martes,7 diciembre 2021
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Evaden 100.000 millones con beneficios excesivos de 660.000

La acusación del Gobierno de EEUU contra Google por monopolio ilegal abre la veda de otras bigtech

Redacción
El Gobierno USA acusó este martes a Google de monopolio ilegal al ejercer indebidamente un dominio digital en perjuicio de competidores y consumidores, tras largas investigaciones del Congreso y del fiscal general William Barr.¿Será el inicio de acciones por violar la ley antimonopolio contra Microsoft, Intel, Apple, Google, Facebook, Amazon, Visa, Mastercard, etc?Además de abusar del mercado y la privacidad, evaden al año globalmente 100.000 milones de beneficios excesivos superiores a 600.000

Es el primer y mayor desafío contra una poderosa compañía tecnológica en décadas, al margen de las multas por cuestiones concretas de competencia en los EEUU y la Unión Europea, facilmente asumibles por los beneficios de esos gigantes. Puede tener consecuencias que afecten de manera amplia a toda la industria del sector, bajo la lupa del Congreso de EE.UU. hace tiempo. La iniciativa legal es el resultado de una investigación de más de un año de pesquisas, de las que se deduce que Google ejerció indebidamente un dominio digital en perjuicio de otros competidores y de los consumidores.

Para los expertos, esta denuncia, formulada ante la corte de Washington a partir de la ley federal antimonopolio, marca el principio y no el fin de la lucha del Gobierno contra esta empresa. El Congreso de Estados Unidos busca pruebas monopolísticas desde hace tiempo, y en ello hay consenso de demócratas y republicanos, lo que ha sido utilizado por Trump para amenazr a las bigtech y por estas para decir que si ellas se impondrían sus competidoras chinas. Se prevé que la resolución de la denuncia  lleve años a los tribunales, para determinar si la compañía violó las normas y concretar un posible castigo.

En el texto, el Departamento competente imputa a Google, unidad de Alphabet, de mantener ilegalmente el monopolio de la búsqueda en base a diversos contratos de negocios exclusivos y acuerdos que impiden la competencia. Estos contratos suponen, por ejemplo, el pago de millones de dólares a Apple para colocar el mecanismo de búsqueda de Google por defecto en los iPhones.

Le acusan de pagos millonarios por acuerdos con fabricantes para mantener su dominio, entre ellos Apple

La denuncia argumenta que Google, que goza del 80% de las consultas de búsqueda en Estados Unidos, estableció acuerdos con fabricantes de teléfonos inteligentes mediante el sistema operativo Android, de manera que se precargaran sus mecanismos de búsqueda en esos aparatos y poner muchas trabas a los rivales que intentaran sustituirlos. Al imponer esos contratos para garantizar el monopolio, esto ha significado que se ha minusvalorado la competencia y la innovación.

Amazon, Facebook y Apple también están en el punto de mira. Los responsables de los cuatro gigantes –esos tres más Google–, han tenido que declarar en el Congreso. Un reciente informe, firmado por los senadores demócratas, llegó a solicitar que se impongan medidas severas, incluso la de dividir esas compañías para combatir un uso abusivo de las leyes de monopolio y proteger a los clientes.

Por la falta de adecuada regulación y otros problemas, según  los expertos, las big tech han duplicado los tres últimos años valor y beneficios, y aun los analistas de Bolsaven recorrido alcista 

Sin embargo, algunos experto opinan que los problemas generados por las bigtech no son solo de competencia, sino de elusión fiscal global, de privacidad, de resistencia efectiva a la regulación y otros muchos de carácter social y politico, según el profesor Gustavo Matías. Y se resumen en que entre menos de una eintena de compañías norteamericanas y chinas la elusión fiscal anual supera globalmente los 100.000 millones de euros, por lo que tienen una gran aportación a las estimaciones de que sus beneficios excesivos anuales ya superaban los 660.000 millones de dólares ya en 2017, aunque desde entonces se han duplicado.

Pese a ello, han  sido las grandes beneficiarias en Bolsa de los rescates monetarios en todo el mundo durante los primeros confinamientos de la pandemia, pese a que no contribuyen con sus impuestos en los países donde operan a las infraestructuras ni a mejorar el capital humano a través de la educación. De ahí que los analistas les dan aun mayor recorrido alcista.

