sábado,29 enero 2022
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Un nuevo naufragio se cobra al menos 34 vidas en Grecia

El cierre de fronteras de Alemania con Austria evidencia la dificultad de la cumbre sobre rufugiados

Redacción
La llegada masiva de refugiados puede cambiar la política y la economía tanto en Alemania como en la Unión Europea, para la que es el mayor desafió, un problema que ni siquiera están preparados los Estados Unidos, según los últimos análisis de la prensa española ante la cumbre que inician esta tarde los ministros de justicia e interior europeos, el cierre de fronteras de Alemania con Austria y el nuevo naufragio que este fin de semana se cobró al menos 34 vidas en una isla de Grecia.

El Gobierno alemán decidió este domingo restablecer los controles en la frontera con Austria ante la llegada masiva de refugiados. El ministro del Interior alemán, Thomas de Maizière, aseguró que los controles se reinstauran temporalmente, puesto que la medida supone de hecho la suspensión del tratado de Schengen. Angela Merkel adelantó la decisión a su homólogo austriaco, Werner Faymann, mediante una conversación telefónica. Según destacan varios diarios, con el restablecimiento de los controles fronterizos, Alemania intenta presionar a sus socios europeos a pocas horas de la reunión que abordará hoy en la UE el cupo de acogida de refugiados de cada uno de los países miembros. La Comisión Europea ha autorizado esos controles fronterizos entre Austria y Alemania y afirma que están justificados ante la situación de emergencia, aunque ha pedido que sean temporales. En principio, el cupo global de acogida está en 160.000 personas durante los próximos dos años, cifra que posiblemente va a ser insuficiente. Los países miembros están de acuerdo en acoger este número de personas, pero no hay consenso sobre cómo repartirlas ni en que se establezca un mecanismo de reparto permanente y obligatorio, como pretenden Francia y Alemania. Así las cosas, se prevé un fuerte debate en el seno de la UE y el propio presidente de la Comisión Europea, Juncker, ha estado todo el fin de semana mediando con los países reticentes como Polonia, Hungría y los países del Este.

Mientras tanto, miles de refugiados continúan intentado alcanzar la Unión Europea. Un total de 4.330 personas pasaron el sábado a Hungría procedentes de Serbia, la cifra más alta de entradas en un solo día registrada hasta ahora. Los refugiados, la mayoría de Siria, Irak y Afganistán, se apresuran a entrar a Hungría por el paso fronterizo de Röszke, donde el Gobierno de Viktor Orbán ultima el cierre del único paso fronterizo aún abierto en sus límites con Serbia mientras eleva una segunda valla más alta que incluye concertinas. Además, está previsto que Hungría apruebe el día 15 una nueva legislación que establece penas de hasta cinco años de prisión para quien cruce ilegalmente su frontera.

Otros 34 muertos en una isla griega

Al tiempo, una nueva tragedia en el Mediterráneo oriental se cobró ayer al menos 34 muertos. Entre los ahogados se encuentran cuatro bebés y al menos diez menores de edad. Otras 68 personas pudieron ser rescatadas, mientras que 30 alcanzaron a nado las costas de la isla Farmakónisi, situada a 15 kilómetros de Turquía. En la embarcación viajaban al menos 112 personas, según el balance de la Guardia Costera.

Desde comienzos de año, más de 2.700 migrantes han muerto en el Mediterráneo, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). El Gobierno interino de Atenas rechazó este domingo por "inaceptables" las críticas europeas a su gestión de la crisis de los refugiados. 

Últimos análisis de la prensa española

La llegada masiva de refugiados cambiará a Alemania (EL PAÍS): Así lo ha afirmado Angela Merkel para suscitar en sus conciudadanos actitudes positivas ante las dificultades que presenta la acogida de centenares de miles de personas. Alemania tiene poderosos estímulos e instrumentos para integrar a los 800.000 refugiados previstos para este año. Tiene instituciones fuertes y eficaces, una economía capaz de absorber a los recién llegados y una población preparada para acoger a quienes, a fin de cuentas, van a garantizar el futuro de un país que se enfrenta al decrecimiento demográfico y a la decadencia de su Estado de bienestar. Pero Alemania se juega mucho en esta crisis, y su ejemplo interesa a los europeos: exige emulación y solidaridad. No tendría sentido que no lo acompañara un esfuerzo proporcional por parte de todos. Quienes racaneen irán quedando marginados de la unión más estrecha de los pueblos de Europa. La llegada de los refugiados también hará cambiar a los países de la UE, aunque lo que ya está cambiando es la propia imagen de Alemania, definitivamente desprendida de sus peores estereotipos y tópicos.

Ángela Merkel no calculó bien su decisión sobre los refugiados (LA RA​ZÓN)​​: El restablecimiento de los controles fronterizos con Austria, por parte de Alemania, no es otra cosa que el reconocimiento, forzado por la realidad, de que la canciller Angela Merkel no calculó bien las consecuencias de una decisión que no sólo suponía incumplir los tratados europeos sobre el derecho de asilo, sino que iba a resultar un efecto llamada para cientos de miles de sirios que se hacinaban en los campamentos de refugiados de Turquía, Líbano y Jordania. La cuestión es grave porque está en riesgo el acuerdo de Schengen y porque no parece que Bruselas vaya a ser capaz de adoptar una política consensuada por todos los socios ante el desafío migratorio. Una vez más se demuestra que la falta de una política exterior común y, sobre todo, el incumplimiento de las normas y los tratados por uno u otro país son el talón de Aquiles de la UE. Es preciso que, de una vez por todas, la UE afronte la situación de la inmigración con un proyecto a largo plazo que tenga en cuenta a los países emisores, y no con parches de urgencia, como ha sucedido hasta ahora.

Un futuro posible, juntos (Matteo Renzi, en EL PAIS): Ha llegado el momento de que Europa enfoque su cooperación hacia el Mediterráneo. Después de meses en que los italianos nos hemos sentido solos enfrentándonos a la emergencia, no solo en el mar, sino en las mesas de Bruselas, hoy todo parece haber cambiado.

Refugiados (Julio Llamazares. EL PAÍS): Los refugiados no son quienes llegan a Europa huyendo de la guerra y la barbarie; los refugiados somos nosotros, los europeos, que nos para petamos detrás de las alambradas y de nuestros pasaportes.

Qué fue de la globalización (Joaquín Estefanía. EL PAÍS): Europa analizará el esfuerzo de atender a los refugiados por si aumenta el déficit público. Las restricciones a la circulación de los refugiados no sólo agreden al derecho de asilo, sino también a los principios no escritos de una globalización consecuente.

El colapso de Europa (Antonio Navalón. EL PAÍS): Ni europeos ni norteamericanos tienen capacidad para afrontar el éxodo de refugiados

¿Una oportunidad para Europa? (Guy Sorman. ABC): La inevitable afluencia de refugiados será una oportunidad o un drama para Europa, lo que no dependerá tanto de los inmigrantes como de las leyes sociales que se les impongan. 

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