miércoles,20 octubre 2021
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La Educación separa al país

Marga Peñafiel
Las diferentes políticas que afectan a las tasas universitarias y al reparto de las becas en las comunidades autónomas pone de manifiesto las prioridades de los gobiernos a la hora de apostar por la formación de todos o tan sólo de unos pocos

La subida de las tasas universitarias se ha convertido en uno de los principales problemas de España. No sólo por ser un quebradero de cabeza para miles de familias, a las que el sueldo (en el que caso de tenerlo) no les llega para pagar las matrículas de los jóvenes universitarios, sino también para el futuro del país, el cual requiere de talento y formación para poder avanzar y desarrollarse como una potencia al nivel comunitario.

Según señala el editorial de El País del pasado miércoles, cuando en 2012 el Ministerio de Educación aprobó el decreto que permitía una subida general de las tasas universitarias al tiempo que reducía la cuantía y endurecía los requisitos para obtener una beca, muchas voces advirtieron de las graves consecuencias que estas medidas podían tener para algo socialmente tan importante como la igualdad de oportunidades.

La subida de precios en los centros superiores de estudios se ha notado en la mayoría de las comunidades autónomas. Madrid es la primera en el ránking de quienes han subido más los precios de los grados con un 20 % de un año para otro, pero que suman un 60 % desde que comenzaron a apostar por este tipo de medidas. En la educación postuniversitaria el panorama es todavía pero. En Cataluña los másters se han encarecido en dos años un 169%, y en Valencia, hasta un 216%.

Si sumamos dos y dos (la falta de poder adquisitivo de las familias y el aumento de los precios) el resultado es más que evidente. El descenso de las inscripciones a cursos universitarios a descendido levemente tanto en grado como en másters.

Según apunta El País, «el nuevo sistema de fijación de tasas iba a provocar una nueva e inacaptable brecha de carácter territorial. Haciendo uso de su capacidad de autogobierno, las autonomías han aplicado el decreto de forma muy diferente. Mientras algunas como Cataluña, Madrid, Castilla y León o Valencia han aplicado los aumentos máximos autorizados, otras como Andalucía, Galicia o Cantabria han aprobado subidas mínimas, con lo que las diferencias alcanzan en algunos casos el 174%».

Así, como ya publicó ibercampus.es,  los precios de los grados han roto la unidad de España. Mientras en Galicia la matrícula de Derecho cuesta 591 euros, en Madrid cuesta 1.620, tres veces más. Y mientras en Andalucía un estudiante del máster de Formación del Profesorado deberá pagar 757 euros, en Cataluña le costará hasta 2.116.

Las «diferentes políticas aplicadas reflejan la muy distinta sensibilidad de los Gobiernos autónomos en relación a la igualdad de oportunidades en educación», apunta El País. Algunos Gobiernos apuestan más claramente que otros por una «universidad elitista de la que quedarán excluidas, salvo excepciones becadas, las rentas más bajas», concluye.

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