En efecto, por ejeplo,  Renta 4 Gestora considera que las acciones de las grandes compañías tecnológicas estadounidenses aún están "infravaloradas", a pesar de su 'rally' en Bolsa, por lo que "son una oportunidad de inversión muy buena", según han explicado los cogestores del nuevo fondo de inversión 'Renta 4 Megatendencias Tecnología'.

"Mirando el subyacente en su balance, vemos precios que no son caros para nada, están completamente infravaloradas. Tienen mucho crecimiento, una posición dominante y están muy baratas, por lo que es una oportunidad enorme", ha asegurado el gestor Luis Golderos, que ha destacado la creación de mercados infinitos, su escalabilidad y la estructura de mercado que evoluciona hacia monopolios.

En esa línea, el gestor Celso Otero ha rechazado que exista una "burbuja tecnológica" porque la tecnología es "extremadamente amplia" y todas las industrias van a depender en parte importante de ella. "En 10 o 20 años el 100% del SP500 será de tecnología o salud tecnológica", ha pronosticado.

El fondo, que se lanzó en julio y ofrece una rentabilidad del 7,9% en lo que va de año, está formado principalmente por las FAAMG (Facebook, Apple, Amazon, Microsoft y Google), además de Tencent y Alibaba, que suponen el 40% de la cartera.

Por geografías, el 55% de las compañías están en Estados Unidos, aunque la mayoría tienen un mercado global. Un 20% está en China, un 15% en el Sudeste Asiático y Latinoamérica, y el 10% restante en Europa.

Los gestores han destacado Mercado Libre, en Latinoamérica, y Sea, en el Sudeste Asiático, ambas compañías de comercio y pagos electrónicos, entre sus inversiones con "más atractivo" por la amplitud de sus mercados potenciales.

"En Europa cuesta un poco más encontrar compañías", ha señalado Otero, que ha mencionado a SPL y SAP entre las firmas europeas en la cartera del fondo.

En cuanto a las empresas tecnológicas españolas, los gestores han mencionado que firmas como Indra, Cellnex o Amadeus suelen estar circunscritas al marco nacional, mientras que otras regiones presentan "oportunidades mucho mayores".

"Estamos abiertos a invertir en compañías españolas. Si una 'startup' como Glovo o Cabify sale a Bolsa y vemos oportunidad de generar valor, estaríamos abiertos, pero hoy en día no hay gran cosa en el universo de inversión de España", han zanjado.

Dentro del ámbito tecnológico, los gestores han explicado que el fondo se centra en los subsegmentos del comercio electrónico (27%), entretenimiento digital (22%), software (20%), pagos electrónicos (11%) y semiconductores (8%).

Similitudes y diferencias en los proyectos de tasas digitales

Aunque hay similitudes y diferencias entre unos y otros proyectos de tasas digitales europeas, se registran avances de intentos legislativos en Austria, Bélgica, la República Checa, Francia, Hungría, Italia, Polonia, Eslovenia, España y el Reino Unido. Algunas de estas normativas, como la gala o la húngara, ya están en vigor. En España y en la mayoría del resto de los países esperan su impulso político definitivo, después de más de un lustro de dudas ante los lobbies empresariales.

Reacciones ante pasadas multas de Competencia

Facebook es una de las grandes digitales que impulsa el negocio, pero acusa en Bolsa las investigaciones .Por ello, en la presentación de las cuentas durante los dos últimos alos alertó del creciente escrutinio de los reguladores sobre el negocio e informó de que la Comisión Federal de Comercio (FTC) había iniciado una investigación por posibles actuaciones monopolísticas de la empresa.Se trata del mismo organismo que impuso a Facebook una multa de 5.000 millones de dólares (4.490 millones de euros), la mayor en la historia de la FTC, por el caso de la fuga de datos a la consultora británica Cambridge Analytica, que estalló en marzo del año pasado.

Además,  el resto de las grandes tecnológicas se enfrentaban elúltimo año al reciente proceso iniciado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, que busca determinar si sus prácticas son perjudiciales para el mercado. Pero Facebook tampoco está notando ni los escándalos ni las investigaciones en su base de usuarios. Los seguidores activos mensuales de la red social experimentaron un crecimiento del 8% respecto al año anterior en 2019, hasta 2.400 millones. La compañía que lidera Mark Zuckerberg estima que más de 2.100 millones de personas utilizan algún servicio del grupo (Facebook, Instagram, WhatsApp o Messenger) cada día.

