viernes,28 enero 2022
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José Antonio Marina / Ariel / 224 páginas

Despertad al Diplodocus. Una conspiración educativa para transformar la escuela… y todo lo demás

Redacción
"Despertad al Diplodocus", el libro publicado por el nuevo asesor del Ministro de Educación, es una llamada a la acción, una invitación a sumarse a una conspiración para despertar a un sistema educativo que se encuentra dormido. La revolución que persigue busca promover una "Sociedad del Aprendizaje" a todos los niveles, un programa de transformación educativa en tan solo cinco años. Está dedicado a Aylan Kurdi, niño que murió ahogado cuando su familia trataba de llegar a las costas de Turquía.

Para emprender un cambio educativo es necesario creer que puede producirse, querer hacerlo y saber hacerlo. Debemos iniciar un proceso de complicidad irradiante con un objetivo en mente, el “objetivo cinco años”, que persigue el éxito educativo, con una serie de metas, y su propia hoja de ruta y metodología, expuesta en el libro. La gestión del cambio educativo debe producirse a través de un pacto social sobre educación, que termine conduciendo a un pacto político, una “movilización educativa de toda la sociedad” que provoque el cambio que estamos buscando.

El libro expone un modelo de inteligencia integradora y práctica para la educación y desde la educación, la Teoría Ejecutiva de la Inteligencia, de gran importancia para la escuela. Y se habla de la mejor manera de emplear bien la inteligencia, determinada por la calidad de los proyectos que emprende, la elección de las metas adecuadas y el fomento de buenos valores. La Teoría Ejecutiva de la inteligencia descansa sobre una teoría de la personalidad flexible y amplia, que coloca al sujeto en el centro de la educación, más allá de las meras habilidades y destrezas. Presenta además el Proyecto Centauro, focalizado en la idea de “inteligencia aumentada”.

Los cinco “motores del cambio” que deben alimentar la conspiración educativa son la escuela, la familia, la ciudad, la empresa y el estado, y se presenta para cada uno una hoja de ruta, exponiendo las diferentes maneras en que pueden sumarse a la ella para lograr el objetivo a cinco años. Se trata de redes expansivas que operan en niveles ascendentes de complejidad, y en donde cada nivel depende del nivel de abajo, pero influye retroactivamente en él. Entra así en juego la “Ley de la Probabilidad Educativa”: no podemos en sistemas complejos pretender que nuestras acciones produzcan directamente un resultado concreto; solamente podemos aumentar la probabilidad de que ocurra un fenómeno, poniendo en marcha las fuerzas que pueden conducir a él.

Para poder provocar el cambio que buscamos hacia una “Sociedad del Aprendizaje”, necesitamos una teoría del cambio que los sustente. El autor defiende trabajar por un saber a nivel superior, que aglutine lo mejor de las diferentes ciencias: una “Ciencia de la Evolución Cultural y del Progreso educativo”. Esforzarse por comprender los mecanismos de la evolución cultural y aprender a orientarla es una tarea fundamental de la educación.

Los problemas a los que se enfrentan las diferentes sociedades son universales, pero las diferentes formas de resolverlos han sido específicos de cada cultura. Una “Ciencia de la Evolución Cultural” estudia las mejores soluciones a los problemas que ha dado la convivencia, e incluiría una crítica cultural que tenga la felicidad objetiva como finalidad en mente. Porque hemos de realizar nuestros proyectos más íntimos, como el de ser feliz subjetivamente, integrándolos en proyectos compartidos, como el de la justicia (la felicidad objetiva o política). Frente a las morales particulares de cada cultura, la Ética favorece una moral transcultural. La “Sociedad del Aprendizaje” debe por tanto enmarcarse dentro de un proyecto más amplio, el de la convivencia ética universal. Debemos aprender a ser felices subjetivamente, y debemos aprender a serlo objetivamente, tratando de construir sociedades justas que favorezcan nuestros proyectos personales.

Según Juan Carlos Cubeiro, Marina nos introduce en la “learning society” (sociedad del aprendizaje) a través de la “learning explosion” cuando la revista Forbes indica que el negocio de la inteligencia superará el billón de dólares y Ray Kurzweil (Google) enuncia la “ley de la aceleración tecnológica”: lo que pensábamos que tardaría 50 años en conseguirse, se logra en 5.  Y es que, en un mundo VUCA, la clave es la pasión por aprender. Los 5 motores de cambio serían los que siguen:

1. La Escuela. Con la Fundación Trilema Marina ha puesto en marcha un ‘Club de la Excelencia Educativa’. Y aporta la idea de un ‘Manual de pedagogía para dummies’ (Buena idea. El de Management –Ana Mª Castillo y un servidor- sale en 15 días). Creencia limitante: el 97% de los profesores de secundaria cree que está suficientemente formado para su profesión” (no es una buena base que anime seguir aprendiendo). Debe haber colaboración entre profesores (aprendizaje mutuo) y equipo directivo de verdad, que sepan liderar. Marina recuerda el trabajo que hizo HayGroup con los headmasters en la época de Tony Blair. La escuela debe generar alianzas en comunidades de aprendizaje. Cita a Carol Dweck: las creencias sobre la inteligencia y el desarrollo del talento (mentalidad fija o de crecimiento) determinan la actitud hacia el aprendizaje. Y a Ken Robinson: los profesores deben comprometerse (engage), capacitar (enable), tener altas expectativas (expect) y empoderar (empower). 4 E decisivas.

