lunes,17 enero 2022
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Europa suma el 50% de la flota mundial de esta alternativa de movilidad de economía colaborativa

España, 2° mercado global de motos compartidas, debería eliminar barreras al ‘motosharing’, según UPM

Las autoridades públicas deberían hacer más esfuerzos para superar las barreras al uso de motos compartidas (motosharing), dadas sus ventajas para la movilidad, las sinergias con el transporte público. Además, España es ya el mayor mercado nacional del mundo, después de la India, con más de 13.500 ciclomotores en funcionamiento. Estas son algunas de las conclusiones de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM).

¿Cómo son los usuarios del motosharing en las ciudades españolas?. Investigadores del Centro de Investigación del Transporte de la Universidad Politécnica de Madrid han realizado un estudio para identificar los factores clave que determinan la adopción y la frecuencia de uso de servicios compartidos de ciclomotores eléctricos en áreas urbanas.

En los últimos años, el uso compartido de scooters tipo ciclomotor está ganando una atención cada vez mayor en muchas áreas urbanas de todo el mundo. La generalización de este tipo de servicios puede traer beneficios como la reducción del ruido, de la contaminación del aire o de la congestión de las carreteras, con importantes implicaciones para mejorar la habitabilidad y la calidad de vida en las zonas urbanas.

En este contexto, investigadores del Centro de Investigación del Transporte (TRANSyTUPM) han estudiado y analizado la demanda, patrones de uso y percepciones hacia esta nueva alternativa de movilidad. Asimismo, han identificado los factores de decisión que determinan la adopción y la frecuencia de uso de los servicios de moto compartida en las ciudades españolas. Los resultados que han obtenido pueden ser útiles tanto para los operadores como para los planificadores de transporte a la hora de diseñar acciones y esfuerzos políticos que aborden tanto esta opción específica de movilidad como la movilidadjunto.

En esa economía colaborativa, están surgiendo distintas opciones de movilidad urbana ante la actual demanda. Dentro de esta nueva tendencia, las motos de uso compartido o motosharing están experimentando un gran auge en muchas ciudades del mundo, particularmente en Europa. No sólo el mercado europeo es líder, con más del 50% de la flota mundial, sino que España posee el mayor mercado nacional, después de la India, con más de 13.500 ciclomotores en funcionamiento. Asimismo, estos servicios de motos eléctricas podrían generar una serie de beneficios como la reducción del ruido, de la contaminación del aire o de la congestión vial, con importantes implicaciones en la mejora de la habitabilidad y la calidad de vida en las ciudades. Por tanto, deberían tenerse en cuenta en las estrategias hacia una movilidad sostenible.

Hasta la fecha, se han realizado muchas contribuciones para caracterizar opciones de movilidad innovadoras como el uso compartido de automóviles o bicicletas, pero casi no se han dedicado esfuerzos a explorar el uso de los servicios de uso compartido de ciclomotores, comentan Álvaro Aguilera García y Juan Gómez Sánchez, miembros ambos del TRANSyT-UPM. Así, junto a otros investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid, llevan varios años estudiando esta forma de movilidad y publicando los resultados de su investigación en prestigiosas revistas como Sustainability o Cities.

Uno de los resultados obtenidos indica que las personas de 26 a 35 años y con mayor nivel educativo serían el segmento de población con una mayor probabilidad de usar esta alternativa de movilidad. “Esto parece razonable, dado que es gente más familiarizada con las nuevas tecnologías. Otras variables, como un alto nivel de ingresos, parecen desalentar el uso del motosharing, probablemente porque estos prefieran usar un vehículo privado para sus viajes”, señalan los investigadores.

Por otro lado, los usuarios de motosharing utilizan este sistema para moverse por la ciudad y para ir a zonas de tráfico restringido. Los principales aspectos que motivan la elección de una moto compartida a la hora de realizar un viaje son la facilidad para aparcar una moto, junto con su flexibilidad a la hora de moverse por entornos urbanos. “En definitiva, los usuarios del motosharing buscan evitar la congestión e ir rápidamente a su destino, así como no perder tiempo aparcando. En este sentido, podríamos decir que se perciben como una alternativa de movilidad atractiva, especialmente en los centros de las ciudades, o en escenarios de políticas de restricción al uso de vehículos privados en los centros de las ciudades” señala Natalia Sobrino, otra de las investigadoras que ha formado parte del equipo de trabajo.

También son muy de interés los posibles impactos del uso del motosharing en la movilidad urbana. Así, a partir de la información recopilada a través de una encuesta online difundida en diferentes ciudades españolas, los que no son usuarios frecuentes de moto compartida muestran un uso más intenso del coche privado frente a los que sí utilizan ese servicio. Sin duda es algo positivo, ya que estas motos son eléctricas y ocupan menos espacio, por lo que podría mejorarse la calidad del aire en las zonas urbanas, y quizás se mejoraría la congestión vial y la escasez de espacio en los centros de las ciudades si los automóviles privados fueran reemplazados en parte por estas motos. No obstante, el uso del motosharing también parece capturar la demanda del transporte público. Si se sustituyen los viajes en transporte público por los de motosharing, esto tendría un efecto contrario al anteriormente comentado, y además aumentaría la tasa de accidentes. Por lo tanto, el efecto neto sobre una movilidad urbana más sostenible quedaría en debate. Este hecho subraya la importancia de promover su uso complementario con el transporte público.

Reparto modal según el tipo de usuario de motosharing (usuario frecuente, usuario ocasional y no usuario). Autor: Aguilera-García et al. (2021):

Finalmente, también se indican ciertas sinergias del motosharing con otras opciones de movilidad compartida, como carsharing o bikesharing, en el sentido de un uso más frecuente de las formas de movilidad urbana emergentes entre los usuarios de motosharing.

En resumen, la investigación evidencia el papel principal que juegan algunas variables sociodemográficas y relacionadas con los viajes, como la edad o el nivel de educación, mientras que las opiniones y actitudes personales generalmente no se encontraron estadísticamente significativas. En el estudio se encontraron perfiles de alguna manera similares tanto para los usuarios ocasionales como para los usuarios frecuentes de este tipo de ciclomotores, por lo que las autoridades públicas deberían hacer más esfuerzos para superar las barreras relacionadas con el primer contacto con esta opción de movilidad dadas las ventajas derivadas de su uso.

Referencias científicas:

Aguilera-García, Á.; Gomez, J.; Sobrino, N. (2020). Exploring the adoption of moped scooter-sharing systems in Spanish urban areasCities 96, 102424. https://doi.org/10.1016/j.cities.2019.102424.

Aguilera-García, Á.; Gomez, J.; Sobrino, N.; Vinagre Díaz, J.J. (2021). Moped Scooter Sharing: Citizens’ Perceptions, Users’ Behavior, and Implications for Urban Mobility. Sustainability 13, 6886. https://doi.org/10.3390/su13126886.

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