lunes,6 diciembre 2021
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El catalanismo como religión de odio

En España, contra España

Vanity Fea
La noticia es de hoy, pero es de cada día, desde hace al menos cuarenta años. El odio a España es la religión oficial enseñada en las aulas catalanas. (Entendamos ´religión´ como lo que une y da identidad, pertenencia y sentido a una comunidad)

"El PSOE se alía con los nacionalistas para mantener el adoctrinamiento en las escuelas." Libertad Digital 21 Nov. 2017.*

         http://www.libertaddigital.com/espana/2017-11-21/el-psoe-rechaza-frenar-el-adoctrinamiento-en-los-colegios-catalanes-1276609451/

         2017

El PSOE haciendo el juego a los catalanistas no es sino un síntoma más, un problema más del desarme o servidumbre voluntaria de los supuestos partidos "nacionales" en Cataluña, y fuera de ella—también en Madrid sometidos al catalanismo, y haciéndole reverencias y abriéndole paso.

De Podemos y los demás nacionalistas ni hablo, que no me gusta perder el tiempo. 

El PP participa de todos estos males, haciendo el juego a la inmersión lingüística en las lenguas minoritarias allá donde gobierna, y donde no gobierna, y oponiéndose al antiespañolismo, cuando lo hace, con la boquita tan pequeña que es un puntito de nada. Méndez de Vigo le decía a Tardá hace nada, en el Congreso, que no existe ningún conflicto ni cuestión problemática con la educación en Cataluña. Que podía haber quejicas protestando por supuestos derechos, parafraseo—refiriéndose a quienes protestan por la inmersión o aguadilla obligatoria en catalán— pero que no hay ningún problema real al que haya de atender el gobierno. Fue éste un episodio de ceguera o encegamiento voluntario de los más viles que hemos podido contemplar—y nos toca a los educadores, y a los españoles, aguantar a este tío de ministro. A este individuo que representa el entreguismo sin límites ni criterio, y el servilismo más envilecido. Eso sí, con buen traje y hasta título nobiliario: que la bajeza no se prive de nada.

En Cataluña, la mayoría de los profesores son independentistas, vale decir cómplices de la sedición contra España, en los recientes acontecimientos vividos. Y  ¿no va a haber un pequeño problema con el adoctrinamiento nacionalista en las aulas catalanas?  Los matones nacionalistas toman la Universidad cuando quieren, y la cierran a cal y canto, sin que al Rectorado ni al profesorado se le conozcan protestas en contra. Que los fascistas, e incluso los nazis, están muy bien si son nuestros fascistas y nuestros nazis.  ¿Que una banda naci ha ocupado la universidad? Horror, mire a ver si llevan cruces gamadas. Ah, no, que llevan la estelada, entonces cojonudo, adelante, chicos.

El problema es grave. La identidad oficial catalana (catalanista, quiero decir, que es la identidad oficial catalana) se ha estructurado, y ha cristalizado en sistema monoclínico, como una identidad a la contra, una identidad inherentemente antiespañola. A efectos de la política española, esto quiere decir que la identidad catalana, catalanista, es una identidad patológica. Patológica no sólo en tanto que "nos perjudica" a los demás, sino en tanto que se perjudica a sí misma, que perjudica a Cataluña, porque está asentada en fantasías, fobias y falsedades. Lo que se vio claramente con las declaraciones de independencia que pierden gas como la gaseosa una vez llegan a su fin último, que es la declaración, y no la independencia: la independencia sencillamente no es factible, y se repliegan velas inmediatamente para seguir exisitiendo a la contra, que es la única existencia posible para la identidad patológica. Contra España se puede vivir, sin España no hay manera.

Por eso es también patológica la política de nuestros partidos supuestamente constitucionales dándole cancha y juego a esta política perversa, en lugar de desautorizarla y desmontarla punto por punto a cada momento. TODOS LOS PARTIDOS de nuestro arco parlamentario (con la excepción parcial de Ciudadanos) sufren de esta identidad patológica, de entreguismo abyecto, inexplicable, a los enemigos declarados de España y de la ley que los sustenta a todos.

En fin, les dejo con César Vidal que se lo cuenta mejor que yo en uno de tantos editoriales al respecto. "Goebbels en las aulas de Cataluña"—y sin problema para Méndez de Vigo, que está ahí para no hacer, y dejar hacer.

 

 

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