jueves,28 octubre 2021
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La industria tiende al reshoring

La inteligencia artificial sustituirá al 45 % de los trabajadores

Redacción
La tecnología acabará por destruir empleo. Esta es la conclusión a la que un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford, el equipo de Carl Benedikt Frey, quienes examinaron lo susceptibles que son algunos oficios de ser realizados por ordenadores, robots o inteligencia artificial y lo extrapoló de aquí a dos décadas.

La máquinas sustituirán a los humanos en aquellos oficios que se requiera una formación baja, ya que, según el estudio, cuanta más educación sea necesaria para llevar a cabo una tarea, menor es el riesgo de ser sustituido por un robot.

Para que la intelegencia artificial sea uno de los principales activos del mercado laboral, tiene que ocurrir dos fases. En la primera los ordenadores comenzarán a sustituir a las personas en campos como el transporte, logística y administración, al igual que en laconstrucción, las ventas y los servicios. Más tarde, se produce una ralentización, ya que van disminuyendo los trabajos que son susceptibles de sustituir por su grado de dificultad, como ingeniería.

La segunda etapa comenzará con una segunda ola impulsada por grandes avances en IA y computación cuántica. En este momento se comprometerán las profesiones relacionadas con la ciencia, el arte, la ingeniería y el marketing.

La realidad es muy diferente y el ejemplo más claro es la tecnología informática: los ordenadores han posibilitado que los humanos lleven a cabo tareas mucho más complejas de las que podían realizar 10 años antes. Gracias a ello surgieron nuevos empleos: desarrollador de aplicaciones para móviles, programador web, expertos en simulaciones, diseñadores… Una economía en la cual los trabajadores especializados resultan más eficientes o abren nuevos campos merced a los robots, no es una idea novedosa, según señala el diario La Razón.

En un artículo del año 2007, de la revista Scientific American, el fundador de Microsoft, Bill Gates, manifestaba que nos encontrábamos en la orilla de una revolución robótica que sería semejante a la que produjeron los ordenadores en su día. El gran cambio comenzó cuando los ordenadores dejaron de ser propiedad de las universidades y se convirtieron en una tecnología personal que incrementó dramáticamente la productividad de los trabajadores. Algo similar ocurrirá con los robots, aseguraba Gates: "Al observar las tendencias que están comenzando a surgir, veo un futuro en el que los robots serán una presencia constante en nuestra vidas". Una presencia que no pondrá en juego nuestros trabajos, como demuestran las cifras.

En 1940 se alcanzó el pico de personas empleadas en la industria de la manufactura: el 40 por ciento de la fuerza laboral estaba allí. Desde entonces, la cifra ha disminuido hasta llegar al 9 por ciento. Pero algo extraño está ocurriendo: desde hace dos años los porcentajes han vuelto a crecer y medio millón de personas han regresado a la producción manual. Esta tendencia, bautizada como reshoring (vuelta a la orilla) por los expertos, combinada con los costes cada vez más altos de energía y la facilidad y eficiencia de sistemas energéticos alternativos, ha permitido que muchos países vuelvan a fabricar aquello que antes importaban, produciendo un beneficio en la economía local.

Más datos que contradicen la opinión generalizada de la tecnología como guillotina del empleo. Un estudio denominado Impacto Positivo de la Industria Robótica en el Empleo asegura que en los próximos ocho años se crearán entre dos y 3,5 millones de puestos nuevos por esta industria. Según la investigación cada robot crea entre 3 y 5 nuevos puestos, mientras que el empleo indirecto genera entre 8 y 10 millones de puestos.

El debate acerca de las máquinas reemplazando a los humanos comenzó con los primeros autómatas y sólo ha contribuido a crear un miedo irracional hacia la tecnología y un desinterés generalizado: conocer los avances no es sinónimo de usarlos. El conocimiento aporta una profundidad que permite intentar anticipar los futuros cambios y las necesidades que vendrán.

Científicos de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) han creado un robot esférico motorizado dotado de GPS y giroscopios capaz de moverse de manera autónoma por los terrenos más complejos. Bautizado Rosphese, su primera misión ha sido medir la humedad de campos destinados al cultivo. Su próxima parada podría ser Marte.

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