miércoles,6 julio 2022
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Entrevistado por el economista y autor Pedro Gómez Martín Romo, del Consejo Editorial de Ibercampus

Prof. José Villacís, con motivo del homenaje a Germán Bernácer: «Jamás el dinero ha sido tan dinero como ahora»

El Patio de Operaciones del Banco de España, en Madrid, acoge desde esta semana la exposición itinerante sobre el economista alicantino Germán Bernácer. Podrá ser visitada hasta el 23 de junio, 4 días antes del 139 aniversario del nacimiento de quien fue su primer jefe del Servicio de Estudios, uno de los padres de la macroeconomía, precursor de algunas ideas centrales de la revolución teórica liderada por el economista de Cambridge John Maynard Keynes. Éste, como Schumpeter y Bernácer, nació el mismo año de 1883 en que murió Carlos Marx. Aunque una de las grandes aportaciones de Keynes fue concienciar a los expertos de la importancia de los datos macroeconómicos, en España Bernácer ya hablaba de conceptos como ahorro, consumo, inversión, etc, 14 años antes de que Keynes publicara 'The General Theory of Employment, Interet and Money' el año 1936. También tres décadas antes de que e 1943 se abrió en la Universidad Complutense de Madrid la matrícula para cursar la licenciado en Ciencias Económicas, fuente tan numerosa de profesionales españoles como la de Derecho.  Entrevistamos a José Villacís González, principal investigador de Bernáce, además de Doctor en Económicas y Licenciado en Políticas, miembro de la Real Academia de Doctores, Real Sociedad Española de Físicas, Real Sociedad Matritense de Amigos del País y profesor honorario del Colegio Universitario San Pablo de Madrid.

Era una persona dinámica y brillante. Fue profesor y Director en la Escuela Superior de Comercio de Alicante. Igualmente ocupó el puesto de Secretario General de la Cámara de Comercio y del Ateneo de Alicante. Fue miembro del consejo de redacción de la “Revista Nacional de Economía“, en la que publicaban los más prestigiosos economistas de la época.

En 1930 Germán Bernácer funda y dirige el Servicio de Estudios del Banco de España. Un año después coincidiendo con el advenimiento de la II República Española se traslada a Madrid al ser designado jefe del Servicio de Estudios del Banco de España. Y en 1932 obtiene de nuevo por oposición la Cátedra de Física de la Escuela de Altos Estudios Mercantiles de Madrid.

En 1940, después de la guerra, reingresó como Jefe del Servicio de Estudios del Banco de España. A partir de este momento se intensificaron sus relaciones con las más relevantes personalidades en la historia del pensamiento económico. Simultaneó la enseñanza de Física en la Escuela de Altos Estudios Mercantiles con su labor en el Banco de España, hasta su jubilación en 1955.

  • ¿Cuál fue según usted la mejor aportación que realizó el Profesor Germán Bernácer?

Bernácer propuso una reforma de las estructuras económicas y su regulación a través de la función del dinero. Cada uno de los temas tratados aportan alguna novedad, sea al tratar la formación de los tipos de interés, el papel del dinero en la economía, la financiación, el desempleo o el tipo de cambio, aunque su especial interés lo centró en las cuestiones de tipo monetario.

Pero desde mi punto de vista, la mayor aportación fue la Teoría de las Disponibilidades o ‘fondos disponibles’ y sus implicaciones en el tratamiento de la demanda de dinero y las dinámicas monetarias. Esta teoría no tiene nada que ver con la liquidez,  y en su momento aportó una visión novedosa de la economía.

La Teoría de las Disponibilidades se concibió el año 1905, cuando Germán Bernácer tenía solo 22 años, se publicó por primera vez en el año 1916[1] y se profundizó de forma especial en el año 1922,[2] años antes de la Crisis de 1929 y mucho antes que Teoría General de Keynes. La Teoría de las Disponibilidades afirma que antes de una crisis se producen dos situaciones coexistentes y causales: una felicidad provocada por el exceso de ganancias y un desequilibrio de las ganancias especulativas.

Como es el caso que el dinero sirve para comprar “cualquier cosa” se produce un trasiego de dinero que se ha creado en el mercado ordinario de bienes y servicios hacia el mercado de “fantasmas de riqueza” o especulativo, en otras palabras, un trasvase a favor del segundo en detrimento del primero.

