martes,7 diciembre 2021
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El banco de los bancos centrales se suma al lobby crítico

El Banco de Pagos Internacionales teme un «desastre» medioambiental por la minería de criptomonedas

Redacción
Las criptomonedas aspiran a convertirse en una nueva forma de pago de confianza a través del uso de las nuevas tecnologías, caso entre otros del Bitcoin, pero ofrecen numerosas deficiencias, como la de que la minería de datos necesaria para crearlas pueden provocar un "desastre medioambiental". Así lo indica el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés), que hasta la fecha se había mostrado más permisivo y optimista de dichas tecnologías y su base en el Blockchain.

“Las instalaciones individuales que operan la minería (de criptomonedas) pueden albergar una potencia equivalente a la de millones de ordenadores personales”, afirma el informe elaborado por el Banco de Pagos Internacional (BIS, por sus siglas en inglés), que es considerado un banco de bancos centrales y compara esa potencia con la que puede utilizar todo un país como Suiza.

Además, dice el Banco con sede en Basilea que para operar como usuario se requieren “super ordenadores” con los que poder estar al día con las transacciones, que quedan guardadas en una especie de 'libro de registro'. Este registro tiene una capacidad limitada que cuando es superada deja las transacciones en cola, por lo que es difícil que se utilicen estas monedas virtuales, por ejemplo, para pagar un café. 

También alerta el BIS de que las criptomonedas no suben como las divisas tradicionales y son muy volátiles porque dependen directamente de la demanda. En este sentido, el organismo internacional compara su funcionamiento con el de los mercados de commodities. Otra deficiencia incluida en el informe es la falta de confianza ya que, entre otras cosas, las criptomonedas podrían ser manipuladas por los mineros que las programan.

El BIS incluye comparaciones como las de la imagen superior entre el consumo y la potencia de las transacciones de medios de pago electrónicos como los de las firmas oligopolisticas norteamericanas Visa, Mastercard y PayPal y las criptoocurrencias Bicoin, Ether y Litecoín, desfavorables para estas como puede apreciarse.

Hace unos meses, igualmente, la plataforma crítica Digiconomist advertía de otros numerosos problemas medioambientales y de equidad o igualdad social, señalando que la minería de bitcoin consume grandes cantidades de energía y provoca la liberación de emisiones contaminantes a la atmósfera. En concreto, según datos recopilados por esta plataforma que proporciona análisis en profundidad relacionados con las criptodivisas, la minería de esta moneda suma un consumo energético 32 teravatios hora y emite 16.014 kilotoneladas de dióxido de carbono al año. El mayor problema, según esta plataforma, es que la mayor parte de la actividad se produce en China y la energía utilizada procede de las centrales eléctricas de carbón del país.

Tan solo 61 países consumirían más energía que toda la red de bitcoin, tomando como referencia las cifras sobre demanda energética de la Agencia Internacional de Energía. Recientemente, un estudio de la firma inglesa PowerCompare aseguraba que la moneda consume más electricidad que 159 países.

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