La gestión de anuncios supone más del 98% de la facturación total de Facebook.Cuando Mark Zuckerberg, fundador y consejero delegado de Facebook, se dirigió al Congreso de Washington  para analizar el caso de la fuga de datos a Cambridge Analytica, explicó que la polémica no estaba afectando a su negocio. Tenía razón, según los analistas económicos.

Desde que estalló el escándalo hace más de un año, la red social ha crecido en ingresos, usuarios y rentabilidad operativa. Solo los apuntes extraordinarios necesarios para afrontar la multa de 5.000 millones de dólares impuesta por el caso Cambridge han reducido el beneficio después de impuestos de los pasados ejercicios.

La comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager, multó a Google en el pasado mandato de la Comisión con 1.490 millones de euros por prácticas contrarias a la libre competencia en el mercado de la intermediación de publicidad ligada a las búsquedas online. La tecnológica estadounidense acumula así sanciones de la Comisión en temas de competencia por importe de 8.257 millones en dos de los tres últimos dos años, habiendo llevado contra resultados 2.736 y 5.071 millones de dólares en 2017 y 2018, respectivamente.

Desde 2000, la Comisión Europea ha abierto causas contra la libre competencia a seis tecnológicas estadounidenses: Microsoft, Intel, Apple, Google, Facebook y Amazon.Desde 1997, la concentración del mercado ha aumentado en dos tercios de las industrias estadounidenses. Una décima parte de la economía se compone de dos o más tercios del mercado. El flujo de efectivo libre de las empresas era ya mucho antes de la pandemia de COVID un 76% superior a su promedio de 50 años, en relación con el PIB. En Europa la tendencia es similar, aunque menos extrema. La participación de mercado promedio de las cuatro empresas más grandes ha aumentado en tres puntos porcentuales desde 2000. En ambos continentes, las empresas dominantes se han vuelto más difíciles de desalojar, decía The Economist en uno de sus análisis. Decía que los precios monopolísticos pueden haber permitido a las firmas poderosas devorar el poder adquisitivo de los salarios. La participación laboral ha disminuido así más rápidamente en industrias con creciente concentración. Un tercer enigma es que el número de nuevos participantes ha estado disminuyendo y el crecimiento de la productividad ha sido débil. Esto también puede explicarse por la falta de presión competitiva para innovar.

Para frenar esos efectos, The Economist pedía atacar el poder de mercado de tres maneras.Además de regímenes de propiedad intelectual para impulsar la innovación, no para proteger a los titulares, liberar a los usuarios individuales para que lleven sus datos a otra parte, exigir que las grandes plataformas concedan licencias de datos masivos anónimos a sus rivales, limitar las patentes, etc.En segundo lugar, los gobiernos deberían derribar las barreras de entrada, como las cláusulas de no competencia, los requisitos de licencias ocupacionales y las complejas regulaciones escritas por lobbystas de la industria. Más del 20% de los trabajadores estadounidenses deben poseer licencias para realizar su trabajo, en comparación con solo el 5% en 1950. En tercer lugar, las leyes antimonopolio deben adaptarse al siglo XXI.NLos reguladores deben prestar más atención a la salud general competitiva de los mercados y al rendimiento del capital. Los reguladores de Estados Unidos deberían tener más poderes, como los británicos, para investigar los mercados que se están volviendo disfuncionales. A las grandes empresas tecnológicas les resultará mucho más difícil neutralizar a los potenciales rivales a largo plazo, como lo hizo Facebook cuando adquirió Instagram en 2012 y WhatsApp en 2014.

La misma publicación concluia que estos cambios no resolverán todos los males. Pero si llevaban las ganancias en Estados Unidos a niveles históricamente normales, y los trabajadores del sector privado obtendrian beneficios, lde manera que os salarios reales subirían un 6%. Los consumidores tendrían más opciones. La productividad aumentaría. Eso podría no detener el auge del populismo. Pero una revolución de la competencia haría mucho para restaurar la fe del público en el capitalismo..

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