2. La Familia. Es otro ejemplo de red que forma un sistema nuevo. Marina se refiere a la UP (Universidad de Padres), la más avanzada y ambiciosa de su tipo. Los padres educan por acción y por omisión: interactuando, con el ejemplo, de forma simbólica (Jerome Kagan). Shenk recomienda hablar a los niños temprana y frecuentemente, leer pronto y mucho, señalar altas expectativas, aceptar los errores como motor de aprendizaje (ya sabes, no es lo mismo error que fracaso), fomentar una “actitud de crecimiento”. Los estilos educativos, por exigencia y por calidez afectiva, son autoritario (rigor + frialdad), responsable (rigor + ternura), permisivo (laxitud + ternura), negligente (laxitud + frialdad). Y así serán los hijos: incompetentes sociales, con autoconfianza, inmaduros o incontrolados. “La implicación de las familias en la educación es un factor decisivo para el éxito escolar del niño”. Marina se refiere al “Capital cívico” (la confianza y reciprocidad dentro de las comunidades), que correlaciona, claro está, con el Capital Atractivo. Si los padres no colaboran, el fracaso escolar aumenta. En España, el 18% de los padres asisten a las AMPA y la participación en la organización es del 4%.

3. La ciudad (urbe, civis, polis) es motor de innovación. Efecto Medici. JAM se refiere a las “ciudades con talento” y a James Coleman, Robert Putnam y Francis Fukuyama. “En España, los municipios no tienen funciones educativas, y es una lástima”, si bien hay muchos proyectos de ciudad. Y como gran ejemplo, Medellín (Colombia), con Escuelas de Calidad. Entre 1991 y 2010 se redujo la criminalidad un 80%; en 2013 fue declarada la ciudad más innovadora del mundo. También se mencionan los casos de Alcalá de Guadaira y de UNICEF (Ciudades Amigas de la Infancia).

4. La empresa. Marina se refiere al Human Age Institute y a su Handbook of Talent: “el talento solo existe después de la educacion”; evidentemente, no es un don innato. Nos recuerda las cinco disciplinas de Peter Senge (la Dra. Leonor Gallardo y un servidor las aplicamos a La Roja, a nuestra selección de fútbol, en la Eurocopa de 2008). Y comenta las Universidades Corporativas, desde la pionera de GE (1956) a la de McDonald’s, Unilever, Apple, ArcelorMittal y, en España, Asepeyo, Santander, Ferrovial, Acciona, Telefónica o NH. Además hay grandes fundaciones educativas dependientes de empresas.

5. El Estado, la red de redes. JAM cita a Mariana Mazzucato (‘El Estado Emprendedor’, comentado en este blog). El gobierno es la “inteligencia ejecutiva” y también debe aprender, porque la politica “debe pasar de un estado normativo a cognitivo” (Inerarity). El Estado debe ser gente de cambio educativo, como ha demostrado Canadá con un plan que incluye un modelo contextual, el desarrollo humano, nueva política económica y valores cívicos compartidos. El Estado debe aportar financiación, diseñar la arquitectura escolar, integrar las energías educativas, fijar el currículo, criterios de evaluación (“La evaluación es imprescindible para la supervivencia”), selección y formación del profesorado y de los equipos directivos.

Sobre el autor

José Antonio Marina Torres (Toledo, 1 de julio de 1939) es un filósofo, escritor y pedagogo español. Mientras cursaba los estudios de filosofía en la Universidad Complutense de Madrid, fundó tres revistas (Aquinas, Cuadernos de arte y pensamiento, Acento) y dirigió varios grupos teatrales.  Catedrático excedente de filosofía en el instituto madrileño de La Cabrera y Doctor Honoris Causa por la Universidad Politécnica de Valencia, ha obtenido numerosos galardones a lo largo de su trayectoria profesional, entre los que se encuentran el Premio Nacional de Ensayo, el Premio Anagrama de Ensayo, el premio Giner de los Ríos de Innovación Educativa, el premio de Periodismo Independiente Camilo José Cela, el premio Juan de Borbón al mejor libro del año, y la medalla de oro de Castilla-La Mancha. A Marina también le interesa la horticultura, y ha inventado una berza, “la emperatriz de las jaras”.

Su labor investigadora se ha centrado en la elaboración de una teoría de la inteligencia que comience en la neurología y termine en la ética. Marina ha escogido diferentes formatos para presentar los resultados de sus investigaciones: libros, artículos de periódico, conferencias, guiones de televisión, o crítica literaria. Se considera discípulo de Edmund Husserl, de quien le fascinó su fenomenología constituyente. Y reconoce la influencia en su obra de los psicólogos Piaget, Vygotsky, y Luria. Este último le introdujo a la vez en la neurología y en la lingüística.

Su interés por la filosofía práctica le ha llevado a emprender diferentes proyectos educativos, sociales y empresariales, que son una muestra de lo que investiga y defiende en su obra escrita. Fruto de este interés, ha puesto en marcha el movimiento de Movilización Educativa, y dirige la Fundación Educativa Universidad de Padres, un conjunto de proyectos que incluye la Universidad de Padres on-line, el proyecto pedagógico líder en parenting, que tiene por objeto ayudar a los padres en el proceso educativo de sus hijos. En el ámbito de la Fundación se han puesto en marcha proyectos como el de la revista Energía Creadora. Marina también dirige el Centro de Estudios en Innovación y Dinámicas Educativas.

Dirige la Cátedra Universidad Antonio Nebrija sobre Inteligencia Ejecutiva y Educación, para estudiar el modo de generar talento. Es miembro del Comité Científico de la Fundación Alcohol y Sociedad. Y, Mentor del área Filosofía del Talento y Educación para el Talento de Human Age Institute de ManpowerGroup.

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