miércoles,27 octubre 2021
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Santiago Dexeus: «No puede ser que haya médicos que no atiendan a pacientes si no tienen dinero»

Redacción
Dexeus (Barcelona, 1935)e pionero en España de la fecundación in vitro y gracias a sus técnicas de reproducción ha conseguido que miles de parejas tengan hijos, pero no es lo único que ha hecho (aunque sea mucho) este ginecólogo catalán.

También ha salvado la vida a muchas mujeres, que acuden en peregrinación a su consulta (ahora en Madrid y en Barcelona) cada año para realizarse su revisión ginecológica, temiendo que él pronuncie una palabra maldita: cáncer.

Tras un conflicto con sus antiguos socios en el Instituto Universitario Dexeus en Barcelona, Santiago ha abierto una nueva consulta en Barcelona y ha recalado en Madrid de la mano de Unilabs. Su objetivo en la capital era crear una unidad de proyectos de reproducción asistida, que finalmente vio la luz en enero de este año. Un proyecto que abarca los ámbitos diagnósticos, clínicos y de investigación en todos los campos de estudios relacionados con la reproducción humana.

Pregunta: ¿Qué queda por hacer en ginecología y reproducción?

Respuesta: Gracias a la reproducción humana hemos sido capaces de conocer otras cosas. Por ejemplo por qué un producto sienta a unas personas bien y a otras mal. Ahora se pueden conocer incluso las enfermedades que va a padecer un individuo a lo largo de su vida. Además, se está investigando la posibilidad de saberlo incluso cuando el ser humano es aún un feto. Todo esto está en investigación, pero supondría un avance sin precedentes. Uno de los retos de la reproducción ha sido que mujeres que ya no están en edad fértil puedan ser madres.

Todos los recortes que está habiendo en la sanidad me preocupan, sobre todo, porque están repercutiendo negativamente en la formación del médico. Ser madre es algo muy importante y que no se cuida lo suficiente. Ese momento se ha retrasado por factores laborales y económicos.

Las mujeres tienen que ocuparse generalmente de la casa porque aunque el hombre sea muy progresista, la mayoría de las veces sólo ayuda. La incorporación de la mujer al mundo laboral ha retrasado el momento de ser madre y se consideran incluso culpables por no serlo o por no dedicar suficiente tiempo a los hijos.

España sigue dedicando muy poco presupuesto a proteger a la mujer y a la familia. Estamos por debajo de la Unión Europea, también en esto. La ciencia ha permitido que las mujeres puedan ser madres con más edad, pero el problema es que el mercado laboral sigue discriminándolas. Las horas perdidas por maternidad son sólo el 14% del total de horas que perdemos los españoles con otras enfermedades como dolor de espalda o gripe.

P: ¿Qué factores son determinantes en el caso de los hombres?

El estrés es un factor fundamental, que aún no sabemos al cien por cien como influye en la reproducción. Creo que es una cosa que deberíamos estudiar más. Hay parejas que piensan que son estériles y hasta que no se quitan esa angustia no consiguen tener hijos. Además, igual que hay muchas mujeres que se resisten a ser madres, en los hombres está pasando un poco eso. Hay muchas mujeres en mi consulta que quieren hacerse un estudio de fertilidad porque quieren ser madres y vienen solas porque sus parejas no lo saben.

P: ¿Qué peso tiene la crisis en este sector?

R: Mucho, pero no sólo porque hombres y mujeres tienen miedo a perder el trabajo o a no dar a sus hijos todo lo que necesitan. La reproducción se ha convertido en un negocio que me pone nervioso. Se hace propaganda animando a la gente a que vaya a una consulta médica.

Pronto pondrán las rebajas de enero. La medicina no puede convertirse en un negocio. Los médicos no somos comerciantes y si entramos en ese juego, perderemos la confianza de los pacientes, pondrán en duda nuestras afirmaciones porque nuestro interés pasará de ser exclusivamente médico a ser comercial.

Ser médico es ser humilde. Si yo no sé algo, no puedo pedir cientos de pruebas carísimas para averiguarlo, tengo que preguntar a otros que saben más que yo.

Los médicos tienen que seguir formándose en congresos o cursos y no pueden sentir miedo por la inestabilidad laboral. En medicina hay que estar al día. Lo que no puede ser es que haya médicos que no atienden a pacientes si no tienen dinero. Yo atendería a cualquier mujer que lo necesitara, aunque no tuviera recursos. Hay pacientes mías que no pueden pagar mis honorarios por la crisis, pero a las que yo no he dejado de atender. Hay que mejorar la gestión en la pública, pero ojo con darle manga ancha a la sanidad privada.

P: ¿Cómo cree que afectarán a la sanidad los recortes?

R: La factura sanitaria actual es inviable, no hay Dios que la pague tal y como está planteada. El peso de las compañías aseguradoras en el PIB español es del 3%.

P: ¿Quá pasaría si lo tuviera que asumir el Estado?

R: Los recortes tienen que mejorar la economía, pero no deben empeorar la calidad del sistema sanitario y de sus profesionales. Si los médicos pierden tiempo en su trabajo, la solución no es reducirles el suelo, si no despedirlos.

P: ¿El problema entonces radica en la gestión?

R: Hay que mejorar la gestión en la pública, pero ojo con darle manga ancha a la sanidad privada. Si la sanidad pública es mala hay que corregirla, no sustituirla. No hace falta que todos los hospitales tengan de todo. Puede haber centros especializados y que la gente se desplace a ellos. No pasa nada, es más eficiente y mejor para el sistema porque estarán los mejores en los mejores sitios. Tampoco hace falta que los gestores sean médicos, de hecho no deberían serlo.

Yo mismo he sido un malísimo gerente cuando monté mi clínica. Cada uno tiene que dedicarse a lo que sabe. Lo médicos, a la medicina. Yo no soy partidario ni de la sanidad pública ni de la privada. Soy partidario de la buena medicina y de quien la practica.

Las compañías privadas también deberían pasar controles de calidad. Acaba de incorporarse a un nuevo proyecto.

P: ¿Le quedan ganas de nuevos retos?

R: El día que mis socios me despidieron del Instituto Universitario Dexeus fue uno de los más tristes de mi vida, pero tenía dos opciones: o me rendía y daba por terminada mi carrera o pensaba que la vida no se acababa ahí. Aún me quedaban fuerzas. Mi abuelo fue el primer Dexeus médico, después llegó mi padre, que también era ginecólogo y que fue un pionero en anestesia y en ayudar a parir a las mujeres en hospitales. No iba a permitir que todo eso acabara aquí. Mis hijos y yo montamos una nueva consulta en la clínica Las Tres Torres en Barcelona, pero es una inmoralidad que mis antiguos socios mantengan el nombre Dexeus cuando ya no hay nadie trabajando allí con ese apellido.

 

Fuente: Expansión

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