lunes,24 enero 2022
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Se trata de un compuesto biodegradable

Encuentran en el desierto de Uyuni un bacilo capaz de generar PHB

Redacción
En el mayor desierto continuo de sal del mundo, situado en Bolivia, investigadoras de la Universidad Politécnica de Cataluña han encontrado una bacteria que almacena grandes cantidades de un preciado polímero, el PHB. Las industrias alimentaria y farmacéutica emplean este plástico biodegradable para, por ejemplo, fabricar nanoesferas que transportan antibióticos.

En la búsqueda de polímeros naturales que sustituyan a los plásticos derivados del petróleo, los científicos acaban de descubrir que un microorganismo de Sudamérica produce poli-beta-hidroxibutirato (PHB), un compuesto biodegradable de interés en las industrias alimentaria, farmacéutica, cosmética y del embalaje.

La protagonista es la bacteria Bacillus megaterium uyuni S29, una cepa que produce la mayor cantidad de polímero del género. Se ha localizado en los ‘ojos’ de agua del famoso salar de Uyuni, en Bolivia.

“Son ambientes muy extremos que favorecen la acumulación intracelular de PHB, un material de reserva que la bacteria utiliza en épocas de escasez de nutrientes”, explica a SINC la doctora Marisol Marqués, microbióloga de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC).

Científicos de la UPC y de la Universidad Tecnológica de Graz (Austria) han conseguido que el bacilo produzca en el laboratorio cantidades significativas del compuesto en condiciones de cultivo similares a las de la industria. La técnica se publica en las revistas Food Technology & Biotechnology y Journal of Applied Microbiology.

“El biopolímero resultante tiene propiedades térmicas diferentes a los PHB convencionales, lo que hace que se pueda procesar de una forma más fácil, independientemente de su aplicación”, destaca Marqués.

La investigadora reconoce que los costes de producción de los biopolímeros son, en general, “todavía elevados y no competitivos si se comparan con los polímeros convencionales, aunque se está avanzando en este sentido”.

El equipo ha conseguido, por primera vez, reducir el elevado peso molecular del PHB mediante enzimas lipasas –disgregan las grasas–, así como utilizar el biopolímero para formar nano y microesferas cargadas con antibiótico para poder controlar su difusión por el organismo.

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