jueves,26 mayo 2022
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Los intangibles se rebelan en un entorno materialista

Futurolandia
Es obvio que a lo largo de la historia de la humanidad siempre ha existido un conocimiento, un respeto e incluso miedo a lo intangible, lo que no tiene materia física y, por tanto no se puede tocar. En un mundo principalmente regido por el bienestar material, los intangibles eran solo una válvula de escape secundaria.

A las personas, nos hemos acostumbrado a valorarlas más por su patrimonio o su nivel de vida que por sus conocimientos, sentimientos y actitudes. A las empresas, por sus activos físicos o su reflejo financiero en balances y cuentas de resultados.  Incluso a la sociedad, en su conjunto, por la riqueza material en viviendas, comunicaciones, hospitales o centros educativos.

La llegada de la revolución digital y una nueva sensibilidad social, han llevado, desde sus inicios, a revisar (parcial y lentamente) esta visión predominantemente materialista. Las personas deben revisar su proceso de formación y adaptar sus habilidades y actitudes sociales a las exigencias de un mundo radicalmente distinto. Las empresas dejan de ser predominantemente fabricas, almacenes y comercios de"ladrillo y cemento" (bricks & mortar), con la llegada de Internet y la economía digital. La sociedad va también comprendiendo la importancia de lo intangible.

Todos nos vamos dando cuenta, paso a paso, de que los intangibles no tendrán cuerpo físico, no se tocan, pero tienen un peso creciente en nuestra economía y en toda la sociedad. Hace pocos días, Corporate Excelence (http://www.corporateexcelence.org ) publicaba un post titulado Los intangibles pesan más que nunca en el mundo empresarial, con datos del Global Intangible Finance Tracker. Según este estudio, con una muestra de 58.000 empresas que cotizan en bolsa a escala mundial, el 52% de su valor global corresponde a intangibles y el 72% del valor de esos intangibles (fondo de comercio, marcas, capital relacional, propiedad intelectual,…), aún están ocultos en las fuentes oficiales.

Pero esa rebelión de los intangibles se está sintiendo más allá de las empresas para inundar al conjunto de la sociedad. En un post de hace más de un año (https://www.antoniopulido.es/misterio-la-niebla-lo-intangible-la-economia/) insistía en que la imagen de marca, la reputación, la estructura organizativa, la mejora del capital humano, la propiedad intelectual, la capacidad relacional, las bases de datos, el software…, forman parte de una inversión en activos intangibles que puede tener tanto impacto, en el desarrollo de una empresa o de la administración pública, como la maquinaria, instalaciones y edificios.

Pero a esta cuestión ya le había dedicado post anteriores como http://blog.antoniopulido.es/hacia-la-economia-intangible/   Por eso quería ampliar la reflexión al conjunto de los intangibles que son relevantes y condicionan la capacidad de crecimiento de una economía, más allá del hoy día reconocido capital intangible. Me refiero a los aún poco explorados intangibles de entorno social que recogen riesgos, incertidumbres, tensiones y cambios  en los condicionantes socio-políticos o geo-estratégicos tanto a escala interior como global.

En las últimas décadas se han realizado múltiples esfuerzos para comprender, delimitar y medir esos diversosintangibles de entorno, condicionantes claves del crecimiento económico. Sólo algunos ejemplos:

  • Capital social
  • Capital cultural
  • Inteligencia colectiva
  • Competitividad en talento
  • Reputación empresarial
  • Imagen país
  • Sociedad digital
  • Creatividad
  • Espíritu empresarial
  • Desarrollo inclusivo
  • Tensión financiera
  • Incertidumbre política
  • Riesgo de conflictos geo-estratégicos
  • Apertura exterior
  • Corrupción

Incluso más allá, la Economía empieza a tratar de analizar y valorar los impactos extra-económicos, cualitativos y de derrame socialde estos intangibles de entorno. Surge, por ejemplo, la Economía de las Artes, la Cultura y las Industrias creativas.

Pero además de reconocer la importancia del capital intangible y de los intangibles de entorno, los economistas estamos ahora más abiertos a valorar lo cualitativo, lo psicológico, lo irracional de muchas decisiones económicas. Se desentierran los animal spirits que ya comentaba Keynes en 1936: la emoción y la subjetividad que tantas veces domina el comportamiento humano.

El  supuesto Homo oeconomicus racional que dominaba las decisiones en el pensamiento de la escuela neoclásica, deja paso al que algunos han bautizado de Homo oeconomicushumanus , un redescubrimiento del ser humano, con todas sus imperfecciones, en la toma de decisiones económicas. Es la hora de la psicología de la economía, de la economía conductual o del comportamiento que ha llevado a Richard Thaler al Premio Nobel de Economía 2017.

Los intangibles dominan cada vez más la Economía, la hace más social, más humana y aumenta el misterio, la niebla, que envuelve nuestras decisiones, estrategias y, en último término, nuestro futuro. Para los interesados, desarrollé esas ideas en un post posterior (https://www.antoniopulido.es/medicion-intangibles-falacia-mcnamara/) del que recoge aquí algunas de sus reflexiones:

No hay ciencia que pueda renunciar a cuantificar, en alguna forma, los elementos con que trabaja. Una  economía operativa exige medicióny su consolidación como ciencia ha conducido a utilizar más datos, técnicas de análisis más perfeccionadas y valorar conceptos sutiles y aparentemente inconmensurables, como la llamada economía sumergida o losintangibles. Se trata de no caer en la conocida como falacia de McNamara, que lleva hasta despreciar aquello desconocido o no directamente mensurable.

Hace ya medio siglo, el Secretario de Defensa de EEUU en 1961-68, Robert McNamara, reconocía que el diagnóstico sobre un éxito previsible en la guerra de Vietnam, se había deducido de un enfoque cuantificador que  había olvidado aspectos relevantes no directamente valorables o de los que no se disponía de información.

En 1972, el economista Daniel Yankelovich en un libro sobre prioridades empresariales (Corporative Priorities: A continuing study of the new demands on business) generaliza el fallo a la gestión empresarial con  la denominación de falacia de McNamara. El primer paso es medir sólo lo que sea fácilmente mensurable. El segundo paso es descartar lo que no se puede mensurar fácilmente o darle un valor cuantitativo arbitrario. Esto es artificial y conduce a errores. El tercer paso es suponer que lo que no se puede medir fácilmente no es importante. Esto es ceguera. El cuarto paso es decir que los no se puede medir fácilmente no existe. Esto es ya un suicidio.

50 años después de McNamara, la falacia que llevó a no valorar elementos que condujeron a una derrota militar en Vietnam, tiene aún más validez que entonces. En el nuevo mundo que se está configurando, son la innovación, el conocimiento, las ideas, los intangibles,  las principales fuerzas motoras y hay que reconocer su papel estratégico. En particular, la Rebelión de los Intangibles es ya imparable.

Antonio Pulido http://www.twitter.com/@PsrA

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