viernes,15 octubre 2021
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El nuevo desafío de España

A España le toca redefinir su relación con América Latina promoviendo los principios democráticos y colaborando con el fortalecimiento de sus sistemas de justicia. En esa tarea debe aprovechar su posición privilegiada con este continente respecto a Europa, afianzar sus referentes históricos y priorizar los Objetivos del Desarrollo Sostenible para relanzarse en el mundo globalizado.

A España le toca redefinir su relación con América Latina promoviendo los principios democráticos y colaborando con el fortalecimiento de sus sistemas de justicia. En esa tarea debe aprovechar su posición privilegiada con este continente respecto a Europa, afianzar sus referentes históricos y priorizar los Objetivos del Desarrollo Sostenible para relanzarse en el mundo globalizado.

El viejo continente sigue viendo América Latina a través del prisma de España. El reflejo latinoamericano está impregnado de esa herencia imposible de borrar de más de trescientos años de la presencia española y su impacto en Europa y el mundo.
Pero esa posición privilegiada de óptica y bisagra que refracta y ha unido históricamente, exige a España renovación en sus propósitos y nuevos planes para estrechar lazos y ampliar beneficios en la era digital y de la inteligencia artificial naciente.
El inmenso legado cultural español, comenzando por el idioma, el cuarto más hablado a nivel mundial, es un fabuloso capital intangible que, de ser empleado adecuadamente en la contribución del progreso de las antiguas colonias, representa un poderoso fundamento para su relanzamiento en el mundo globalizado.
La nueva clave de la triangulación española entre el nuevo  y el viejo mundo ya no estará concentrada en la extracción de materias primas, sino en la potencia de España para servir de eje con Latinoamérica en las cuestiones globales del comercio, la economía y la tecnología con base a valores democráticos compartidos.
La conexión deberá apoyarse en el futuro a través del fortalecimiento de los sistemas democráticos latinoamericanos, en cuanto a la independencia de los poderes públicos y la depuración del sistema judicial, para generar un nuevo clima institucional que permita un mejor enfoque y un sistema sólido de relaciones económicas fundado en bases más equilibradas de compensaciones para las naciones en sintonía con la Agenda 2030.
Cualquier ruptura en la aplicación de los principios democráticos, será un retroceso que repercutirá en la calidad de vida de nuestras generaciones futuras.

Los referentes históricos ayudan
Durante sus procesos de independencia las colonias españolas miraron hacia la Revolución Francesa y la Revolución Norteamericana para buscar pautas que sirvieran a la configuración de las nuevas repúblicas.
Es comprensible que así fuera,dada la trascendencia de ambos eventos históricos mientras se ignorara el pensamiento filosófico y político de España, la potencia hegemónica contra la cual se luchaba entonces, pero que hoy tocaría reivindicar su valor histórico.
Recordemos que, al contrario de lo que se piensa, las bases del parlamentarismo democrático son del año 1188 en el reino de León por orden del monarca Alfonso IX. Sus antecedentes se originan el 30 de Julio de 1017 fecha en la que el rey Alfonso V establece lo que puede considerarse la primera declaración de derechos humanos, bases del “fórum Legionense” posterior. Fue un proceso anterior a la Carta Magna de 1215 de Inglaterra impuesta por los nobles a Juan sin tierra, hermano de Ricardo corazón de León, un hecho mitificado incluso por el cine de Hollywood y ciertas leyendas que lo conectan con la figura de Robin Hood.
Es en las cortes de León donde participan los primeros representantes de los ciudadanos, electos por votación democrática, se marca el principio de la libertad urbana. Ahí mismo se regula la propiedad privada, la inviolabilidad del hogar, la inmunidad de la esposa en ausencia del marido, se fijaron las primeras pruebas y los modos de pesquisas judiciales (lo que se denomina el debido proceso), se establecen las bases de la autonomía judicial, el derecho de la mujer a heredar, se fijan incentivos fiscales para repoblar regiones, así como el reconocimiento de la necesidad de un salario mínimo. Esto es diferente de lo dispuesto por los ingleses en la carta magna de 1215, que solo se reflejó la relación entre los nobles y el rey.
Igualmente,están los preceptos del Estado de Derecho basados en el juramento del rey de Aragón, en el que la ciudadanía exigía el cumplimento de los fueros, siendo las bases de la soberanía popular y por ende del Estado de Derecho ya en 1283, tal como nos recuerda el hispanista y experto catedrático Milton Cohen.
El principio de legalidad y la lucha contra la corrupción también tiene su origen en España, bastaba una sola evidencia para iniciar un proceso a un funcionario, el concepto del árbitro como precursor del abogado o letrado. Esto último es preciso recordar y afianzar dicho conocimiento, pues se le exigía “solvencia moral”, para poder argumentar como abogado defensor. Incluso el concepto de “buena persona”; se interpreta a partir del cumplimiento con la praxis ética.