El Profesor Bernácer analizó sabiamente la función desempeñada por el dinero en el comportamiento de las variables económicas tales como renta o ingresos, empleo, tasa de interés y tipo de cambio. Introdujo el concepto de “desfase” entre la renta y los ingresos desembolsados, punto de partida para estudiar el equilibrio y el desequilibrio que se podría generar sobre el mercado de bienes.

  • ¿Qué debemos entender por disponibilidad?

Disponibilidad es el dinero disponible o libre para “cualquier cosa o destino”, por parte de los actores económicos.

Hay tres tipos de disponibilidad: las del consumidor, las del productor y las del capitalista o ahorrador final. Las primeras tienen poca libertad porque se requieren para las necesidades básica de la vida, pero “algo” de ellas quedan. La segunda son las disponibilidades del productor, necesarias como capital circulante de su negocio, sus inversiones netas, el desgaste o reposición del equipo desgastado. Hay que señalar que las empresas o unidades productoras, mantienen transitoriamente activos financieros como ahorro hasta la compra final de activos reales. Esto es, en inversiones reales en equipo capital.[3]

  • Entonces, según esta explicación, finalmente todo ahorro se convierte en inversión. ¿Es correcto?

Efectivamente, “al final” de un ciclo económico, cuando el ciclo supera el valle del sufrimiento, ocurrirá que el ahorro (S) de transformará en inversión real (I) y se –en un momento dado- se volverá al equilibrio general donde

S = I

Pero a corto y medio plazo no todo ahorro se transforma en inversión.

  • ¿Debemos igualmente entender que incluso los activos financieros y reales se transforman a largo plazo en bienes especulativos?

Efectivamente,  los activos financieros y reales se convierten en activos de especulación después del periodo en que fueron generadas las inversiones reales (flujos de compra real), de dinero. Hablando apropiadamente recurren como medio de pago a la renta (no se rentar) monetaria de la cual nacieron, y por lo tanto desequilibran el mercado.

Veámoslo desde otro punto de vista. La renta nacional (Y) es un flujo que brota del flujo de la producción correspondiente. Parte se destina a absorber o demandar bienes de consumo (C) y la otra bienes de capital (K), operación que llamamos inversión real.

La otra gran variable es el ahorro (S) que, por medio del sistema financiero, se destinaría a bienes de capital. Pero no ocurre de este modo, ya que parte de ese ahorro se destina a especular o gastar, frenéticamente en el mercado financiero y real de segunda mano, en detrimento de la inversión real. La “tubería” donde fluye el ahorro se bifurca en dos, el primero a financiar los activos financieros primarios que se utilizan para financiar el capital, o sea, maquinaria y maquinarias de primera construcción, mientras el otro a financiar actividades especulativas y que por tanto se “esquivan” de la inversión real. [4]

Sin duda lo de mayor importancia teórica y práctica que obtenemos es la siguiente: Si decimos que S ≠ I, es decir, si el ahorro es mayor que la inversión (S > I) esto implica que hay disponibilidades (D) que no producen inversión ahorro, sino que se trata de un capital especulativo. En consecuencia se resuelve que:

S = I + D

y, por tanto,                         S – D = I

Hay un ahorro que no se capitaliza y, por tanto se transforma en ahorro especulativo, lo que refrenda la hipótesis de Bernácer. La única manera de admitir como lo hace la macroeconomía y así la inauguró Keynes, de que el ahorro nace capitalizado, es que no haya disponibilidades netas financieras de tercer grado, o sea que D = 0, en otras palabras que S = I

  • Pero, en base al Principio de Crecimiento Progresivo de la Masa Monetaria. ¿Qué ocurriría con el nuevo dinero que se inyecta a la economía? ¿Alteraría el equilibrio S=I?


Si el ahorro es igual a la inversión (S = I) el sistema estaría en equilibrio o de pleno empleo. Por el contrario S = I + D, estaríamos en un escenario de desequilibrio.

Si incorporamos nuevo dinero a la economía[5] (ΔM) se tendrá que generara un aumento de la producción intermedia y final: que llamamos capital circulante (ΔCC). Por tanto la igualdad resultante sería:

S + ΔM = I+ ΔCC + D

Hay que hacer notar que si no existieran disponibilidades netas (D=0) y todo acudiera a financiar la producción resultaría que:

S + ΔM = I + ΔCC

  • Con los medios actuales de producción electrónica de dinero, ¿no cree usted que es fácilmente desestabilizar cualquier tipo de modelo económico?

