sábado,21 mayo 2022
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Pierden una oportunidad para defender las reformas

Crispación de los empresarios por la poca participación de España en el Foro de Davos

Redacción
La escasa participación del Gobierno en el Foro Económico Mundial de Davos ha provocado críticas entre los empresarios españoles que han participado en la cumbre celebrada en Suiza, según informa El País. Los empresarios consultados por el diario consideran que el Ejecutivo ha perdido la oportunidad de defender las reformas realizadas y la mejora de los mercados hacia la economía española.

 El presidente Mariano Rajoy canceló su participación y el ministro de Economía, Luis de Guindos, viajó a Londres y Nueva York. Al foro económico sólo acudió el ministro de Industria, José Manuel Soria, aunque su visita duró cuatro horas y media con un encuentro con la prensa y la intervención en un panel sobre el futuro de la política energética.

Según El Páis, los empresarios percibieron en la cumbre que el tono hacia España ha cambiado radicalmente respecto al año pasado y que había necesidad de conocer de primera mano cómo es la realidad económica española. La presidenta de Siemens España reconoce que uno de los temas más comentados en las reuniones fue la subasta de deuda celebrada la semana pasada y que registró una sobredemanda de hasta 40.000 millones de euros.

El Mundo publica una entrevista con Kenneth Rogoff, ex economista jefe del FMI y analista del Foro de Davos, en la que asegura que España necesita un perdón de deuda "una quita, una reestructuración o como la queramos llamar". "La deuda de España va a seguir creciendo, porque está prácticamente todavía en recesión y no hay nada que hacer para evitarlo si no hay voluntad política. El Gobierno tiene que buscar otras fórmulas de crecimiento. Pero España ha empezado a mejorar y espero que continúe", señala. Rogoff afirma, además, que España ha convencido de que tiene intención de ser un socio económico de la Eurozona.

La opinión en la prensa

La Vanguardia: Davos: optimismo frente a las turbulencias

El OPTIMISMO contenido sobre la economía mundial en Davos pese al riesgo de turbulencias. Esta podría ser la principal conclusión de los debates económicos que se han celebrado en esa localidad turística de los Alpes suizos, en los que han participado destacados líderes mundiales de la política, la economía y las finanzas.

La recuperación iniciada en las principales economías del planeta está en fase de consolidación, especialmente en Estados Unidos, pero eso no significa que esté libre de riesgos ni de sobresaltos, como los que se están viviendo estos días como consecuencia de las depreciaciones del peso argentino, de la libra turca o del rublo ruso. En Davos parece haberse asumido que el crecimiento mundial en el 2014, que será del orden del 3,7%, deberá ser compatible con una mayor volatilidad -léase turbulencias- de los mercados financieros.

Lo que más tranquiliza es el robusto crecimiento que se espera de la primera economía mundial, Estados Unidos. Paradójicamente, sin embargo, lo que más inquieta son los efectos que pueda producir una retirada precipitada de las millonarias inyecciones de liquidez que la Reserva Federal ha realizado en el mercado financiero estadounidense -y por ende en todo el mundo- para propiciar la reactivación. Se espera prudencia en las decisiones de Janet Yellen, que esta semana relevará a Ben Bernanke al frente de la institución.

La UE tendrá una recuperación mucho más débil que Estados Unidos, pero en Davos, a diferencia de los años anteriores, ha dejado de ser ya el centro de los debates. Frente al riesgo de deflación que teme el FMI, el presidente del BCE, Mario Draghi, se ha erigido como garante de que la institución actuará para evitarlo.

La tercera economía del mundo, que es Japón, también está haciendo grandes progresos gracias al éxito de la política antideflacionista de su primer ministro, Shinzo Abe. De Asia, que hasta ahora ha sido la locomotora mundial, preocupan principalmente dos cosas: la capacidad de China para acometer las reformas previstas en su economía, con objeto de que su crecimiento dependa más del consumo interno que de las exportaciones, y las crecientes tensiones políticas y militares con Japón, dado el riesgo de que pudieran derivar en un conflicto de mayor magnitud. Cualquier incidente en el mar de China Oriental entre ambos colosos asiáticos tendría graves repercusiones en la economía.

Otro riesgo detectado en Davos es que los gobiernos vayan demasiado lentos en las reformas necesarias para estimular el crecimiento. Del ritmo adecuado de estas reformas en China, en el resto de los países emergentes, en Europa y en los propios Estados Unidos dependerá la buena marcha de la economía mundial.

Davos no ha sido insensible al riesgo que supone para el crecimiento mundial la creciente desigualdad entre ricos y pobres, así como el deterioro de la renta de las clases medias, que deberían ser el motor del consumo en lugar del aumento del endeudamiento público y privado. Frente a ello se contrapone la tesis del supermillonario Bill Gates de que la pobreza se ha reducido a la mitad en el mundo en los últimos 25 años, en una tendencia de progreso global que se intensificará en los próximos 20 años. Esta visión de esperanza a largo plazo, sin embargo, poco consuelo supone para los que hoy están en el paro o se han empobrecido. En cualquier caso, Davos ha permitido, una vez más, reflexionar sobre el curso de la economía mundial.

El Periódico: Claroscuros en el Foro de Davos

La reunión que la élite de la economía mundial celebra cada enero en Davos ha estado presidida este año por el temor a que la deflación se apodere de la Unión Europea y suponga una dificultad añadida para la salida de la crisis.

La hipótesis de un escenario de precios estancados o a la baja es una de las peores, porque sería una muestra contundente de la atonía del consumo, que es el indicador que debe actuar de barómetro de la reactivación de la economía y la mejora de la peor expresión de la crisis, el paro, que en algunos países, como España, se mantiene en niveles socialmente insostenibles por tiempo indefinido.

Quizá por eso el Foro de Davos, acusado de analizar la economía desde la frialdad técnica y sin tener muy en cuenta las necesidades y la situación de las personas, ha expresado también su inquietud por el paro juvenil y por el crecimiento de la brecha entre ricos y pobres en el mundo. En este contexto, sorprende que en el encuentro suizo el vicepresidente de la Comisión, Olli Rehn, haya puesto la reforma financiera de España como ejemplo a seguir, porque el saneamiento bancario llevado a cabo aquí va camino de culminar con éxito, pero a costa de una hipoteca que ineludiblemente deberán cargar los ciudadanos y sin que los verdaderos responsables paguen.


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