Los antecedentes del Estado de Bienestar
Así como se cimientan las bases de un Estado-Nación moderno, en España también se dan los primeros fundamentos del orígen del Estado del bienestar. El aporte principal vino del pensador valenciano :Juan Luis Vives (1493-1540), amigo de Erasmo de Rotterdam y Tomás Moro, consultado por Carlos V y Enrique VIII, fue el gran exponente de ideas innovadoras y avanzadas, este insigne humanista dedicó sus últimos años a la filosofía moral y la pedagogía.
A partir del rescate de la filosofía de Aristóteles, Vives sustentó una ética inspirada en Platón, propuso acciones en favor de la paz internacional, la unidad de los europeos y la atención a los pobres.
Juan Luis Vives fue el primer hombre en llevar a la práctica un “servicio organizado de asistencia social”, mediante su tratado del socorro de los pobres.
Entre las medidas para evitar la mendicidad, Vives propuso la necesidad del trabajo, la educación y la formación como principales herramientas para la lucha contra la pobreza, así como la cultura del conocimiento, para cubrir las necesidades básicas humanas.

Los orígenes del derecho internacional y los derechos humanos
Asimismo, el teólogo español Francisco de Vitoria es considerado el padre del derecho internacional moderno y el principal defensor de los derechos humanos.
Crítico del tratado de Tordesillas (1524), por el que castellanos y lusitanos se repartieron el mundo, de Vitoria, propugna su deslegitimación a partir de limitar el poder eclesiástico y la supremacía del emperador y el papa.
De Vitoria, fue fundador de la famosa Escuela de Salamanca, repensó la doctrina jurídica, reconoció la dignidad de cada persona, independientemente de su religión, y representa hasta nuestros días un referente de principios cristianos de dignidad, igualdad y libertad, especialmente a favor de todas las personas víctimas de la injusticia.

La necesidad de fortalecer el sistema judicial y su impacto en Iberoamérica.
España debe involucrarse directamente en la promoción del marco para un nuevo contrato social que corrija las ineficiencias de los sistemas político-institucionales en muchos países latinoamericanos. Así como en las necesidades de reformas estructurales para la modernización de sus instituciones.
La prioridad debe estar donde se han perpetuado regímenes autoritarios como Cuba, Nicaragua y Venezuela. Pero no exclusivamente. La acción de España debe extenderse por todo el continente de habla española.
Las demandas de sociedades en ruinas requieren de la Madre Patria una actuación solidaria, justa, moral y contundente para promover una fase de recuperación frente al declive acumulado más trascendente en su historia contemporánea, con las consecuencias sociales por todos conocidas.
Es hora de impulsar desde España una acción relevante, orientada al intercambio de una praxis transformadora, materializada en políticas públicas a ser implementadas para dar solidez a la institucionalidad democrática Iberoamericana.

El desafío occidental: la búsqueda de la Integridad global
Hay que responder cabalmente al desafío del combate internacional contra el crimen organizado y el tráfico de drogas, mediante un enfoque integral que abarque los derechos humanos.
Se impone fortalecer la transparencia en el sistema financiero internacional y la reducción en los flujos financieros ilícitos como un medio para la seguridad y el desarrollo global.
No se deben contextualizar las acciones, sobre la base de tendencias ideológicas, pues la sabiduría histórica acumulada, bien lo demuestra.
Cualquier maniqueísmo político con tinte ideológico, para desvirtuar el ejercicio con probidad del derecho internacional debe ser batallado a favor de la auténtica e indiscutible gobernanza democrática.
Es indispensable priorizar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), alineando las políticas e instrumentos de cooperación mutua para fortalecer la integración económica y financiera, con mayor intercambio comercial entre Latinoamérica y Europa, actuando España como eje vinculante.
Operativamente podría implicar una reprogramación de los principales objetivos de los acuerdos bilaterales y multilaterales, adaptándolos a la nueva visión estratégica y competitiva de la economía española, que permitan incorporar en la cadena de valor industrial tanto las pymes de los cinco mayores mercados hispanoparlantes de la región: Argentina, Chile, Colombia, México y Perú como el mercado hispano de Estados Unidos que conforman 32 millones de latinos, el 12 % de la población actual; contribuyendo a la recuperación post pandemia.
La promoción de una transición energética ordenada, rearticulando las cadenas de valor ayudaría a reducir la dependencia de China.
Es clave el aporte en la reducción de la influencia geopolítica del eje Rusia-China en América Latina, siendo leal a los principios occidentales universales, deslastrándose de vaguedades conceptuales de raíz gramsciana con adscripciones absurdas a intersticios poco fructíferos de la militancia bolchevique.
Sería muy valiosa la promoción del intercambio de capacitación y/o cualificación formal hacia estudiantes hispanoamericanos (un erasmus iberoamericano), focalizado en intercambio de formación para la inteligencia artificial y mejora de destrezas digitales.
Tal como nos relata Luis Sánchez Masi, en su artículo “El desafío de América Latina en el siglo XXI”: «América Latina tiene de nuevo el impostergable desafío de formular un nuevo paradigma para su desarrollo”. Además, «La institucionalidad latinoamericana, caracterizada por una serie de falencias profundas y persistentes se agrava con una sistémica marginalidad e inequidad social”
Necesitamos estadistas, pensadores y precursores, activos cuya solvencia moral los haga válidos para llevar a cabo la esencia filosófica del pensamiento tomista de la justicia, en la que se considera la ética dentro del orden que la razón humana introduce en los actos de voluntad.
En ello cuenta el rescate de los principios de Santo Tomás de Aquino, el respeto al ser y al valor de la realidad objetiva, tanto en el conocimiento teórico como en la acción. La universalidad que rescate lo valioso, perfeccionando la acción humana a delimitar el futuro de nuestras generaciones.
España, debe liderar esa reconquista siempre y cuando su progreso en valores les haga capaz de afrontar tal desafío.

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