Los avances y uso común de la cibernética: computadores, ordenadores, tan sencillos de operar como complejos, y capaces de realizar operaciones variadísimas. Su uso es tan extendido que suple el pago de operaciones sencillas y gigantescas a velocidades cercanas a las de la luz. Se hacen pagos de ropa, comidas, etc. se forman ahorros gigantescos y de inversiones reales y especulativas, masivas y anónimas en cuestión de segundos. Nunca el dinero ha sido tan veloz como intangible y fiduciario. Dicho de otro modo, jamás el dinero ha sido tan dinero como ahora.

La creación y multiplicación de activos y centros financiero que desbordan tanto a los registros institucionales del gobierno y privados, como al destino real del que se supone que financian. Dicho con tanta extravagancia como con precisión, hay más huertos de inversión financiera que tierra hay que invertir. Surgen (no hablamos de paraísos fiscales) mercados financieros, fondos de inversión, que requieren ahorros para inversiones reales como ficticios. Y a quién le importan que no sean reales, quién averigua, si el huerto nace de la imaginación si, la felicidad, se infla y prospera.

“No lo digas, no preguntes si vamos hacia el paraíso”. Ese parece ser el lema. A estos centros financieros le ocurre igual que al dinero, existen porque se cree en ellos y nada más. Este fue un centro de preocupación de Bernácer a principios del pasado siglo aunque ni remotamente se hablaba ni se imaginaba del dinero electrónico, de los mercados financieros cibernéticos, etc.

  • ¿Cree usted que está sobre excitado el consumo por el abuso monetario?

Efectivamente, el espacio del consumo y del gasto se ha agigantado a niveles mundiales inverosímiles. Pero esta situación reafirman a los razonamientos bernacerianos, pues son extensivos a los espacios y anulan al tiempo en que se realizan, hasta el extremo en que surgen tierras prometidas de ganancias en la cara oculta de la luna, en el centro de la tierra, y en ninguna parte. Basta con la creencia de que existan  aunque no vivan.  En la Gran Depresión deberíamos llamarla la Gran Especulación. Se especuló con tierras inexistentes y demás paraísos.

  • ¿Y cómo cree que terminará esta sobre exuberancia irracional?

La década de 2000 a 2008 fue precedida  de crecimiento económico y una exponencial variedad de activos y centros financieros, que finalmente desbordaron ampliamente las necesidades inversoras de los centros productores. En ese periodo  así como en el actual, creció la deuda pública de la mayoría de los países desarrollados. El increíble desarrollo de la cibernética (informática) permitió (como ahora) millones de transacciones en fracciones de tiempo mínimos; son las disponibilidades netas financieras  de las que nos hablaba Bernácer.

La formación por parte de gigantescos grupos financiero plenamente especulativos hace que de terminados activos financieros, que han servido para financiar a la inversión, continúen vivos con valores artificiales en mercados secundarios, rivalizando con los primarios de primera inversión real. Igual pasaría con los inmuebles que fueron creados en periodo pretéritos.

Al final, cualquier soplo, o cambio de actitud hace cambiar las tornas y se produce el derrumbe de la riqueza especulativa y también de la natural o real o directamente inversora. Todo cae de golpe. Este fenómeno aconteció en 2008 pronunciándose intensamente en los diez años siguientes. El descenso simultáneo del mercado especulativo y del ordinario se debe a que el efecto psicológico negativo no separa a los dos mercados, si cae uno cae todo. Es el despertar de los efectos hipnóticos de la alegría que nos hace obtener ganancias donde sea. Las dos economías colaboran en la depresión.

Al final, hasta el año 2018, casi una década, no terminó la recesión. Que caiga el mercado especulativo puede ser hasta bueno ya que las disponibilidades  especulativas se podrían fluir hacia el mercado de producción y consumo. Pero no debemos olvidar que los efectos multiplicativos contractivos o exponencialmente negativos afectan a la renta, al consumo y a la oferta monetaria.

  • ¿Y las causas fueron exclusivamente monetarias?

La duración de diez años de la depresión en pleno siglo XXI se debe a dos causas:

A la tardanza en aprobar medidas monetarias y fiscales, o bien en no tenerlas bien aprendidas después del recuerdo de los economistas a raíz de la Gran Depresión.

