos especiales de cómo hay que redactar las competencias. Los profesores, como contribuyentes, tienen derecho a que los correctores sean asesores, no obstáculos.

Muy importante: Es imprescindible abrir los archivos de la ANECA para que personas voluntarias e internautas muy bien preparados puedan acceder y hacer una crítica a fondo de las experiencias acontecidas en estos años. Ahora, la llamada «protección de datos» se está convirtiendo en una coartada contra la transparencia. Gracias a la «Glasnot» de Mihaíl Gorbachov, los ciudadanos de la entonces Unión Soviética llegaron a enterarse de muchísimas cosas que les habían ocultado. ¿Por qué no hacer lo mismo en una democracia como la española?

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