viernes,21 enero 2022
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Vueltas al conocimiento

Las esclavitudes identitarias

Vueltas al conocimiento
Nuestras condiciones de existencia interfieren en por qué, cómo, cuándo y de qué manera nos interrogamos por el mundo o por la vida. El conocimiento no es ajeno a quiénes somos.

 Este es mi primer post de inauguración en el blog para el que tan generosamente me presta  en su espacio Ibercampus.  Mi intención, para  hacer un buen uso de esta apertura  comunicativa, apunta, en primer lugar, hacia no pontificar sino sugerir reflexiones a propósito del conocimiento desde el hecho de ser mujer, socióloga, profesora, de edad media, urbanita y sobre todo por estar muy interesada por la vida, la cultura y cómo nos relacionamos los humanos. Cualquiera que lea esto  quizá pueda preguntarse el  porqué  de estas especificaciones.  Pues bien,  más allá de la importancia del valor de desvelar  los principios –aunque parece que esto ya no está de moda-,    pienso  que nos guste, o no, somos productos de nuestras condiciones de existencia –menos de moda, todavía-. Ahora bien el re-conocimiento de esta circunstancia, a mi modo de ver capital,  es lo que nos  permite, desde una posición crítica del pensamiento,  emprender la lucha contra esas esclavitudes identitarias que la mayor parte de las veces no se nos hacen patentes en nuestro proceder.

Es cierto que el pensamiento crítico para encarar la tarea no cae del cielo, como las cosas importantes, hay que cultivarlo de manera intensa y penetrante y también, como sucede habitualmente   en nuestro discurrir cotidiano no nos queda mucho tiempo, y lo peor: ¡nos lo ponen tan complicado! Sí,  la sobresaturación  de información, hecho tan ostensible que no hace falta ya ni justificarlo  es tal   que hemos caído en el  colapso. Como muestra,  sabemos   que cada día se venden pocos libros pero y  los pocos vendidos ¿se llegan a leer? En definitiva,  estamos ante un juego de suma cero o esclerosis mental. Por ello, no quiero ser tostón y aseguro que mis post serán breves, lo justo para que inicie cada cual, al que  le apetezca, su monólogo interior.

Esta reflexión es sólo un pequeño ejemplo que justifica el título de este nuevo blog: Vueltas al conocimiento. Una de las acepciones que la Real Academia da al término vuelta es como “paso o repaso que se da a una materia leyéndola”. Sin duda las vueltas a propósito del conocimiento son infinitas: bajo el conocimiento cabe encajar casi el universo entero. Pero, como decía en los párrafos de más arriba,  tengo que aceptar que los límites de mi comunicación estarán marcados  por mis constricciones identitarias pasadas afortunadamente por los filtros de… ¿la contracultura? (las modas vuelven). Sí, y también reconozco (y me llena de satisfacción) que esta  reflexión estará acontecida por otra de las acepciones del término vuelta: “movimiento de una cosa alrededor de un punto, o girando sobre sí misma, hasta invertir su posición primera”. Las mujeres no podemos dejar  de privarnos, ni de que nos priven, del placer de acceder al conocimiento en todas sus manifestaciones (culturales, científicas, etc.) a pesar de haber sido ésta una parcela del espacio público en la que las mujeres, como grupo humano, han tenido complicado cuando no vetado su participación, dato que tampoco es necesario demostrar.  Ahora bien que nadie rebusque entre estas líneas, ni en las próximas,  victimizaciones o prepotencias derivadas de las feminidades místicas. Eso es otro cuento. Sólo propongo incidir en una mayor diversidad y libertad de pensamiento.

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