A factores reales ineludibles como es la aceleración de la actual revolución tecnológica: cibernética e inteligencia artificial. Esto provoca y está provocando una destrucción creativa (Schumpeter) que asola al sistema. Cuantas fábricas y unidades de producción nuevas y eficientes han resultado envejecidas en el mundo por esta revolución técnica. Y de hecho, el desplome del mercado de valores mundial fue el pretexto que inició la sustitución de lo nuevo por lo reciente. Se inició, pues, una desinversión por una inversión nueva. Se destruyó lo antiguo por lo nuevo que ya estaba diseñado.

  •  ¿Y esto volverá a pasar?

Cuando empezábamos a levantar la cabeza de la crisis de 2008, a inicios del año 2020 empezó la pandemia del COVID que se extendió por el mundo, afectando a las fábricas, a las viviendas, a los mercados ordinarios, desde los mercados de barrio a los mercados mundiales de distribución, transportes, etc. Se contrajo la producción y la demanda. Fue una crisis inesperada.

En el año 2022 estamos asistiendo a una inflación mundial (no a una hiperinflación), y un retraso en la recuperación. Se une a una crisis bélica mundial causada por la invasión de Ucrania por Rusia y la alerta de la OTAN.

Debemos valorar el desarrollo imprevisible y revolucionario de los ordenadores cuánticos y de la inteligencia artificial, cuyos efectos serán devastadores a la vez que productivos. En otras palabras la destrucción creadora de las que hablaba Schumpeter.

Una realidad actual es la fabricación de criptomonedas al margen de los bancos centrales. Como cumple con la regla del dinero: que es aceptado como medio de pago, contemplamos una base y oferta monetaria mundial peligrosamente sin control. Y lo terrible es que es simultáneamente un activo financiero que sin respaldo de producción (no decimos sin respaldo de oro) puede derrumbarse en cualquier momento.

Por tanto, se dan todos los ingredientes para volver a revivir la tormenta perfecta.

Bibliografía

  1. La Teoría de las Disponibilidades, del Interés y del Dinero. Editorial Universitas. Madrid. 2009. ISBN: 978-84-7991-250-5
  2. La Teoría de las Disponibilidades, del Interés y del Dinero. Libro electrónico. Editorial Complutense de la Universidad Complutense de Madrid. 2008.
  3. Disertaciones sobre Combinaciones en Economía. Editorial Prosopón-Belgeuse. 2008. ISBN: 978-84-935785-6-5
  4. Germán Bernácer y el Círculo de Alicante. Editorial Belgeuse. Madrid. 2006. ISBN: 978-84-935030-2-4
  5. La Máquina. La Superación de Leviathan. Editorial Dykinson 2004. Madrid Contenido Filosofía política y de Economía. ISBN: 84-9772-549-2
  6. Macroeconomía: Dykinson.1986 Madrid.
  1. Libro: The Origin of Macroeocnomic. The Germán´s Bernácer Theory.  ISBN 8491128220 Editorial editorial

[1] Bernáncer, Sociedad y Felicidad. Un Ensayo de Mecánica Social (Alicante: 1916) Capítulo VII: Dinámica de la Riqueza     https://publicaciones.ua.es/libro/sociedad-y-felicidad_112577/

[2] Bernáncer, La Teoría de las Disponibilidades como Interpretación de la Crisis y del Problema Social (publicado originalmente en la Revista Nacional de Economía en 1922)

[3] Capital es un término que significa solamente maquinaria o factores fijos de producción que es lo mismo. Capital circulante es otro asunto es la parte de la producción corriente del periodo, de manera que una maquinaria en manos de su productor o transformador, es capital circulante de la misma manera que la harina para un panadero.

[4] Sin duda nos preguntamos por qué en épocas de prosperidad se incrementan estas dos parcelas: las reales de la inversión real y las especulativas, o sea que hay para las dos. La razón es el optimismo que hace que la renta nominal y la real aumente y derivadamente el caudal del ahorro. También que en las épocas de auge se realizan mayores transacciones de bienes, de servicios y especulativas (“de todo”) y que por tanto aumente el multiplicador monetario. Esto se entiende que dada una base monetaria, aumente intensamente la oferta monetaria y con ella la capacidad para financiar la producción general y la renta monetaria y la estéril que es la especulativa.

[5] Sea por nuevos créditos y préstamos, sustitutos monetarios, nuevo dinero del Banco Central, etc..

 

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